Covid 19: la onda de choque económica

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Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

Feb 22, 2020- 22:32

La epidemia del Covid 19, el nuevo apellido del coronavirus que impacta actualmente sobre todo la República popular de China, empieza a tener consecuencias económicas al nivel internacional. Ya son más de 75,000 casos de contaminación, 2,236 personas que murieron del virus. 99% de los casos ocurrieron en China. Drama humano, la realidad sanitaria relacionada con el Covid 19 entró en una nueva fase, la de las repercusiones económicas.

Una de las víctimas de este tipo inédito es el comercio energético ligado al petróleo y, por consecuencia, a los países del Golfo arábico. Por cierto, desde hace pocos días, los países productores están bajo presión por reducir su nivel de extracción del petróleo.

Es una forma de respuesta al principio de contracción de la demanda, en gran parte en China. Los países miembros de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados, se pusieron de acuerdo para llevar su producción a un nivel de 1.7 millones de barriles/ día, por el momento hasta el fin del mes de Marzo.

Por cierto, cuando empezó la epidemia del entonces coronavirus, los sectores de decisiones pensaban que las consecuencias iban a ser más que todo concentradas en el sector de los transportes: durante un periodo determinado, la personas en las zonas contaminadas fueron puestas bajo medidas de control de circulación.

La medida tenía que limitar la expansión del virus. Pero las consecuencias se expandieron, saliendo del sector de los transportes, al de la industria, de las exportaciones y ahora del turismo y del consumo en general. Es decir que ya el espacio es el de la economía global.

Sobre los mercados internacionales, el costo del petróleo bruto cayó a su nivel más bajo desde hace un año. La alerta sobre las economías del Golfo fue emitida después de que el Fondo Monetario Internacional, FMI, haya publicado hace unos días, un informe sobre las perspectivas de las reservas financieras de los países del Golfo arábico. Afirma que las reservas calculadas en 200 mil millones de dólares, corrían el riesgo de agotarse dentro de 15 años. La preocupación en unos países de la región es real, aunque el tema vuelve a la actualidad desde hace años.

Diversificación a través de las inversiones en sectores financieros, en los de la tecnología numérica e inteligente, en sectores energéticos innovadores como el solar, eólico, etc. Inversiones en la educación y en los inmobiliarios, la baja continua del precio de petróleo desde 2014 por una parte, las patentes cuya mayoría actualmente están producidas y detenidas por los Estados Unidos, Europa y China.

Por el momento, la poca diversificación económica explica esta advertencia del FMI en un contexto económico global que se ha vuelto tensionado.

La crisis sanitaria y de salud presente refuerza el sentimiento de un riesgo económico empezando por una desaceleración energética. Ademas de sufrir una baja de los precios desde 2014, y para unos de ellos y aliados con consecuencias políticas como se puede ver por ejemplo en América Latina en Venezuela, deben aceptar una baja de nivel de producción.

Estas decisiones se producen mientras las tensiones globales sobre sus propias inversiones financieras se han vuelto reales, haciendo aparecer el riesgo de una inestabilidad política regional.

La onda de choque de la crisis del Covid 19 ya se reveló sobre el mercado internacional del petróleo. Por primera vez desde más de 10 años, el consumo mundial del petróleo provoca un retroceso.

La propia Agencia internacional de la energía anuncia una forma de contracción de 435,000 barriles/ día para el primer trimestre del año. Según la AIE, la demanda petrolífera aumentará a partir del mes de Abril, a unos 1.2 millones de barriles/ día para estabilizarse a 1.5 millones/ día. La OPEP ha revisado a la baja sus previsiones sobre la demanda mundial de petróleo. Pero parece difícil medir desde ahora el impacto de la crisis.

La perspectiva optimista define la previsión de un regreso a lo normal en el segundo trimestre del año. China ha vuelto como una parte importante del motor del mundo, cuando se trata del petróleo, aunque obviamente la primera potencia son los Estados Unidos.

La República Democrática de China representa en sí solo, 14% del consumo mundial y los ¾ del crecimiento de la demanda.

Es decir, cuanto más fuerte es para el mundo, la desaceleración actual a consecuencia del Covid 19 y las medidas tomadas, obligando a decenas de millones de personas a quedarse en casa, sin gran medio de consumo.

Este contexto reforzó el impacto del informe del FMI acelerando la toma de conciencia de una necesidad de reformas profundas para evitar una escasez de recursos en la perspectiva de 2035.

Estas son necesarias para evitar que los Estados del golfo se vuelvan prestatarios netos en los próximos años. Por ejemplo, el Consejo de cooperación del Golfo que une a Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Catar y Kuwait representan el 20% del suministro mundial en bruto.

Los ingresos petrolíferos representan 70 hasta 90% de sus recetas públicas. Durante 20 años hasta 2014, acumularon 250 mil millones de dólares en activos financieros invertidos en el extranjero a través de fondos soberanos.

Pero la caída de los precios del petróleo a partir de 2014, obligó a estos países a usar sus reservas. De 107 dólares, el barril pasó a 30 dólares, en 2016, subiendo actualmente alrededor de 56 USD. El PIB del CCG fue de 0.7% en 2019, lejos de los 4% antes de 2014. Para evitar que la deuda siga aumentando , siendo actualmente de 400 billones, las reformas estructurales son indispensables.

Por primera vez, se está hablando de un impuesto al valor agregado. Esta posible orientación provoca unas reacciones de la población acostumbrada a un Estado providencial y afectando el empleo , los ingresos de las familias.

Es decir, cuan sensible se ha vuelto la persistencia de la contaminación del Covid 19 y la presión que ejerce ahora sobre la economía china y entonces global.

Son momentos sensibles pero podrían ser una oportunidad para los países exportadores de petróleo del Golfo arábico, para efectuar reformas profundas y ubicarse en una dinámica innovadora de sus economías mientras temáticas nuevas, como la del calentamiento climático, obliga a pensar nuevos modos de consumo y de producción.

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