¿Cambiará el covid las tradiciones de Navidad?

Las restricciones establecidas para evitar el contagio con el COVID- 19 seguramente afectarán todos los eventos que impliquen hacinamiento de personas a menos que se cumplan a cabalidad el distanciamiento social, el uso de mascarilla y demás recomendaciones.

Nov 21, 2020- 15:23

En El Salvador las celebraciones de fin de año se cumplen de acuerdo con un patrón cultural de gran raigambre producto de tradiciones y costumbres, algunas importadas y distorsionadas y una que otra relacionada con patologías sociales desarrolladas en las últimas décadas.
La bárbara costumbre de quemar pólvora ha sido imposible de erradicar a pesar de sus trágicas consecuencias, la música a gran volumen como si fueran sordos invade todos los rincones y el consumo de pavos, piernas de cerdo, gallinas y tamales se ha convertido en “ley”. Y si los recursos alcanzan la tradición manda intercambiar regalos, juguetes para los menores, exhibir “estrenos” y atuendos de moda, poner adornos en la casa incluyendo el pagano árbol de Navidad y arreglar el “Nacimiento”.
Cuando algunas instituciones o empresas agasajan a sus empleados las “despedidas” tienen ciertas características que se repiten año con año: empezaron con cenas, siguieron los almuerzos y ahora hacen hasta desayunos , no porque sean más apropiados sino porque salen más baratos, los invitados se retiran más rápido y no hay oportunidad para que los amigos de empinar el codo se “disparen”. A veces hay rifas, no de canastas navideñas como en el pasado, ahora son “huacales navideños”.
En algunos lugares también se ha vuelto “ley” jugar al “amigo secreto”, participar en el cuchubal y contribuir con una módica suma para las fiestas de “despedida”. Por cierto no faltan los vivianes que aparte de los ofrecimientos de “mañana te pago” a la postre no pagan su cuota pero son los primeros en llegar y los últimos en retirarse sobre todo si todavía quedan botellas con “combustible” y alimentos sin consumir.
Con frecuencia en la comisión organizadora de la fiesta de “despedida” hay aficionados a la “botánica” que además son conocedores de la vida nocturna de la barata y de la cara. En cuanto a la comida los tradicionalistas exigen pavo, pierna de cerdo, gallinas indias o tamales; sin embargo, no falta el bayunco que propone que alguien preprare consomé de garrobo, cusuco al horno o sopa de patas. En cuanto a los aperitivos la variedad es la regla para satisfacer todos los gustos, desde el trago blanco para los expertos al rompope para las damas y adultos mayores.
Cuando la reunión llega a su tercio final ahí por las 2:00 a.m. es costumbre que surge la inquietud del “cambio de cancha” y varios proponen ir a bailar a otro sitio, pero como la mayoría de lugares decentes están abarrotados, la reunión original se convierte en un peregrinar que eventualmente puede terminar en el sitio menos pensado. A estas alturas la mayoría de los enfiestados se fueron para sus casas y solamente quedan los que la “quieren seguir”.
Al día siguiente la programación no escrita establece viajar a la playa para “quitarse la resaca” que habitualmente comprende la divierta de los jóvenes y demás familia y una “rociada” tan intensa como de la víspera para los adultos, el consumo de recalentados a cargo de la matrona y una remojada con asoleada para despabilarse. Este esquema conductual existe en la mente de todos los miembros de la familia y nadie quiere quedarse en casa, hasta los adultos mayores se incorporan al grupo y así vemos al jefe de familia, que aun con los recursos muy limitados, vehículo en malas condiciones, llantas lisas desde hace ratos y sobrecargados, emprenden el viaje a la playa.
Las restricciones establecidas para evitar el contagio con el COVID- 19 seguramente afectarán todos los eventos que impliquen hacinamiento de personas a menos que se cumplan a cabalidad el distanciamiento social, el uso de mascarilla y demás recomendaciones. Considero poco probable que afecten las reuniones hogareñas sobre todo si son de pocos miembros. Obviamente quedan proscritos la viajadera al vecindario y hogares de parientes y amigos, para el acostumbrado saludo y el tradicional abrazo.

Médico 

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