Carta a los amantes de las series (2): Clases sobre política, poder y ética

Por Paolo Luers
Periodista

Abr 23, 2021- 16:00

Cuando se habla de series sobre el poder, todos pensamos en ‘House of Cards’. Todos los demás intentos de series políticas de Hollywood tuvieron que medirse contra los esposos Underwood. Bueno, Netflix se fue para Europa, donde hay otros criterios para interpretar la política y el poder, y produjo ‘Borgen’ (en Dinamarca) y ‘Marseille’ (en Francia). Netflix quiere ser un jugador mundial y como tal tiene que trascender los gustos y los patrones culturales y políticos ‘made in USA’.

Quien quiere hacer series hechas ‘in Europe’ no puede solo quedarse con los juegos del poder por el poder a la Washington, tiene que saber construir dramas alrededor de la dialéctica entre el poder y la ética, los principios y el pragmatismo.

El mejor ejemplo es ‘Borgen’. Los daneses se enorgullecen de ser ciudadanos de uno de los países más democráticos del mundo. ‘Borgen’ es el nombre del Palacio de Christiansborg en Copenhague, en el cual convergen todos los poderes del estado, más los periodistas que entran como Juan en su casa. La serie cuenta la llegada al poder de una mujer, que sería la primer jefa del gobierno en Dinamarca. Es una mujer obsesionada con la regeneración ética de la política, pero al mismo tiempo realista: sabe que no puede llegar al poder, ejercerlo y hacer las reformas necesarias sin pactar alianzas, hacer concesiones. La serie saca su trama dramática del conflicto entre este pragmatismo y la visión ética de la política que tiene Birgitte Nyborg. Son conflictos externos: entre ella y sus aliados o adversarios. Pero corresponden a conflictos internos: su amor al poder choca con el amor a la verdad y con el amor a sus hijos y sus hombres.

Cada episodio de ‘Borgen’ es una lección sobre las relaciones entre poder y ética. Birgitte es una mujer conflictuada que demuestra que cuando es necesario para renovar la política, hay que formar un partido nuevo; que para cambiar un país, hay que superar el miedo al poder y usarlo. Y cuando esto no funciona, intentarlo de nuevo, con nuevas alianzas. La serie vive de la extraordinaria actuación de Sidse Babettt Knudsen como Birgitte Nyborg, pero sólo como cabeza de un elenco fogueado en la mejor escuela: el teatro. Pero sobre todo vive de la fineza y sutileza de la trama dramática y de los diálogos. Con esta serie, Netflix adquirió ciudadanía europea…

‘Marseille’ es igualmente político, pero muy diferente. Está situada en un ambiente no comparable con Dinamarca: en la ciudad portuaria de Marseille, donde por siglos se han cruzado la política, el crimen organizado, minorías étnicas y empresarios corruptos. Es una serie sobre un alcalde, protagonizado por el genial Gérard Depardieu, y su ejercicio inescrupuloso de poder. En una ciudad como Marseille no puede haber política exenta de corrupción, crimen, traiciones y pactos inconfesables. También ‘Marseille’ vive de la relación entre política y poder; entre el sueño que el todopoderoso alcalde tiene de la modernidad de su ciudad y las alianzas oportunistas que tiene que aceptar para alcanzar su sueño y para mantenerse como el centro del poder en esta ciudad de intereses y egos opuestos.

La trama vive de la relación entre el alcalde Taro (Gérard Depardieu) y el joven Lucas Barrès (Benoît Magimel), su mano derecha y heredero, pero quien lo traiciona. ¿Cuál es el hilo conductor político de esta serie? Ambos, el alcalde viejo y alcalde joven, son maestros de la conspiración y del arte de tejer pactos cambiantes. Ambos son oportunistas que saben jugar sucio. Pero el viejo Taro juega sucio dentro del marco de lo institucional. Es capaz de venderse a sus adverasrios y de vender a sus aliados. El otro juega sucio rompiendo el marco institucional, vendiéndose al diablo: a la mafia. Es el conflicto entre un pragamatismo oportunista y un oportunismo corrupto.

‘Marseille’ también es un curso intensivo sobre política y la naturaleza del poder. Pero es un drama oscuro. ‘Borgen’ es material didáctico apto para todas las edades, lo pueden disfrutar idealistas y románticos. ‘Marseille’ es solo para quienes aguantan y disfrutan contradicciones y cinismo. Pero todos van a disfrutar a Depardieu, quien está en su elemento en este pantano de ciudad. La prensa ‘seria’ europea ha dado malas notas a ‘Marseille’. Se enredaron con tanta corrección política. No son capaces de amar a Birgitte y al mismo tiempo al alcalde Taro.

Quisiera ver más series ‘negras’. Tal vez una en base de la ‘Trilogía de Marseille’ de un autor nacido en los barrios bajos de esta ciudad, Jean-Claude Izzo, quien nos dejó tres geniales del género noir (negro): ‘Total Kheops’, ‘Chuomo’ y ‘Soleá’ (libros disponibles en español en Amazon).

Disfruten las series, Paolo Luers

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