El hombre que se olvidó a sí mismo

Jun 10, 2019- 04:00

“Agradezco tus divinas enseñanzas, admirada Esfinge —repuso Kanta a la fabulosa aparición—. Pero si hablas de esa extraña criatura, que resulta ser el hombre que huye de su propio destino… ¡Déjame entonces irme de aquí y perderme en el horizonte para buscar al hombre solo que fui y olvidé!”. Simha vio partir nuevamente al adepto, que se perdió en las dunas ardientes. A solas, Kanta, el cazador de fieras de las selvas de la imaginación, se encaminó a los desfiladeros de Olín. Allá, donde, según la leyenda, habitaban las perversas y temidas esfinges del Sansara, acechando a hombres y a pueblos. Tensó su arco y se marchó a buscar a las fabulosas quimeras del destino. Sabiendo aún que él era una más de ellas, desnudo de la piel y el alma, que había perdido su máscara y pelambre pero no su estrella. Muchos habían perecido ante las cantoras de enigmas, como fueron los muchos viajeros que cruzaron los desfiladeros y tuvieron la desdicha de encontrarse con ellas. Las mismas que sabían el habla de los hombres del desierto que aún no habían resuelto el enigma de su misma existencia. Tardó algunos años en reencontrarse con el triste animal de la mirada eterna que aniquilaba a quien no resolviera sus trágicas adivinanzas. Aunque él mismo fuera una más de ellas desnuda y humana.

(”La Felicidad es Cuento”-Carlos Balaguer- Amazon
“La Esfinge Desnuda” Carlos Balaguer-Amazon)

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