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Cuatro advertencias

Las piedras no van por el lado de la destrucción de la Tierra (en la última película citada, literalmente), sino de la grosera manipulación de nuestros intereses, opiniones y forma de ver el mundo

Por Carlos Mayora Re
Ingeniero @carlosmayorare

Si algo es importante en estos dorados tiempos es captar la atención de las personas. Todo el sistema de redes sociales parece diseñado para ello, pues el que tiene la atención del público, tiene el poder… Y quien es indiferente para los ciudadanos será incapaz de lograr sus objetivos, ya sean éstos vender, conseguir votos, persuadir a los demás con sus ideas, librarse de la cárcel por sus delitos, etc.

En los últimos meses causó mucho revuelo el documental titulado “El dilema de las redes sociales”, en el que los autores van al fondo técnico de la cuestión (o de cómo se hacen de la atención de la gente); pero de alguna forma evitan tratar detalladamente los problemas éticos que todo el tema de manejar y manipular la opinión pública, conlleva.

Ya antes, en el año 2019, Netflix había publicado otro documental titulado “The great hack”, que fue traducido como “Nada es privado”, en el que se analiza el uso que grandes compañías de Software hacen con las “huellas digitales”; es decir, los rastros que los usuarios van dejando en Internet al dar click, escribir, enviar fotos, etc.; de los registros que todas nuestras operaciones cibernéticas generan y que se guardan (para analizarlos y sacar provecho) en servidores de computación alrededor del mundo.

Además, también en 2019, salió al público la película “Brexit. The Uncivil War” (Brexit, la guerra incivil), que se dedica a desvelar los “secretos” de cómo se manipula la opinión de los usuarios en la era digital; una situación en la que ninguno de los dos bandos en contienda (los partidarios del “in” y del “out”de Inglaterra de Europa), sale bien parado, pues ambos utilizaron técnicas y algoritmos destinados no sólo a conocer la opinión y las preferencias de los votantes, sino a dirigirlas descaradamente (una vez, claro está, que pudieron captar su atención).

Las críticas llaman a la película “Una aterradora lección de marketing político”, o “Todo el mundo sabe quién ganó, pero no todos saben cómo”, al referirse a la manera en que los partidarios de abandonar la UE lograron los votos de muchas personas dirigiendo intencionalmente su campaña política por medio del uso de las redes sociales.

A lo anterior se sumó, a fin de año, la película más vista en Netflix en el mes de diciembre, y la tercera con más reproducciones en la historia de la plataforma, más de 155 millones en un período de una semana: “Don´t look up!”, traducida como “No mires para arriba”. Una comedia-sátira que hace una amarga crítica al establishment y a sus diversas instituciones y situaciones de hegemonía, desde un ángulo en el que se desenmascaran duramente las figuras de autoridad: mediáticas, políticas, científicas; y se develan sus“verdaderas” intenciones… que, a fin de cuentas, son profundamente egoístas.

Todo aderezado por la manipulación de la opinión pública mediante los medios de comunicación tradicionales (televisión y prensa principalmente); y, por supuesto, redes sociales. Lo que hace que esta película que en principio podría ser una sátira apocalíptica, o una denuncia estrepitosa de la falta de rigor científico a la hora de enfrentar las amenazas que podrían terminar con nuestro mundo, sea en realidad una reflexión muy interesante acerca de los tópicos dónde (y por qué) la gran mayoría de personas ponemos nuestra atención actualmente.

Cuatro denuncias -advertencias-, más o menos ingeniosas, más o menos documentadas, que no deberían dejarnos indiferentes, pues, ya se sabe:“cuando el río suena… piedras lleva”. Teniendo presente, además, que las piedras no van por el lado de la destrucción de la Tierra (en la última película citada, literalmente), sino de la grosera manipulación de nuestros intereses, opiniones y forma de ver el mundo, que se puede hacer cuando se cuenta con recursos, ingenio, y por supuesto, dinero, a través de la tecnología de las comunicaciones en nuestros días.

Ingeniero/@carlosmayorare

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