Acciones por los migrantes solicitantes de asilo en EE.UU.

Las condiciones inhumanas e injustas en las que se encuentran miles de migrantes en fronteras y centros de detención migratoria urgen de acciones inmediatas.

Por Celia Medrano
Oficial de Programas Cristosal

Jul 30, 2020- 19:48

 

Migrantes que huyen de sus países buscando condiciones seguras en Estados Unidos tienen bloqueada la posibilidad de solicitar asilo y asistencia legal. Autoridades estadounidenses expulsaron en abril de este año a 14 mil 416 migrantes en su frontera sur, un 85% del total que ingresó ese mes.  Tan solo en marzo y abril, más de 900 niños, niñas y adolescentes que cruzaron solos la frontera norte de México, la mayoría provenientes de Honduras, Guatemala y El Salvador, fueron expulsados y al menos 60 fueron deportados desde el interior de Estados Unidos en el mismo periodo mediante la implementación de los llamados Protocolos de Protección a Migrantes (MPP).

Conforme normativas contra el delito de trata de personas, niñas, niños y adolescentes que cruzan la frontera con Estados Unidos sin un acompañante adulto deben quedar bajo responsabilidad de la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR) y recibir protección especial. No pueden ser deportados inmediatamente y deben tener acceso a cuidados médicos, albergue y educación, así como también poder vivir con patrocinadores o familiares cercanos en suelo estadounidense mientras sus casos se resuelven en las cortes de inmigración.  Los MPP impiden aplicar esta normativa.

Además, tomando como excusa el COVID19, una nueva orden emitida por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), justifica la expulsión de migrantes en la frontera al suspender el ingreso de “ciertas personas de países donde existe un brote de una enfermedad transmisible”. Catalogada inicialmente como una medida de emergencia, la orden CDC fue recientemente prorrogada de forma indefinida.

Amparados en CDC, en tan solo seis semanas, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) llevo a cabo expulsiones automáticas de más de 2 mil niños no acompañados, tanto los que estaban bajo custodia de la ORR como aquellos que acaban de cruzar la frontera y se encontraban bajo custodia del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP).

Coaliciones pro derechos de las personas migrantes como Interfaith Immigration Coalition (IIC) y Asylum Working Group, redoblan esfuerzos para la aprobación de la iniciativa H.R. 2662 (Asylum Seeker Protection), que prohibiría el uso de fondos para aplicar o hacer cumplir los MPP, anularía la política “Remain in Mexico” (permanecer en México) y daría a los aplicantes de asilo la oportunidad de esperar en suelo estadounidense, con garantías del debido proceso, seguridad y libertad con sus familias, la resolución de sus solicitudes. Otras iniciativas son la Ley de Protección de Refugiados (RPA S.2936 / H.R.5210) para restaurar y modernizar el programa de reasentamiento y sistema de asilo destinado a mejorar la reunificación familiar y fortalecer la protección de los refugiados y solicitantes de asilo.

Asimismo, la acción FIRST (H.R.6537 / S.3645) reduciría los niveles de detención y la actividad de aplicación de la ley de inmigración para proteger la salud de migrantes privados de libertad durante la emergencia sanitaria por COVID19. Otra propuesta, la iniciativa Ley de Moratoria de Inmigración (S.4011) detendría las deportaciones y eliminaría los fondos destinados a ejecutar la orden de los CDC, disponiendo de procesos de liberación supervisada de las personas que han recibido órdenes de expulsión.

El impulso de estas propuestas no es fácil. Las votaciones a favor de este tipo de iniciativas están lejos de ser suficientes en el Senado y aún en el Congreso, además del marcado clima electoral en el país. Sin embargo, las condiciones inhumanas e injustas en las que se encuentran miles de migrantes en fronteras y centros de detención migratoria urgen de acciones inmediatas regidas por los verbos rectores de protección internacional invocados por el Papa Francisco: acoger, proteger, promover e integrar. Los Estados Unidos, al igual que cualquier otra nación en el mundo, no puede ni debe desentenderse de estos principios básicos de humanidad y responsabilidad.

 

Periodista especialista en derechos humanos y educación para la Paz

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