Emergencia nacional… ¡Quédate en casa!

El objetivo es evitar que El Salvador sufra de un escenario similar al de Italia y España: hospitales colapsados, muchas muertes y graves daños a la economía y la moral de sus pueblos.

Por Ricardo Esmahan
Exministro de Economía

Mar 23, 2020- 17:54

¿Ha ido a comprar comida al supermercado últimamente? Probablemente muchos lo han hecho. Y no es que estemos rodeados de gente que está en “modo histeria” y por ello las largas filas. No son turbas, son personas perfectamente racionales, dados los eventos recientes ante la alarma del COVID-19.
No podemos detener la propagación del nuevo coronavirus; sin embargo, podemos ralentizar su propagación, lo que resulta ser sumamente importante para tener la oportunidad de preparar las capacidades del sistema de salud. Entonces, las personas deben quedarse en casa tanto como sea posible, por la Emergencia Nacional y la restricción temporal de unas garantías específicas. Pero las familias enclaustradas en casa por treinta días, necesitan comer. Cuando las necesidades de comida casera aumentan repentina y simultáneamente, las tiendas de comestibles desbordan. Eso es matemática, no pánico.
Esta situación de riesgo ante la pandemia del virus COVID-19 nos debe servir para aclarar algunas cosas, como el ver lo que realmente es importante y también quién es realmente importante en nuestra vida. A la vez que necesitamos aplacar este virus debemos mantener nuestras vidas lo más normal posible. Y lo que nos queda claro es que lo posible hoy está muy lejos de lo normal. El resultado: todos debemos aislarnos de los demás tanto como sea posible. El distanciamiento social nos dejará una factura de cuantía inmensurable.
El objetivo es evitar que El Salvador sufra de un escenario similar al de Italia y España: hospitales colapsados, muchas muertes y graves daños a la economía y la moral de sus pueblos.
Si los países siguen el patrón de Italia y España, estaremos involucrados en una guerra librada contra un enemigo microscópico. Las “tropas” no solo vestirán de verde olivo, sino usarán batas blancas y estetoscopios, en primera línea. Y como soldados, se expondrán a los riesgos personales extremos para protegernos a su pueblo. Necesitarán de todo nuestro apoyo, desde la retaguardia: cumpliendo la cuarentena domiciliar.
Tengamos en cuenta también que esas tropas son mucho más que solo médicos y enfermeras. El funcionamiento del hospital especializado para enfrentar la pandemia requerirá de técnicos de laboratorio, cocineros, farmacéuticos y muchos otros. Y pese a la tecnología médica, ellos estarán mucho más expuestos al peligro que nosotros, ya que debemos estar guardados en casa. Los que estamos por ley en cuarentena domiciliar dependeremos de estas nobles personas (Ejército, PNC y médicos y personal de salud) y no para nuestra comodidad, en casa para salvar nuestras vidas.
La alimentación y la atención médica son lo que los economistas llaman “gasto no discrecional”. Cubren nuestras necesidades más básicas, por lo que obtienen los primeros desembolsos de nuestro dinero. Sin embargo, hay excepciones. Necesitamos comida para sobrevivir, pero no necesitamos una comida gourmet en restaurante. El gasto superfluo en estos tiempos de incertidumbre se considera discrecional y en este momento la discreción nos dice que lo evitemos. Tremendo problema para las personas que trabajan brindando estos servicios.
Muchos resorts, hoteles, casinos alrededor del mundo están cerrando. Aquí también se afectan unas maquilas, call centers, y hasta pequeños negocios, como las pupuserías. Hablamos de miles de trabajos. El presidente llamó a la solidaridad y el sector productivo está respondiendo.
Algunos no sobrevivirán. Millones de personas perderán ingresos significativos. Pero el dinero se hace, la vida no.
Se ha propuesto el Gobierno poner a disposición préstamos para pequeñas empresas. Eso podría ayudar a algunos. Pero para otros una “solución” que los deje con más deuda y menos ingresos, ¿será esta una solución real y efectiva?

Exministro de Economía.

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