El Presidente tiene la razón, los empresarios tienen la razón: El dilema ético

May 29, 2020- 21:11

La academia, particularmente el Centro de Modelaje Matemático “Carlos Castillo-Chávez” de la Universidad Francisco Gavidia (UFG) y el Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de El Salvador (UES), nos hemos ganado el derecho a ser escuchados. En un escenario de incertidumbres y de datos apocalípticos, el 3 de abril presentamos con FUSADES el primer informe de pronóstico a 60 días, con diversos modelos (SEIR, Box-Jenkins, Markovianos, Lagrange, MatLab) en dónde proponíamos tres escenarios de infectados para el 18 de mayo; nuestra lectura recomendó: de 801 a 4,175 contagiados. 5 días después, el 8 de abril propusimos otro informe de modelaje a 90 días, la lectura recomendaba oscilaba entre 966 a 14,916 casos. Al final el dato real al 18 de mayo fue de 1,498 casos…

Los datos anteriores, totalmente ignorados, permitían un ejercicio de prospectiva de vital importancia para la planificación de políticas públicas, medidas e intervenciones. Al 18 de mayo el sistema hospitalario estaba intacto.

Hoy realizamos otro ejercicio de simulación con tres escenarios de apertura: 9 de junio, 18 de junio y 27 de junio; y a cada escenario le hemos establecido tres parámetros de intensidad de distanciamiento: Riguroso (como el que tenemos actualmente), intermedio (con el 50% de capacidad abierto) y laxo (todo el país vuelve a la normalidad.

Los resultados de esta simulación nos indica la fecha es un factor “influyente” más no “determinante”; lo que impacta significativamente es la forma en cómo se vuelva a la normalidad. Los resultados de éste modelaje presentan dos escenarios contundentes: a) Una reapertura temprana “sin plan” podría generar un colapso del sistema hospitalario; y b) Una reapertura tardía podría alargar la crisis económica. Así mismo, el ejercicio plantea un dilema ético entre la salud y el resquebrajamiento de la economía; algo así como: ¿nos destruye el virus o la hambruna? no obstante, este impase no se resuelve por Acuerdo Político ni por Decreto, demanda una “reapertura inteligente, controlada y bien planificada.

El Presidente Bukele tiene razón; hoy se la damos, con certeza científica; el problema es que la comunica muy mal y peleándose con todo el mundo. Él hace una apuesta por la salud del pueblo; efectivamente, si abrimos la economía el 9 de junio se dispara la curva de contagiados, esto implicaría el colapso en términos fatalista y real del sistema hospitalario y muchos muertos.

Pero también la empresa privada tiene razón, si abrimos hasta el 27 de junio, tendremos una curva lenta y aplanada que llegará hasta diciembre, y será difícil una reapertura económica total; estaremos condenados a aperturas parciales y sectoriales y, esto destrozará a la economía.

Estamos frente a un dilema ético de gran magnitud; necesitamos un modelo de reapertura muy sofisticado, pero como bien dijo Roberto Artavia se requiere “disciplina taiwanesa”, la cual carecemos y no sabemos si se podrá construir en el corto plazo.

Señores Funcionarios, Diputados y Empresarios, la decisión correcta no viene por un Decreto ni por un “acuerdo político” es una decisión técnica, epidemiológica, científica, matemática, sofisticada; en la cual se requiere ideas, definición, planificación y control. No podemos “jugar a los dados” con la salud del pueblo ni con nuestra débil economía; ambas poseen un sistema inmunológico débil…

Debe haber puntos de coincidencia y administración de disensos; debe existir unos “mínimos” aspectos en dónde todos estén de acuerdo por El Salvador. Dejemos de lados los insultos, la ideologización, la politiquería y los caprichos; el tiempo pasa y es un lapso muy valioso para decidir y trabajar.

Ustedes hagan política y dejen en mano de técnicos, académicos, epidemiólogos, científicos y planificadores la tarea de diseñar una solución para el gran problema; confíen en un criterio independiente y objetivo. Así como vamos el pronóstico es muy reservado: Virus o hambre, así de radical y sencillo.

Llamen a los rectores, a la academia, a economistas y a médicos, no para inmiscuirse en política y en reuniones interminables, sino para observar el fenómeno, analizarlo y proponer soluciones con un método científico, en base a datos y a evidencia, controlando las variables que intervienen, sobre todo tratando de administrar del mejor modo los factores reproductores de contagio y creando planes acción efectivos.

“Lo que no se define, no se puede medir, lo que no se mide, no se puede mejorar” (Lord Kelvin). Ya sabemos qué es y cómo es el SARS-Cov2, sabemos también cómo se contagia y cómo se puede controlar; el uso de datos, inteligencia y tecnologías es clave, y de esto la clase política sabe muy poco; denle la oportunidad a la ciencia.

 

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