El aprendiz

Parece ser el tiempo de la “paja en el ojo ajeno…”, pero ¡cuidado!, que nadie como él está obligado a cumplir las leyes de la República. Y, de paso, que también le recuerden sus abogados del bíblico dicho aquel de que “con la misma vara con que midas…”

Por Jorge Alejandro Castrillo
Psicólogo

Jun 07, 2019- 21:39

En el curso de “Gestión del Talento Humano”, que sirvo a estudiantes de una universidad nacional, estudiamos el proceso de “incorporación de las personas a la organización” (reclutamiento y selección) que el autor del texto empleado erróneamente lo presenta como el primer proceso de la Administración de Recursos Humanos. Yo sostengo, en cambio, que primero se organiza a las personas, describiendo los puestos y sus obligaciones y hasta después se reclutan, seleccionan y contratan colaboradores.

Hago uso de la encumbrada y visible posición de la Presidencia de la República para explicar a los alumnos la diferencia entre el trabajador (la persona) y el puesto (la posición dentro de un organigrama a la que se le asignan tareas y funciones, relaciones de subordinación y otros elementos, independientemente de quién la llegue a ocupar).

Les digo que todo empleador debe tener claro que las personas imprimen su propio sello a la manera en que desempeñarán las tareas y funciones asignadas al puesto. Por eso, entre las técnicas de selección, se incluyen las pruebas de personalidad, concepto que inventó la Psicología hace varios siglos para referirse a la manera relativamente peculiar y consistente en que una persona reacciona y se comporta en sociedad.

En este punto, les digo, confluyen varias ramas de la psicología: la Organizacional (antes llamada del Trabajo) para entender bien lo dicho en el párrafo anterior; la General, para entender qué es la personalidad y sus diferentes clasificaciones; la Psicometría, para conocer las potencialidades y limitaciones de las decenas de tests que hay en el mercado y hasta la Psicología Anormal, que se encarga de estudiar las personalidades desviadas y/o con trastornos.

Otro importante proceso para la Gestión del Talento Humano que se estudia en dicha asignatura, menos atendido por las organizaciones, es el de la “Inducción al puesto”: el nuevo colaborador es informado de los valores, la cultura, las costumbres y los usos de la organización así como de las formalidades y requisitos de su puesto. Se ha encontrado que durante los primeros días el nuevo ocupante de una plaza se siente muy desorientado y ansioso; en aquellas a las que se puede renunciar, muchos las abandonan durante esos primeros días. Acá entra en juego la llamada “Curva de Aprendizaje”, o tiempo en el que se conoce que el aprendiz cometerá errores, los que se tratan de llevar al mínimo por el bien de la organización y del colaborador mismo.

La biografía de Michelle Obama, “Becoming”, relata claramente el momento en el que ella deja de ser Michelle para convertirse en Primera Dama: semanas antes de que su esposo jurara el puesto ante la nación, los servicios de seguridad y protocolo de la Casa Blanca “toman posesión” de la familia, controlando ellos hasta el mínimo detalle de su apretada agenda. Por muy incómodo que resulte, esto asegura que las cosas fluirán sin contratiempos, evitándoles metidas de pata garrafales a las personas que llegan (y ni así, como cuando cuenta que le pegó gran abrazo a la Reina Madre en su primera visita a Inglaterra) y permitiéndoles que se enfoquen en lo realmente importante.

Nuestro nuevo presidente está mostrando su estilo. En la ceremonia de toma de posesión, sólo Evo Morales y él estaban sin corbata; puntualidad: el acto inició a la hora indicada y se respetaron los tiempos establecidos en el programa; no haber saludado a los invitados extranjeros fue una descortesía que trató de opacar saludando únicamente al pueblo salvadoreño, a quien dirigió un insustancial discurso también poco usual. Sólo el arzobispo desperdició aún más la ocasión con su desatinada intervención ese día.

Aunque no tengamos Twitter instalado en nuestros teléfonos, todos sabemos lo que ha caracterizado esta primera semana en el puesto. De nuevo, se podrá estar en desacuerdo con la manera de hacerlo, pero más en desacuerdo está la población con la práctica del FMLN (que ahora dicen que significa FaMiLióN) y lo elevada que resulta la suma de los jugosos salarios que cobraban los familiares funcionarios. Lo único importante acá es que las cosas sean bien hechas, de acuerdo a la ley y no vaya a resultar luego que algún jurado ordene reinstalar de nuevo a semejante contingente humano (marabunta había escrito por aquellas hormigas que devoran todo a su paso, pero no está el ambiente para herir susceptibilidades). Pero ese es trabajo de abogados, que no de psicólogos. Ojalá que el flamante presidente los tenga buenos y que les preste oídos atentos.

Parece ser el tiempo de la “paja en el ojo ajeno…”, pero ¡cuidado!, que nadie como él está obligado a cumplir las leyes de la República. Y, de paso, que también le recuerden sus abogados del bíblico dicho aquel de que “con la misma vara con que midas…” Como dijo Francisco Andrés Escobar en carta que he comentado: “No olvide que hasta el mejor sol tiene su noche”.

Psicólogo.

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