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Hábleles de Prudencia a sus hijos

Por Cristina López*

Mar 04, 2018- 16:30

Después de meses de contaminación audiovisual, mensajes en redes sociales, populismo electorero estúpido del que regala vales de supermercado y comparación de propuestas y ofertas electorales, a este chumpe se le llegó su navidad y ayer finalmente se acercó la población a elegir a diputados y a alcaldes. Aunque la nostalgia por volver se vuelve un acompañante permanente cuando se emigra lejos de la Patria, en lo personal se me vuelve más aguda cuando me toca perderme la oportunidad de votar. Es siempre en temporada electoral cuando no puedo evitar pensar en Prudencia Ayala.

Simplemente, porque en nuestro país el derecho universal al voto lo parimos con dolor. En un lugar en el que la democracia se ha visto a veces retada por autoritarismos militares o desestabilidades desatadas por el irrespeto al estado de derecho, ejercer el voto es realmente un privilegio. Para las mujeres, el precio fue más alto, pues no fue hasta 1939 que en El Salvador conquistamos el derecho a hacernos oír en las urnas, y en gran medida, no lo hubiéramos logrado si no hubiera sido por la bendita imprudencia de Prudencia Ayala.

Si tienen hijos, háblenles de Prudencia, la costurera autodidacta con la audacia de lanzarse a la presidencia, simplemente para levantar conciencia de la injusticia que implicaba que en nuestro país, las mujeres no tuviéramos derechos políticos. Háblenles de Prudencia, porque es un excelente recordatorio de que los límites injustos existen para ser retados. Háblenles de cómo Prudencia, que a pesar de que tuvo que retirarse de la escuela por falta de recursos, terminó publicando libros, columnas y poemas en distintos medios de comunicación y argumentando a favor de la unión centroamericana, el feminismo, y los derechos laborales, para que sepan que con sus voces y opiniones pueden tener impacto social.

Háblenles de cuando Prudencia fue llevada a la cárcel como castigo por una crítica hecha en una columna de opinión, para que sepan apreciar la libertad de expresión de la que ahora gozamos y aprendan que en un país como el nuestro, el músculo de la valentía es uno que vale la pena ejercitar. Háblenle a sus hijos de Prudencia: a los niños, para darles un recordatorio del valor de las mujeres en nuestra sociedad, y a las niñas, para que sepan luchar por sus sueños.

Cuéntenles que Prudencia murió antes de ver realizado su sueño de la igualdad electoral para hombres y mujeres, para que sepan que a veces el esfuerzo vale la pena con independencia de si se verán resultados o no. Hay que discutir a Prudencia y su importantísimo impacto en la lucha por los derechos laborales en El Salvador, para apreciar y valorar lo extraordinario en algo tan ordinario como el trabajo de cada día. Háblenles de Prudencia, para que en un país en el que nos falta empujar tantos cambios para acelerar el desarrollo, vale la pena inspirar a las generaciones que vienen y generarles la esperanza de que las cosas pueden ser mejores y de que nuestra patria es una empresa en la que vale la pena invertir.

Háblenles a sus hijos de Prudencia Ayala, porque con que solo un porcentaje de los miembros de la ciudadanía del futuro tenga su patriotismo y valentía, tenemos razones para ser optimistas sobre el futuro de El Salvador.

Lic. en Derecho de ESEN
con maestría en Políticas Públicas
de Georgetown University.
Columnista de El Diario de Hoy.
@crislopezg