Daños de amor

Nov 07, 2019- 17:09

“Dime, ¿por qué has llorado mi joven rosa encantada? —preguntó a la flor en unos versos—. Tus pétalos están mojados del frío de la madrugada”.
“No son mis lágrimas, cree —responde aquélla—. Son lágrimas de un amor, que al tocarme se espinó la mano en el arrebol”.
El amor es la rosa de la Creación que nace por igual con belleza, perfume y espinas. En el mundo, como dice el axioma moral, solemos “despreciar a quien nos ama o amar a quien nos desprecia”. Ignorantes del amor —o del arte de amar—herimos de una u otra forma al ser amado. A veces, como decía Wilde, con un desprecio, una palabra o una mirada de desdén… en el peor de los casos con el olvido. Olvidamos momentos felices, nuestro maravillado encuentro, la primera mirada, el primer beso y abrazo. Por igual la promesa de “Siempre te amaré” en el breve viaje de la vida. “A donde tú vayas, yo iré”, dicen las Escrituras. Pero luego el tiempo, la vida presurosa, los problemas cotidianos o los mundanos errores nos hacen olvidar aquel juramento de amor. Por ello no dejemos ir la vida del instante sin cumplir nuestra promesa. Mañana pueda ser que sea muy tarde para remediar el ayer. Haz que el último beso sea como el primero y bendice la oportunidad de amar que nos dio la existencia.

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