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El beato Romero responde a la CIDH

Por Julia Regina de Cardenal

Mar 08, 2018- 21:09

El día antes de la celebración del Día de la Mujer se publicó un comunicado de la CIDH entrometiéndose en nuestra legislación y siendo cómplice de la campaña difamatoria de la industria del aborto que dice que hay 26 (antes decían que eran 17) mujeres encarceladas por supuestas “abortos espontáneos”. La realidad es que han sido condenadas por homicidio agravado contra sus bebés recién nacidos, nada tiene que ver con abortos.

La CIDH pide revisar detenidamente las condenas en cada caso, lo cual estaría bien, pues en juicios de todo tipo de delitos ha habido errores. Sin embargo, está mal y es totalmente absurdo que utilicen estos casos para llamar a legalizar matar salvadoreños por nacer con el falso argumento que esto es de conformidad con los supuestos “estándares internacionales de derechos humanos”.

El aborto nunca ha sido aceptado como un derecho por más que la ONU y sus agencias presionan a todo el mundo. Existe el Derecho a la Vida, no a acabar con ella.

La Presidenta de la CIDH, Comisionada Margarette May Macaulay, relatora de país para El Salvador y relatora de los derechos de las mujeres, critica nuestra legislación que defiende el derecho fundamental a la vida de todos los ciudadanos, ha dado informes falsos y es cómplice de publicar noticias engañosas en medios liberales internacionales pro aborto. Que las madres puedan matar legalmente a sus hijos por nacer lo llama “ejercicio efectivo de sus derechos sexuales y reproductivos”. Acusa a nuestro país de encarcelar a mujeres inocentes cuando en realidad no hay ni una tan sola mujer presa por aborto provocado (cuya pena es de 2 a 8 años) porque les dan medidas sustitutivas. Es tan absurdo decir que se encarcela a mujeres inocentes con “problemas obstétricos” cuando se trata con mucha delicadeza los casos de abortos provocados. La evidencia muestra los bebés de estas mujeres condenadas por homicidio agravado acuchillados, apedreados, estrangulados, ahogados, etc. Nada tiene que ver con abortos.

El mismo día que se publica este comunicado de la CIDH sale la noticia sobre los procesos de canonización de Monseñor Romero y de Pablo VI. Ambos relacionados con embarazos de altísimo riesgo, casos que según la CIDH deberían solucionarse con la violencia y la muerte.

El milagro atribuido a la intercesión de Monseñor Romero es de una salvadoreña, Cecilia, con una complicación gravísima en su embarazo que ponía en peligro su vida y la de su hijo por nacer. Tenía síndrome de HELLP, un aumento de las enzimas hepáticas y trombocitopenia derivado de la preclamsia y dificultades prenatales más graves durante el embarazo. Éste puede causar edema pulmonar, insuficiencia renal, separación de placenta es decir, una enfermedad fulminante por lo cual Cecilia había sido desahuciada.

En el momento más grave, el esposo de Cecilia tomó su Biblia y de ella cayó una estampa de Monseñor Romero con la oración para pedir por un milagro. Comenzó a rezar y solicitó a su comunidad que se unieran a pedir la intercesión de Monseñor Romero. Cecilia salió del coma ella y su hijo están sanos.

Monseñor Romero siempre defendió el derecho a la vida diciendo: “El aborto es un crimen abominable”. El milagro atribuido a Pablo VI también tiene que ver con la vida de una niña en peligro que se encontraba en el vientre de su madre.

A pesar de las violaciones a nuestra soberanía y las presiones abortistas, los salvadoreños somos orgullosamente Pro Vida.

Columnista de
El Diario de Hoy.
Master en Desarrollo Humano
Master en Asesoramiento Familiar