El precio

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Por Maximiliano Mojica
Abogado, máster en leyes

Feb 23, 2020- 18:49

Cuando pensamos en “precio”, inmediatamente se nos vienen a la mente los postulados económicos que nos indican que precio es el pago o recompensa que una persona está dispuesta a dar o reconocer, por la obtención de bienes o servicios. Pero el concepto de “precio” va mucho más allá de un simple postulado económico.

Todo en la vida tiene un precio. Por ejemplo, el precio de nuestra salud es hacer -al menos- treinta minutos de ejercicio cardiovascular al día y limitarnos o renunciar a los postres o papitas fritas que tanto nos gustan.

El precio de buscar el éxito se traduce en noches de estudio o de trabajo, o en la toma de riesgos renunciando a ese “buen trabajo” como empleado, para dar el paso de convertirnos en empresarios.

El precio no necesariamente debe ser representado por el signo de dólar, ya que en algunos casos se mide en términos de lágrimas, esfuerzo, sacrificio, renuncias y toma de decisiones. Eso es cierto en todos los ámbitos de la vida del ser humano, y en política, esto no es diferente.

Hace unos días, conocimos la renuncia de Gustavo López como presidente de ARENA. Este no es un editorial para analizar las razones de su renuncia, eso ya es cosa del pasado; lo que pretendo es analizar el futuro, lo que viene.

A raíz de la renuncia ha tomado posesión como presidente, el vicepresidente de ideología del partido, Erick Salguero, nombramiento que ha generado expectativas sobre lo que va a ocurrir.

Erick ha sido un militante histórico. De presencia afable y hablar mesurado pero, sobre todo, con un historial académico sobresaliente y un pasado político limpio, lo cual ya es mucho que decir dada nuestra reciente historia política.

De sus primeras intervenciones dentro del partido, se intuye que pretende renovar la “marca política” de ARENA a efecto de que esta vuelva a ser una opción para los votantes; aprovechando, lógicamente, la coyuntura generada por el Ejecutivo luego del malhadado 9F, fecha en la cual, al menos los salvadoreños que hemos logrado escapar a la ceguera ideológica y al fanatismo, pudimos vislumbrar el peligro que corre nuestra República.

La pluralidad ideológica y partidaria en la Asamblea que será electa en el 2021, puede ser la clave para que continúe una, sino “sana”, al menos “vigente”, estructura de pesos y contrapesos que debe existir en toda República, a efecto de evitar a toda costa que nuestro querido El Salvador siga la nefasta ruta de Venezuela o Nicaragua.

Dentro de esa pluralidad, caben naturalmente expresiones políticas como la del FMLN, PDC, GANA, PCN, Vamos, Nuestro Tiempo y por supuesto, ARENA. Ahora bien, nada se puede dar por sentado, los votantes, de muchas formas, han expresado su hartazgo con la clase política, el cual se ha mostrado de forma más patente respecto a la Asamblea Legislativa.

A pesar de lo anterior, a los partidos tradicionales se les ha abierto una “ventana de oportunidad”, “regalada” por las acciones del Ejecutivo, pero aún así, a Erick y al resto del COENA le espera una ardua tarea, ya que deben convencer, primero a los militantes de su propio partido y posteriormente a los votantes, que ARENA continúa siendo una opción política para 2021.

Para obtener ese convencimiento hay que pagar un precio: Los salvadoreños queremos que ARENA haga un mea culpa público por los escándalos de corrupción del pasado. Asumiéndolos como lo que son: errores cometidos por sus dirigentes, respecto a los cuales, ningún miembro del partido se atrevió a cuestionar o denunciar -ya sea por cobardía o conveniencia- en el momento en el momento en el que ocurrieron los hechos.

Se debe aceptar que se debe pagar el precio de “perder” algunas diputaciones o alcaldías, ya que el partido debe remover de sus filas o no presentar como candidatos, a personas que la población identifica como incapaces para el cargo, corruptas, que realizan “prácticas políticas” cuestionables, practican el nepotismo, se sospecha que tienen relaciones con el crimen organizado o, simplemente, han “mamado” de los generosos pechos del Estado, ya por demasiado tiempo.

Para que ARENA vuelva a ser una opción política viable se debe pagar el precio que exige la renovación. Este seguramente será alto ¿Estará dispuesto en nuevo presidente a pagarlo?

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