Absolutamente intolerable

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Feb 21, 2020- 17:49

Tras lo que nacional e internacionalmente llaman “intento de golpe de estado” del 9/02/2020, la actitud del Presidente Bukele y sus voceros resultan de un cinismo nunca visto. Uno rayano en la burla, la locura, el insulto, en el mayor desprecio hacia todos los que vimos, dentro y fuera del país, la vergonzosa y peligrosísima situación provocada por el llamado a la insurrección popular, hecha por el Presidente (cuya responsabilidad máxima es cumplir con la Constitución y las leyes) a través de sus incansables y venenosas redes sociales; que también escuchamos su incendiaria perorata frente a la Asamblea Legislativa, que vimos cómo la FAES y la PNC, con lujo de matonería, se tomaban el Salón Azul, situándose incluso detrás del sitio correspondiente a la Junta Directiva.

Que vimos a Bukele entrar agresivamente al Salón Azul, sentándose triunfalmente en la silla del Presidente de ese órgano, sonando el gong mientras exclamaba “Ahora creo que está muy claro quién tiene el control de la situación”. Y luego, en trance, elevó una oración y salió sin mediar palabra, ni tan siquiera mirar al servil Guillermo Gallegos, quien a pesar de ese obvio desprecio, ahora jura, al igual que los funcionarios del actual gobierno, que ese nefasto día fue de absoluta paz, que no hubo abusos ni atentados. ¡Vaya!

Pero en realidad, como lo aseguran constitucionalistas de renombre y personas y asociaciones sumamente preocupadas por lo sucedido, sí hubo un grave atentado a la democracia y a la República. Uno que viene planificando Bukele desde hace mucho tiempo: hacerse del poder total. Lo mostró desde que, asumiendo la Alcaldía de Nuevo Cuscatlán, mandó a edificar una enorme “N”, que los ingenuos creyeron que se refería a “Nuevo” Cuscatlán, cuando realmente significaba “Nayib” y posteriormente la ha usado para ponerla en todo cuanto queda a su alcance.

Y cuando desafortunadamente llegó a la alcaldía de San Salvador, cambió el nombre a “Gobierno de San Salvador” y se inventó un escudo cuyo significado muchos ignoramos y otros tantos lo calificaron como de origen oscuro.

Luego, al ser electo Presidente de la República, se voló la barda quitando a nuestro escudo nacional el círculo donde se lee “República de El Salvador en la América Central”, sustituyéndolo con unas estrellitas bailadoras.

Pues eso, que parecía un sinsentido, ahora resulta plenamente comprensible: es que Bukele aspira a que El Salvador deje de ser una República, por eso su mención en nuestro escudo le estorba. Aspira al poder total, a que no haya Corte Suprema de Justicia ni Asamblea Legislativa (a menos que le sean totalmente genuflexas, estilo GANA, claro).

Y ahora, parece que seguirá con el cambio a nuestra bandera. Porque el 19/02/2020, a medio día, en TCS, Angie Álvarez entrevistó a la Comisionada Carolina Recinos quien, tratando de justificar lo injustificable, apareció dando declaraciones al lado de una bandera de El Salvador, tal y como la conocemos, y otra bandera NEGRA TOTALMENTE, con el escudo de la estrellitas bailadoras al centro, todo en blanco.

¿Qué es eso? Pues ¡son señales gravísimas de lo que nos espera!

¡Y nosotros, permitiendo todos esos abusos! Reaccionemos ante la actuación absolutamente INTOLERABLE del ejecutivo. Despertemos, opongámonos, actuemos y exijamos a la Fiscalía General de la República, a la Asamblea Legislativa, a la Corte Suprema de Justicia, que juntos rescatemos lo que todavía queda de nuestra República. ¡Divino Salvador del Mundo, protégenos!

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