Crecimiento económico es la clave para el empleo

El expresidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), explicó que por cada punto porcentual que el Producto Interno Bruto (PIB) aumente, el país tendría capacidad de generar entre 10,000 y 12,000 fuentes de empleo cada año.

Según Fusades, la economía debe crecer 5 % para que los empleos logren un incremento similar y suplan la demanda. / Foto Por Archivo

Por Vanessa Linares

Mar 01, 2018- 19:38

El crecimiento económico es “la fórmula mágica” para que El Salvador genere los empleos que los ciudadanos tanto necesitan, aseguró el empresario Jorge Daboub, quien durante cinco años presidió dos de las gremiales empresariales más representativas del país.

El expresidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), explicó que por cada punto porcentual que el Producto Interno Bruto (PIB) aumente, el país tendría capacidad de generar entre 10,000 y 12,000 fuentes de empleo al año, y entre $100 y $120 millones adicionales de impuestos para el gobierno.

La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) consideró en uno de sus últimos análisis sobre el empleo, que el bajo crecimiento económico “se traduce en menos oportunidades, de manera que son los hogares los que salen afectados porque no encuentran las opciones suficientes para desarrollar una vida plena”.

Como es evidente que cada año la fuerza laboral crece mucho más rápido que el número de empleos formales generados, Fusades estimó que para aminorar esa brecha, el empleo formal debió crecer alrededor del 5%- 6% para satisfacer la demanda entre 2008 y 2016. La economía del país también debió tener un incremento superior al 5% cada año para poder generar alrededor de 50 mil plazas formales.

Quizá le interese: Cada año se calcula que la población que está buscando trabajo crece en 50 mil personas; pero la velocidad con que aumenta la creación de plazas no es suficiente para cubrir dicha demanda.

“Los cotizantes a la seguridad social (ISSS) registraron un crecimiento promedio de 2.1 % desde 2000 al 2016, muy similar al mostrado en la dinámica del PIB ( 2%)”, apuntó en su informe.

Fusades destacó que el crecimiento de El Salvador y el de los empleos formales están fuertemente ligados, por lo que mantener bajo crecimiento económico también limita las oportunidades laborales formales.

“Entonces, la fórmula mágica para el empleo se llama crecimiento económico. Si creciéramos al 4 % o 5 % anual estaríamos generando 50 mil empleos al año y eso es impuestos para el gobierno. Ni los jóvenes tendrían que migrar ni irse a la informalidad”, insistió Daboub.

Según sus estadísticas, entre los años 2000 y 2008, el promedio de empleos generados en el país era de entre 15,000 y 17,000 al año, y los jóvenes que cada año salían al mercado laboral dispuestos a encontrar un trabajo, sumaban alrededor de 50,000.

 

Sin embargo, de 2010 a la fecha, el promedio bajó a 10,000 y 11,000 empleos formales en tanto que la fuerza laboral, las personas en edad de trabajar que se incorpora al grupo de búsqueda, subió a 70,000 jóvenes al año.

“Quiere decir que hoy hay más jóvenes buscando empleo pero menos empleos disponibles para ellos”, ahondó Daboub.

El presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Óscar Cabrera, aseguró hace algunos días que en 2017, se generaron 7,000 empleos en El Salvador, de los cuales 5,000 correspondieron al plazas en el sector privado. No obstante, para Daboub, las cifras oficiales no son totalmente confiables, puesto que “puede ser que se ganen en un lado y que no digan que se pierdan en otro; y que el BCR publique solo lo que el gobierno quiere que se diga y no sobre la realidad de los datos y de las cifras del país”.

El director de Asuntos Económicos de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CCIES), Mario Magaña, recordó que los jóvenes que cada año se gradúan de bachillerato pero no encuentran un trabajo, tienden a irse a la informalidad o a migrar.

“Si los bachilleres se están yendo del país, y ya no digamos los universitarios, es una pérdida. El país está perdiendo capital humano valioso que podría estarse quedando aquí y mejorar las condiciones”, insistió Magaña.

Además: Jóvenes santanecos en busca de una oportunidad de empleo

Para Fusades, el esfuerzo debe orientarse a crear políticas públicas que aumenten la competitividad, con el fomento de certidumbre en las reglas del juego “para que las empresas dispongan de un entorno de bajo costo y de oportunidades para desarrollar sus emprendimientos”.

Además, una agenda público-privada que incentive el proempleo.

Para Daboub es menester hacer público el ajuste al PIB, tener claridad en cuál es la carga tributaria y desarrollar políticas públicas congruentes con la realidad del país. “Este país ha tenido siempre la capacidad de levantarse. Estamos en una crisis económica y social, pero teniendo un gobierno y una Asamblea que generen confianza, a la vuelta de 18 a 24 meses los cambios serán perceptibles y sostenibles”, concluyó.

Emprendedor

Emprendedores hay, pero quedan en informalidad

Uno de los problemas que enfrentan quienes deciden emprender es dejar la informalidad, por los altos costos que eso conlleva.

La Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), considera que los costos laborales para formalizarse son altos y han aumentado en los últimos años. El organismo hizo una aproximación sobre el costo laboral de la formalización a partir de las aportaciones obrero patronales.

Ejemplificó que en el sector formal, los trabajadores deben hacer ciertas contribuciones para tener acceso a cobertura por salud, accidentes laborales y para el futuro a través de sus cotizaciones al fondo de ahorro de pensiones. Por otro lado, las empresas, además del salario per se, deben pagar vacaciones, aguinaldo, indemnización y deben contribuir en otra proporción al Seguro Social, las AFP y en algunos casos aportar a proyectos como el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (Insaforp).

También: Fusades afirma que El Salvador tiene déficit de 54 mil empleos formales al año

En ese sentido, hay un contraste entre quien tiene un contrato informal, pues el empleador paga $300, por ejemplo, y el trabajador recibe esa cantidad. En tanto que en el sector formal, según Fusades, incluir todas las prestaciones para el empleador representa un 30 % adicional al salario pactado, y para los mismos empleados, el costo es de un 10%.

Además, la formalidad por trabajador tendría un costo de alrededor de $129.5 en 2016; mientras que en 2008, se estimaba en $105. Los cálculos de Fusades detallan que entonces el costo por trabajador tuvo un incremento del 2.8 % anual, una tasa incluso menor que la de la producción económica del país. “En otras palabras, sobresale cómo el costo de la formalidad ha crecido más rápido que el indicador de crecimiento económico y, por tanto, solo las empresas de mayor productividad y el gobierno tienen capacidad de contribuir a la seguridad social”, explicó en su análisis de noviembre 2017. Además, las microempresas al tener menor productividad, no logran sufragar los costos de la formalidad y por ende, se mantienen informales.

 

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