Carta a todos: Ojo, nos gobierna una agencia de publicidad

Por Paolo Luers
Periodista

Sep 11, 2020- 15:55

Estimados amigos:

Desde que Nayib Bukele comenzó a gobernar en la alcaldía capitalina, señalé una característica particular de su gestión: los únicos criterios para definir prioridades de inversión y acción son mediáticos, de mercadeo político. Cito de mi columna ‘Un acto publicitario por día’ sobre el famoso programa ‘Una obra por día’ del alcalde:

“Poner los recursos en función de poder cada día inaugurar una obra, durante los tres años que durará esta administración municipal, no corresponde a la necesidad de planificar, ejecutar y calendarizar las inversiones de la manera más eficiente; corresponde a una lógica publicitaria. Si el criterio rector no es el impacto real en la población, sino más bien el impacto mediático, la administración pública pierde eficiencia y legitimidad”.

En aquel entonces se trató de reparar canchas, casas comunales, calles y rescatar plazas. Todos eran proyectos valiosos, sobre todo si hubieran formado parte de un plan integral de desarrollo para la ciudad. Pero ahora se trata de cosas mayores, multimillonarias, y los criterios siguen siendo los mismos: ¿Qué proyecto tiene más impacto mediático para mejorar la imagen del presidente? Mercadeo político, muy encima del método de analizar las necesidades de los ciudadanos y desde ahí definir prioridades y un plan integral. Es por esto que muchos decimos que nos gobierna una agencia de publicidad, o aún peor, un gigantesco troll center.

Hoy se trata de megainversiones que surgen de la estrategia comunicacional del gobierno, mientras no hay dinero para satisfacer necesidades básicas como por ejemplo la protección adecuada del personal de salud. El Hospital El Salvador es un buen ejemplo. Cuando el país, en los peores momentos de la crisis sanitaria en abril y mayo, necesitaba urgentemente hospitales temporales de emergencia para atender los contagiados de COVID-19 y para evitar el colapso y la contaminación de todo el sistema hospitalario, la agencia de publicidad que nos gobierna parió el proyecto de convertir las instalaciones de toda la Feria Internacional en un “súper” hospital permanente, comenzando a construir además un edificio nuevo en el parqueo. Pero “súper” no en cuanto al diseño de un hospital integral, sino solo en cuanto a la cantidad de camas y equipos instalados, y sobre todo a las fotos y los vídeos que se les puede sacar. Fue una pésima inversión en el futuro del sistema de salud, pero una buena inversión publicitaria. 

En la misma categoría está el proyecto de construir en Oriente un segundo aeropuerto internacional. No surge de un estudio de factibilidad y de las necesidades, sino de un estudio de los sentimientos de abandono y frustración de la población de los departamentos orientales. Apelar a los resentimientos es la línea rectora de todos los movimientos de gobiernos populistas. Cualquier experto en la materia nos va a decir que El Salvador no necesita dos aeropuertos internacionales, pero cualquier experto en propaganda demagógica va a decir que gastar cientos de millones en este proyecto es buena inversión.

En medio de la crisis social, laboral y financiera causada en el contexto de la epidemia y del cierre económico, al presidente se le ocurrió definir otra prioridad que nada tiene que ver con resolver esta crisis: redactar otra Constitución para limitar la independencia del legislativo y abrir camino para la reelección presidencial. Esta ‘nueva idea’ no puede haber surgido de un análisis político y jurídico, sino de un análisis de cómo movilizar los resentimientos y frustraciones de mucha gente. Obviamente no se les ocurre plantear que la respuesta adecuada a estos sentimientos es dar cumplimiento a la Constitución.

Plantean esta reforma, aunque saben que no hay manera que la actual Asamblea la apruebe. Para ellos, es un instrumento más de campaña electoral, no un proyecto real. La agencia de publicidad en Casa Presidencial está dispuesta a seguir intoxicando el debate político del país con una propuesta imposible de realizar.

Cada uno podrá agregar otros ejemplos de prioridades al revés que solo tienen sentido publicitario, pero ningún beneficio para el país. Saquen sus conclusiones.

Saludos, Paolo Lüers

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