Saciedad

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Por Jorge Alejandro Castrillo
Psicólogo

Feb 21, 2020- 17:41

El Análisis de la Conducta es una técnica de la corriente Conductista en Psicología. Nació en el laboratorio, entre ratas, pichones y otros buenos animalitos, a mediados del siglo pasado. Seré conciso al presentar sus fundamentos a continuación. La conducta es controlada por las consecuencias que produce en el ambiente.

Si las consecuencias son gratas para el organismo que las emite, la probabilidad de que éste vuelva a emitirlas es alta. Si las consecuencias son no gratas para el organismo que las emite, decrece la probabilidad de que vuelva a ser emitida. Las intenciones del organismo no importan, interesan solo las consecuencias de la conducta.

Por lo mismo, en el Análisis Conductual se observan e identifican las conductas del organismo (niño, niña, diputado, presidente) que se va a educar (controlar), el ambiente en que las conductas son emitidas y las consecuencias que producen. Funciona perfectamente bien en el laboratorio y bastante bien fuera de allí, en la realidad.

La saciedad es una de las técnicas identificadas para la supresión de conductas. Los conductistas, entre paréntesis, no se plantean ningún problema ético: hay conductas deseables, que interesan al “ingeniero conductual” y esas se refuerzan; hay otras indeseables, se hará lo que sea por disminuirlas o eliminarlas.

Definida operativamente, la saciedad consiste en la presentación del reforzador identificado de una conducta de manera tan masiva que pierde su atractivo para provocar la conducta.

Usted lo conoce: su papá la encontró fumando un cigarrillo y la hizo fumarse una cajetilla entera de cigarros, en una hora. ¡Guácala! El profesor los pilló peleando en el recreo, les hizo ponerse unos guantes de box, los metió en un salón a los dos solos a que se golpearan sin parar por 30 minutos. ¿Gusta del chocolate?

Cómase 8 tabletas enteras, de las grandes, después del almuerzo y me cuenta. ¡Ojo! Esta técnica hay que aplicarla con cuidado, no siempre funciona. Ni se le ocurra decirle a su hijo adolescente “Hoy te quedarás todo el día mirando esa serie en la TV, a ver si así se te quita esa haraganería”.

Junto a la saciedad, hay otras técnicas menos intensas para hacer disminuir la emisión de conductas. El castigo, tan usado y conocido que no requiere explicación. Los hay de dos tipos. Positivo: hacer seguir la conducta indeseable de una consecuencia negativa -los códigos penales, por antonomasia y Negativo: hacer seguir la conducta indeseable con el retiro de una consecuencia positiva -“llegaste tarde, no saldrás la próxima semana”.

El castigo tiene la ventaja de conseguir inmediatamente lo que se propone (disminución de la conducta), pero tiene la desventaja de provocar consecuencias emocionales negativas. Otra técnica es el Tiempo Fuera (puesto de moda por los kindergartens: retirar a la persona -el niño- del medio donde obtiene el reforzamiento y ponerlo allí, contra una pared desnuda, sin consecuencias ni atención para que “piense” sobre la conducta indeseable que emitió).

Está también el Refuerzo Diferencial de Otras Conductas, (RDOC, mi favorita, porque enseña conductas alternativas). Ejemplos: para disminuir la impuntualidad (mora), refuerzo la puntualidad (pago puntual); en vez de castigar la improvisación, enseño las ventajas de la previsión ordenada.

En lo personal, me habría gustado más que la hubieran denominado Hartazgo en lugar de saciedad. Vendría a ser lo mismo, pero manteniendo la carga emocional que le quita el término saciedad, más “neutro”. Usted puede saciar su hambre razonablemente, o hacerlo hasta el hartazgo. Lo que empacha es esto último. Cuando usted se harta de algo, ya no le llama la atención. Es lo que sucede con las modas. O con los servicios ineficientes: uno se harta de sufrir las consecuencias de su ineficiencia y los cambia.

El presidente “levantó la que no era” con lo de la Asamblea. Demostró que los salvadoreños están verdaderamente hartos del uso abusivo y extralimitado del poder.
También lo están de los servicios ineficientes. Y de las maniobras políticas oscuras, de “vivianes”. Esas conductas deben disminuir, hasta hacerlas desaparecer, extinguirse.

La extinción es otra técnica, la más eficaz para hacer desaparecer la conducta indeseable, pero inaplicable en esta situación. ¿Qué nos tendrá reservado el sistema Saciedad, Refuerzo Diferencial de otras Conductas, Castigo?
Ya lo veremos. Pero hay que disminuir esas conductas sin asomo de duda.

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