¿Las mujeres estamos seguras en El Salvador?

Las mujeres somos destinatarias de violencia de manera sistemática en este país, tanto en la esfera privada y en la pública. Mientras el Gobierno de El Salvador se refiera únicamente a la reducción de feminicidios pero es silente con otras formas de violencia no tendremos avances en cuanto a la protección real de mujeres

Por Marcela Galeas
Abogada

Ago 17, 2020- 22:24

El presidente de la República, Nayib Bukele, en cadena nacional la noche del jueves 4 de junio afirmó que las mujeres estamos un “64 % más seguras”; sin embargo, en la última semana hemos visto la continuación de la violencia hacia las mujeres en El Salvador. Para muestra, solamente el jueves seis de agosto se reportaron dos feminicidios, uno en San Juan Opico municipio de La Libertad y otro en Ciudad Barrios municipio de San Miguel. En el primero, según informes policiales, el cuerpo fue encontrado semidesnudo con indicios de violencia sexual y con disparos de arma de fuego en la cabeza.
Estos feminicidios se suman a la lista de cincuenta y siete mujeres asesinadas desde el 1 de enero al 30 de junio del presente año, según datos de la Mesa Técnica Interinstitucional conformada por la Policía Nacional Civil (PNC), Fiscalía General de la República (FGR) y el Instituto de Medicina Legal (IML).
Pero las mujeres de este país no solo estamos expuestas a feminicidios, sino a otros tipos de violencia: sexual, física, psicológica, emocional, económica, patrimonial, laboral, política, institucional, comunitaria y cibernética. La Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (Ormusa) reporto un aumento del 70 % de la violencia contra las mujeres desde la implementación de la cuarentena domiciliar. Según el registro del Centro de Atención Legal de Ormusa, la mayoría de estas conductas no están siendo denunciadas debido a la pandemia porque es más difícil movilizarse a denunciar cuando se convive con el agresor.
Sin embargo, algunos tipos de violencia se han manifestado públicamente, por ejemplo, aquellas mujeres que somos víctimas de agresiones verbales o escritas a través de redes sociales o medios de comunicación por parte de funcionarios públicos, de asesores, de militantes y de candidatos a diputados, algunas veces individualizadas, en otras ocasiones somos ultrajadas colectivamente refiriéndose por gremios: abogadas, periodistas, medicas, etc., somos violentadas constantemente por hacer uso de nuestra libertad de expresión, llegando a censurarnos públicamente, a llamar a que se nos insulte e incluso a amenazarnos de muerte. La ley para una vida libre de violencia para las mujeres contempla ese tipo de conductas como delito de expresiones de violencia contra las mujeres en su artículo 55, y sanciona entre algunas conductas aquellas que sean de “elaborar, publicar, difundir o transmitir por cualquier medio, imágenes o mensajes visuales, audiovisuales, multimedia o plataformas informáticas con contenido de odio o menosprecio hacia las mujeres”; también acciones como “burlarse, desacreditar, degradar o aislar a las mujeres dentro de sus ámbitos de trabajo, educativo, comunitario, espacios de participación política o ciudadana, institucional u otro análogo como forma de expresión de discriminación”, así como exponer a las mujeres a un riesgo inminente para su integridad física o emocional.
La ley nos protege formalmente pero no materialmente y su incumplimiento lo vemos desde las oficinas gubernamentales hasta la intimidad de los hogares; las mayoría de víctimas no están en las estadísticas y no será mediante las mismas que logren invisibilizar los otros tipos de violencia. Las agresiones en materia de género deben erradicarse desde la raíz y con un verdadero compromiso de nuestros gobernantes, no justificando ni maquillando realidades, ni manteniendo entre sus filas a personajes misóginos.
Las mujeres somos destinatarias de violencia de manera sistemática en este país, tanto en la esfera privada y en la pública. Mientras el Gobierno de El Salvador se refiera únicamente a la reducción de feminicidios pero es silente con otras formas de violencia no tendremos avances en cuanto a la protección real de mujeres, porque no podemos ver esta situación únicamente de manera cuantitativa mientras se nos continúa violentando de múltiples maneras, al punto de normalizar las agresiones vía cibernética por parte de políticos que lejos de respetar y proteger, fomentan el acoso y las agresiones hacia las mujeres, especialmente a quienes tienen una opinión diferente.
Los hombres en el poder dicen que estamos más seguras, eso dicen en radio y televisión, eso es lo que escucha la gente, pero la realidad salvadoreña dice otra cosa: no, no estamos seguras.

Abogada.

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