Carta a quienes no leen las noticias completas: Aquí el resumen simple de una investigación sobre cómo Bukele maneja bienes públicos

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Por Paolo Luers

Nov 14, 2018- 16:37

Estimados lectores y ciudadanos:

Había una vez en la ciudad de San Salvador un alcalde llamado Nayib Bukele. Para ser electo prometió modernizar los mercados San Salvador, todos en lamentable estado. Dijo que los de siempre los habían abandonado. Esta idea nueva le gustó a la gente – y muchos votaron por él. Pero una vez electo, dejó a los mercados en el caos de siempre (vayan a darse una vuelta) y decidió que era más cool hacer Centros Comerciales Populares. Hizo uno, el Mercado Cuscatlán. Pero esta historia ya es bien conocida – y ahora es la fiscalía que la investiga.

Pero nuestro alcalde quería hacer 3 más de este nuevo tipo de mercados, aunque no había ningún estudio para comprobar que su construcción iba a tener impacto sobre el problema de las ventas en la capital. Tampoco había ningún estudio de factibilidad para ver si estas inversiones serán rentables. Proyectó un Centro Comercial Popular en la Escalón, donde les quitaría sus áreas verdes a 2 comunidades populares; y 2 más en el Centro, uno de ellos en un terreno que ni siquiera es propiedad municipal.

Como no se presentó a la reelección, sino prefirió a correr por a presidencia, ya no le alcanzó el tiempo para hacer estos 3 mercados. Pero dejó como herencia al nuevo alcalde unos contratos firmados para su construcción y su operación – contratos que para las finanzas capitalinas son igual de fatales como los que firmó para el Mercado Cuscatlán.

Esta vez los firmó con una empresa recién formada, que no tenía ninguna experiencia en el manejo de mercados. El Concejo Municipal se negó a aprobar estos proyectos. Ni siquiera su amigo y mentor don Fabio Castillo estaba de acuerdo (aquí una entrevista a don Fabio).

De todos modos, nuestro alcalde firmó los contratos. El terreno en la Escalón se convirtió en el aporte de la municipalidad en una nueva sociedad mixta con la empresa privada recién formada. Solo que por arte de magia este terreno perdió su valor en esta extraña transacción: Antes valorado en varios millones de dólares, en el capital de la nueva empresa mixta solo se reflejaba como aporte de $100 mil a nombre de la alcaldía. Fue por esto que el Concejo Municipal nunca aprobó el proyecto.

Lo que comenzó como la buena idea de modernizar los viejos mercados de San Salvador se convirtió en un negocio redondo con una sociedad privada, la cual de repente no solo iba a diseñar el concepto del proyecto, sino también asumir la construcción, la supervisión de la construcción, y hasta la operación comercial de los 3 centros comerciales. Un negocio redondo, pero no para la municipalidad, que aparte de los terrenos iba a poner 90 millones de dólares…

En el camino violaron todas las leyes hechas para evitar que este tipo de concesiones sean amañadas. El alcalde nunca pidió los permisos necesarios a la Asamblea Legislativa. Nunca obtuvo la mayoría calificada, también necesaria por ley, de su Concejo para firmar estos contratos. Sin embargo, los firmó.

Hoy la nueva administración capitalina tiene que ver cómo declarar nulos estos contratos, por su carácter irregular y lesivo para las finanzas de la comuna. La fiscalía debe investigar estos extraños procedimientos de la administración Bukele. Y los ciudadanos tendrán que evaluar si Bukele, ahora candidato presidencial de GANA, es el hombre idóneo para manejar los fondos y proyectos públicos de la nación.

Quienes no me creen esta historia, deberían hacer el trabajo de encontrar los detalles y pruebas en El Diario de Hoy del día martes 13 de noviembre. Luego saquen sus propias conclusiones.

Saludos, Paolo Luers

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