Carta de reconocimiento a los que me trataron en el Hospital MQ

Pasé ocho días y noches en la Unidad de Cuidados Intensivos asociada al Centro de Cirugía Cardiovascular del MQ. La próxima vez que alguien me diga que aquí en El Salvador no tenemos gente idónea para encargarse de las funciones con alta responsabilidad, le voy a decir que se lo digan al Dr. José Roberto Maldonado, el jefe de esta unidad, o a la técnica que durante las intervenciones maneja la máquina corazón-pulmón que mantiene la circulación y oxidación de la sangre, mientras los cirujanos ponen los bypass o la válvulas que el corazón necesita. Ellos, igual que las 10 enfermeras de Cuidados Intensivos, han mantenido este Centro trabajando.

Por Paolo Luers
Periodista

Dic 06, 2019- 16:17

Nos estamos auto-convenciendo de que en los cargos de responsabilidad nunca tenemos a las personas idóneas, preparadas, previstas de ética, profesionalidad y compromiso con el bienestar. Y que es por esto el país no avanza.
Si solo vemos el desempeño y comportamiento de la clase política, es una percepción correcta —y no se refiere exclusivamente al actual período legislativo o presidencial—. Durante décadas hemos visto desfilar por el poder, por la televisión y últimamente por las redes sociales, a políticos y funcionarios incapaces, corruptos, o arrogantes, que nos han defraudado. No todos, pero demasiados y de todos los colores.
Pero no permitamos que esta frustración nos lleve a caer en una generalización de este juicio, que nos inhiba ver, reconocer y apoyar a los liderazgos sanos, capaces, que pese a todo han mantenido este país a flote. Tal vez sean pocos en política, pero si vemos la sociedad en su conjunto, más allá de la política, veremos que se ejercen miles de cargos importantes —que y se ejercen bien, con profesionalidad, compromiso y éxito.
Por suerte para uno, cuando se enferma, no lo llevan a la Asamblea, la alcaldía o Casa Presidencial, sino a un hospital.
A mí me llevaron al Hospital MQ del Seguro Social, porque necesitaba una operación de corazón. ¿Cuántos en nuestro país saben que ahí funciona, desde hace como 30 años, un equipo de lujo para operaciones de corazón de calidad internacional, con médicos altamente especializados y experimentados, a quienes los hospitales privados quisieran contratar tiempo completo? Muchos de ellos también operan en los hospitales privados, para completar un salario decente, pero no dejan de operar en el Seguro Social por su vocación ética.
Yo no sabía nada de esto. Hasta que me tocó operarme. Lo hicieron exitosamente y pasé ocho días y noches en la Unidad de Cuidados Intensivos asociada al Centro de Cirugía Cardiovascular del MQ.
La próxima vez que alguien me diga que aquí en El Salvador no tenemos gente idónea para encargarse de las funciones con alta responsabilidad, le voy a decir que se lo digan al Dr. José Roberto Maldonado, el jefe de esta unidad, o a la técnica que durante las intervenciones maneja la máquina corazón-pulmón que mantiene la circulación y oxidación de la sangre, mientras los cirujanos ponen los bypass o la válvulas que el corazón necesita. Ellos, igual que las 10 enfermeras de Cuidados Intensivos, han mantenido este Centro trabajando, cumpliendo bajo los protocolos internacionales (de selección de pacientes, de su preparación y sus cuidados), con cuotas de éxito comparables con Estados Unidos y Europa, y lo han hecho bajo gobiernos de ARENA y del FMLN, y ahora de Nuevas Ideas, con los ministros de salud y los directores del ISSS que les pusieron —los muchos malos y los pocos buenos…
Para entender la ética de trabajo en este lugar hay que vivir la hora crítica que diariamente se repite en la Unidad de Cuidados Intensivos: el regreso del paciente de la sala de operaciones. Es un momento mágico, que corresponde a un momento muy crítico para el paciente. Se nota cómo la energía de todo el equipo se combina en un solo objetivo: facilitar que el paciente despierta de la manera menos traumática.
Escribo aquí sobre un ejemplo, porque es el que recién viví. Pero el mismo profesionalismo lo encontraríamos en muchas partes de la empresa privada, que también ha tenido que aprender a funcionar e incluso prosperar con malos y buenos gobiernos. Si no, el país hubiera colapsado bajo las políticas erradas de Duarte, bajo el peso de la guerra, o durante los 10 años que gobernó el FMLN. Pero por arte de magia (que no es otra cosa que el espíritu profesional de los salvadoreños) la economía nunca dejó de funcionar, igual que los hospitales del Seguro Social y su equipo especial en MQ. Y van a seguir funcionando, sea lo que sea que nos venga encima con este nuevo gobierno que quiere jugar a Dios reinventando todo sin haberse preparado para nada.

Lo único que pido a este gobierno es que no estorbe donde el país está funcionando.

Saludos de Paolo Lüers…

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