Bukele aleja la inversión y complica las finanzas en su primer año de gestión

Hace un año las expectativas de atracción de inversión, megaproyectos y generación de empleos eran muy altas, pero las esperanzas se han desvanecido desde el 9F.

Nayib Bukele firmó en noviembre de 2019 un acuerdo con el expresidente de ANEP, Luis Cardenal, en el marco del Encuetro Nacional de la Empresa Privada (ENADE). Foto EDH / archivo

Por Karen Molina

Jun 01, 2020- 20:00

Los grandes expectativas de inversión y trabajo junto a la empresa privada se volvieron añicos en menos de un año. También ha ocurrido lo mismo con las finanzas públicas, que ahora están al límite debido a la pandemia del COVID-19.

Lo que prometía ser una relación armoniosa con la empresa privada, que auguraba grandes proyectos y por lo tanto, generación de empleos, ha terminado en una relación cada vez más tirante, que ha llevado incluso a que Bukele desconociera al presidente de la principal gremial empresarial del país, Javier Simán.

Y a nivel internacional la imagen del país genera cada vez más desconfianza. Una muestra de ello es la perspectiva negativa que le dio la agencia calificadora de riesgo Fitch Ratings recientemente. También lo demuestra un reciente análisis de la agencia de mercados Amherst Pierpont que señaló un riesgo impredecible por la política del país provocado por la tensión de Bukele con la Asamblea Legislativa.

Pero la tensión y desconfianza no se originó por la crisis del COVID-19. La toma militar en la Asamblea Legislativa el 9 de febrero, conocido ahora como el 9F, fue el punto de quiebre para muchos empresarios y analistas, que vieron en Bukele y su actitud de ese día, un peligro para sus inversiones.

“Se tenía a inicio de año una expectativa positiva impulsada por un ambiente de optimismo y de imagen de país positiva en el exterior”, pero tras la llegada del COVID-19 al país y sus consecutivas medidas de restricción que afectaron a todos por igual, las perspectivas se tornaron muy negativas debido a la crisis y por el poco apoyo que ha llegado a las empresas, en especial a las Mipymes, para lograr afrontar esta crisis”, afirmó Jorge Hasbún, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

“En el tema político, de igual manera se sentía un ambiente de esperanza a inicio de año, todo comenzó a cambiar con el 9F y por ahora el constante choque entre los poderes del estado y el irrespeto entre los mismos las posibilidades de atracción de inversión disminuye”, agregó.

Según un análisis de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) “El Ejecutivo mantuvo una relación de apertura y consenso durante el primer semestre de la nueva administración. Los esfuerzos gubernamentales se concentraron, principalmente, en la obtención de acuerdos en materia laboral y productiva, así como en la búsqueda de acercamientos con las principales gremiales empresariales”, pero luego su discurso se transformó en confrontación y los desencuentros fueron más evidentes durante la crisis del COVID-19.

Foto EDH / Archivo

“Desde la gremial, mirábamos con buenos ojos la relación de apertura que el gobierno había establecido con el sector productivo. Fue un cambio importante, luego de una década (2009 – 2019) en la que las empresas no percibíamos un apoyo real por parte del Ejecutivo. Eso podríamos haberlo considerado como un acierto en el primer semestre de gestión del gobierno; sin embargo, esta buena impresión, que apuntaba a grandes expectativas para el sector, se opacó en 2020 con el 9F, acentuándose todavía más con el manejo que se ha dado a las necesidades de las micro, pequeñas y medianas empresas del país durante la actual emergencia”, señala Hasbún.

Pero la desconfianza ya había comenzado: el cierre de varios establecimientos de Mister Donut, en octubre de 2019 alertó a los empresarios de las decisiones discrecionales del mandatario. Aún así, las reuniones de apoyo y trabajo se mantuvieron por un tiempo.

Pero estas decisiones fueron más evidentes durante la pandemia del COVID-19. A pesar de que algunas empresas elaboraban equipos médicos para ayudar a personal de salud ante el coronavirus y otras fabricaban bebidas y alimentos para la población, Bukele decidió cerrarlas sin una justificación sostenible.

Ahora la relación del presidente Bukele con los empresarios es “inestable, pues en ocasiones se trabaja bien con su administración, como en la elaboración del decreto de Salvar el Empleo, y en otro momento está desconociendo a ANEP”, señaló Hasbún.

