¿Por qué es importante informarnos?

Según la investigación “Así consumíamos medios en El Salvador antes de la COVID-19” de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, se puedo inferir que la gran mayoría de la población no verificaba la autenticidad de la información que ve, escucha o lee, pues existe un comportamiento generalizado en que solo la mitad de las personas ingresan a leer una noticia luego de ver un titular llamativo en redes sociales.

Por Kelly Cruz
Estudiante ESEN

Jul 21, 2021- 18:41

La cantidad de información que recibimos diariamente es inmensa. Para algunos, puede resultar incluso abrumadora, en especial si estamos en un país que, día con día, parece tener nuevos cambios, para bien o mal. Con toda la sobreinformación, se complica escoger medios de comunicación para estar bien informados, considerando además su actual debilitamiento al ser atacados por un creciente monopolio informativo por parte del actual gobierno. De esta forma, podemos preguntarnos si ¿es importante informarnos?
El acceso a la información constituye en sí, entre otras cosas, un complejo de derechos que tienen relación tanto con el sujeto que informa (informador) como con quien recibe dicha información (informado). Desde esta perspectiva, es responsabilidad nuestra estar atentos de los acontecimientos que pasan a nuestro alrededor, pero también es responsabilidad de los medios brindarnos información veraz, que se acerque lo más posible a la verdad. Toda esta responsabilidad cae sobre nosotros porque somos, en conjunto, una sociedad y todo lo que pasa en esta influye en nuestras vidas, aunque lo percibamos de manera directa o indirecta, o incluso si no logramos percibirlo.
Mantenerse constantemente informado es una tarea que no todos podemos cumplir eficazmente; sin embargo, es fundamental para tomar decisiones, para saber sus efectos colaterales y para entender plenamente los acontecimientos que afectan nuestra realidad. Es este último un elemento esencial, el entendimiento. Al informarnos, logramos hacer nuestra la verdad, aunque no sea absoluta; percibimos de manera clara el sentido profundo de lo que pasa. Del mismo modo, no hay que olvidarse de una idea de suma importancia: cuestionar la información, pues, en efecto, nadie tiene dicha verdad absoluta. Por lo tanto, lo mejor es ser crítico con la información, que a veces resulta excesiva, y verificar su veracidad o falsedad. Así, saber buscar información y recurrir a varias fuentes resulta primordial, ya que permite discernir lo que puede ser verdad de lo que solo es una cortina de humo.
Hoy en día, tenemos la información al alcance de la mano, al instante y en cualquier presentación (prensa, radio, televisión o Internet), pero nos seguimos dejando llevar por el boca a boca que tantas veces distorsiona la realidad y que, además, se presta a la subjetividad. Es por eso que el interés también es clave para mantenerse informados y buscar la verdad en medios que sean más confiables o, por lo menos, más objetivos que lo que dicen quienes nos rodean.
Así, hay que tener especial cuidado con la desinformación que existe en los propios medios. Este concepto es muy amplio y antiguo, y una de sus caras más visibles y fácilmente identificables es la de las noticias falsas, es decir, información no real hecha pasar por cierta con la intención de beneficiar o perjudicar a alguien, o simplemente distraer. El fenómeno puede ser bastante peligroso teniendo en cuenta el alcance que una noticia puede tener si es compartida por cualquier persona en Internet.
Según la investigación “Así consumíamos medios en El Salvador antes de la COVID-19” de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, se puedo inferir que la gran mayoría de la población no verificaba la autenticidad de la información que ve, escucha o lee, pues existe un comportamiento generalizado en que solo la mitad de las personas ingresan a leer una noticia luego de ver un titular llamativo en redes sociales. Esto indica que muchos se quedan únicamente con lo que aparece en los títulos, sin profundizar en el contenido de las notas para establecer si hay congruencia entre lo anunciado y el interior, y, como enfatizo, para saber si se trata de un acercamiento a la verdad o solo de una cortina de humo.
Con todo lo anterior pretendo llegar a dos puntos. Primero, que evitemos pasar nuevamente por lo que ocurrió al inicio de la pandemia, cuando estuvimos expuestos a una cantidad inconmensurable de información que, en muchos casos, provocó miedo y ansiedad. En segundo lugar, hago una especial invitación a los jóvenes a conservar un interés por lo que pasa en nuestro país, sobre todo en estos tiempos en los que atravesamos tantos cambios, buenos o malos, pues quienes afrontarán las consecuencias de las decisiones que se tomen hoy seremos nosotros.

Estudiante de Licenciatura en Ciencias Jurídicas, Club de Opinión Política Estudiantil (COPE)

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