Carta sobre la Asamblea, la Sala y la Corte

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Por Paolo Luers

Nov 16, 2018- 18:14

Luego de 4 meses de retraso, hubo humo blanco. O más bien, humo gris, mensajes mixtos. Pero sí, habemos Sala.
Termina un capítulo vergonzoso del parlamentarismo salvadoreño. ¿Es un fin feliz? Sí, porque termina el peligroso vacío en el poder judicial. No, porque no hay ningún indicio que nos haga pensar que los diputados y sus partidos hayan aprendido las lecciones correctas de esta crisis – y que estos empates y bloqueos no se vayan a repetir. Lo veremos en pocos días, cuando les tocará elegir al próximo fiscal general.
El reglamento interno de la Asamblea, cuya deficiencia se puso en evidencia en esta elección de magistrados, no ha sido reformado. Para elegir al próximo fiscal general procederán con los mismos mecanismos: entrevistas superficiales a los candidatos; una subcomisión mediocre al cargo de las evaluaciones; ningún acuerdo sobre cómo plasmar las evaluaciones de los candidatos en un esquema objetivo de puntuación. Nuevamente corremos riesgo que los intereses partidarios van a prevalecer sobre la idoneidad para el cargo. Y no solo los intereses partidarios, sino también intereses muy personales de buscar protección de investigaciones incómodas.
En el caso de la Sala de lo Constitucional, se ha elegido a cuatro magistrados que tal vez no sean los más idóneos, pero que sin duda son idóneos. No así en el caso de sus suplentes. Hay que felicitar a aquellos diputados responsables que con su persistencia han conseguido derrotar los intentos de paralizar la Sala de lo Constitucional insertándole magistrados propietarios no idóneos. Pero también hay que criticar a aquellos diputados y partidos que han condicionado sus votos a concesiones cuestionables en la elección de los suplentes.
Es incomprensible que una candidata tan sobresaliente como Ivette Cardona no haya sido tomada en cuenta, por el simple hecho que ha mostrado un grado de independencia y autoridad profesional que obviamente intimida a nuestros legisladores. Pero igual es incomprensible que las fracciones de GANA y FMLN hayan condicionado su apoyo a la nueva Sala a que se acomode a su candidata Sonia Cortez de Madriz como suplente, a pesar de ser la peor calificada de los 30 candidatos.
En el caso del quinto magistrado electo, quien servirá en cualquiera de las otras tres salas, igual se tomó una decisión poco comprensible: Se eligió como propietario al juez Roberto Calderón, altamente cuestionado por su propuesta de convertir la violación de menores en un delito conciliable – y dejaron como suplente a Alex Marroquín, uno de los candidatos más sobresalientes entre los 30 aspirantes. Solo nos queda pedir a la Corte Plena que a Roberto Calderón no lo asignen a la Sala Penal.
Incomprensible me parece también que 10 diputados de ARENA le hayan negado su voto a Carlos Sergio Avilés, por la única razón que es de pensamiento de izquierda – aunque nadie haya cuestionado su independencia, integridad y capacidad.
En resumen: Tenemos una nueva Sala de lo Constitucional prometedora. Valió la pena la presión ciudadana – y tal vez incluso el retraso de 4 meses. Habrá que esperar sus primeras sentencias para ver si llena los zapatos de sus antecesores, que han hecho historia con su actuar valiente e independiente.
Tenemos nuevamente una Corte Plena completa, y veremos pronto si en ella habrá una mayoría en favor de fortalecer la lucha contra la corrupción – o un retroceso.

Tenemos una Asamblea que ya enfrenta su siguiente gran reto: Escoger entre 33 candidatos al mejor para dirigir la Fiscalía General de la República. Sin pactos oscuros. Sin demora. Sin meter al país en una nueva crisis.

Saludos, Paolo Luers

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