Javier Simán, quien asumió la presidencia de ANEP el 29 de abril pasado, ha dicho que la gremial mantendrá el diálogo con el Gobierno pues la institución representa a 50 sectores productivos, de los cuales el 90% de ellos son pequeñas y medianas empresas.

Jorge Arriaza, director ejecutivo de la Asociación de Industriales, espera que más adelante se puedan construir puentes de diálogo en beneficio de los salvadoreños. “Esperemos que este diálogo se reanude por el bien del país”, añadió.

Finanzas complicadas

En su primer año de gestión, las finanzas del Gobierno también se le han complicado a Bukele, pese a que el ministro de Hacienda, Nelson Fuentes, ya sabía el estado en el que se encontraba el país.

Debido a que la emergencia por el COVID-19 le ha requerido más recursos, el Gobierno ha tenido que hacer uso de más deuda, sobre todo la de corto plazo (Letras del Tesoro y Certificados del Tesoro).

Su presupuesto general, el segundo más alto en toda la historia del país, también tenía un faltante de $645 millones que ha pretendido cubrir con más deuda. Y aunque la pandemia está absorbiendo bastantes recursos y limitando la recepción de ingresos a través de tributos, el ministro de Hacienda afirma que no se tocarán los salarios estatales. Más bien, Bukele ha dicho que si falta dinero, se tomará del de los diputados o de los empleados de la Corte Suprema de Justicia.

Luego, la solicitud de más de $3,000 millones de deuda internacional, avivaron la desconfianza de inversionistas internacionales, que se demuestran con la caída en el precio de los bonos en el mercado bursátil.

Además se mantiene el conflicto político por el uso de fondos públicos que provoca una mayor desconfianza en el sector privado.

Las promesas económicas: 

“Trabajaré de la mano con el sector productivo”

Diez días después de que asumiera su cargo, el presidente Bukele acompañó a Roberto Kriete en la inauguración del sexto hangar de Aeroman en el Aeropuerto Internacional. Acompañado del prominente empresario, afirmó que de ahora en adelante trabajaría de la mano con el sector productivo de todos los niveles, desde el pequeño hasta el grande y así buscar la inversión local y hasta la inversión extranjera.

“El Salvador es el mejor lugar donde se pueda invertir”

En ese mismo discurso el presidente Bukele afirmó que El Salvador era el mejor lugar donde se podía invertir pues además de no pagar aranceles a Estados Unidos ( a través del CAFTA-DR) y estar dolarizados, afirmó que el país ya no tendría tramitomanía (excesivos trámites), permisos y bloqueos para construcción, entre otros.

“El mejor proyecto social es el empleo. Si quieren invertir, ¿por qué no en nuestro país? dijo en ENADE 2019

En noviembre de 2019, durante el Encuentro Nacional de la Empresa Privada (ENADE) que organización la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), Bukele llamó a los empresarios a invertir en el país dadas sus condiciones y ventajas competitivas. Esto, con el fin de crear más fuentes de empleos para todos los salvadoreños.

La realidad económica: 

Desconoció a la ANEP, que une a 50 sectores productivos

En medio de una pandemia que ha puesto al país en una de las situaciones más difíciles de su historia, el presidente Nayib Bukele desconoció el 13 de mayo al presidente de la ANEP, Javier Simán, y lo acusó de sabotear al Gobierno. Sus declaraciones fueron criticadas por diferentes sectores y analistas pues la ANEP representa a 50 gremiales productivas del país en las que el 90 % de ellas son pequeñas y medianas empresas.

No hay nuevas inversiones y hay cautela en los mercados

En el primero año de gestión de Bukele no hay inversiones significativas. Aunque Bukele gestionó inversión en su gira por Asia en noviembre del 2019, aún no se conoce que alguna de las empresas de China y Qatar o Japón haya concretado instalar empresas en el país. También hizo una gira por Estados Unidos, pero hasta hoy no hay inversiones concretas.

Desde octubre de 2019 Bukele ha ordenado el cierre de empresas dejando a miles de personas sin empleo

Desde el año pasado el presidente Bukele, a través del Ministro de Trabajo, Rolando Castro, ordenó el cierre de negocios como Mister Donut, alegando razones de permisos de salubridad. Decenas de mujeres quedaron sin empleo. Hoy, por la pandemia ha mandado cerrar empresas como Intradesa, Adoc y Boquitas Diana, entre otras.

 

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