Dos millones de salvadoreños, en riesgo de carecer de alimentos

Según el Programa Mundial de Alimentos y la FAO, actualmente unas 380,000 personas no logran suplir sus necesidades alimentarias.

El Salvador, uno de los 10 países más vulnerables del mundo sigue reponiéndose de las tormentas Amanda y Cristobal y a esto se le suma la caída de ingresos por el COVID-19. Foto EDH / archivo

Por Jessica Guzmán

Nov 24, 2020- 20:00

Tras una crisis sanitaria, económica y social por la pandemia y el cierre económico adoptado por el gobierno de El Salvador, 2 millones de salvadoreños están en riesgo de caer en precariedad alimentaria, según cifras del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

“Según la última Evaluación de Seguridad Alimentaria y Nutricional (ENSAN) realizada en el contexto de la COVID-19 en agosto del 2020, unas 380,000 personas en el área urbana y rural no pueden cubrir sus necesidades básicas, ni comprar suficientes alimentos para sus familias y lo más preocupante es que el 30 % de la población, es decir casi dos millones de personas, viven en riesgo de caer en inseguridad de precariedad completa”, manifestó Jaakko Valli,Oficial Encargado del PMA en El Salvador.

Que 380,000 personas estén en situación de inseguridad alimentaria significa que no pueden cubrir sus necesidades básicas y brindar comida a sus familias, según estadísticas y datos registrados por el PMA.

El representante de este organismo explica que la pérdida de empleos y cierre de empresas recrudeció la situación de las personas que ya estaban sin poder cumplir con la demanda de alimentos de sus familias y sumió a cientos de miles más en ello.

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Valli también señaló que si bien es cierto el gobierno dio dinero en efectivo y paquetes de alimentos a las familias más vulnerables esto no es una medida que les ayude a salir adelante en el tiempo.

“Y aunque de parte de Naciones Unidas, otras organizaciones y el gobierno, este año, han dado paquetes alimenticios y distribución de dinero en efectivo, para que las familias se puedan sostener, esas no son soluciones sostenibles”, dijo el oficial del PMA para El Salvador.

Por su parte, Diego Recalde, Representante de la FAO – también organización de Naciones Unidas y que trabaja para paliar el hambre en el país-  señaló que la caída del Producto Interno Bruto (PIB) este año caerá 6 % o más y esto impactará con fuerza en el consumo, tomando en cuenta que este ya viene sufriendo una caída.

“El PIB este año caerá 6 % o más y esto tiene un impacto en el consumo, pues ya había caída en ingresos porque han perdido empleos, consumen menos, cuánto sube la pobreza, podemos regresar 20 años, esta es la gravedad del asunto, el impacto del COVID-19 tardará muchos años en recuperarse”, manifestó el representante de la FAO.

Recalde explica que si el año siguiente (2021) se dice que se recuperará la economía un 4 %, según el gobierno, quiere decir que estamos en -2 si este año se pierde 6 % del PIB y si en 2022 el país crece 2 %, significa que el crecimiento será cero.

“Cuántas empresas han cerrado, cuántos locales están vacíos y esas familias que se quedan sin ingresos bajan su nivel de consumo de alimentos inmediatamente más barata, comida chatarra, un pan y una soda y ahí el otro lado, que en El Salvador también los índices de obesidad están incrementándose muchísimo”, dijo con preocupación el representante de la FAO.

A nivel mundial, la pandemia tiene un fuerte impacto en la seguridad alimentaria de los países, la cual se incrementó considerablemente.

Según estimaciones del PMA, el impacto socioeconómico de la pandemia en muchos países, en particular la pérdida de ingresos, está agravando los riesgos relacionados con conflictos y el cambio climático. Alrededor de 690 millones de personas sufren hambre en el mundo y podría aumentar en más de 100 millones este año, es decir que se ha llegado a unos 800 millones de personas en todo el mundo que no alcanzan a suplir sus necesidades alimentarais, ni otras como salud, agua, ni las de sus familias .

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El agravante del cambio climático

A toda esta situación generada por el cierre económico se le suma la gravedad por los huracanes, depresiones tropicales y tormentas que está sufriendo los países vulnerables de la región por el cambio climático.

Según expuso Recalde, El Salvador es uno de los 10 países a nivel mundial más vulnerables a estos episodios naturales.

“El Salvador es sumamente frágil a los fenómenos naturales. Es uno de los países más vulnerables a nivel global, es decir aquí vamos a ver siempre crecientes inundaciones, desbordamientos, deslaves y la lista es larga, entonces nosotros como Naciones Unidas siempre estamos tratando de construir resiliencia, para las familias rurales”, dijo Recalde.

“Con la vulnerabilidad el país, los deslaves, desbordamientos e inundaciones seguirán sucediendo, el punto es crear estrategias para mitigar el impacto negativo de esos episodios o catástrofes”, agregó el representante.

Sin un modelo

El otro gran problema del país es que carece de un modelo económico en el que hayan estrategias de producción de alimentos, de generación de empleos y de sostenibilidad de ambos, señala el representante de la FAO.

Según datos que expuso el representante de la FAO, los países importadores netos de alimentos como El Salvador son totalmente inseguros en alimentación.

“Un país que importa más del 30% de alimentos es un país sumamente vulnerable, y aquí estamos hablando de un país que importa hasta el 90 % de hortalizas y frutas, también granos básicos, la mitad de los cárnicos, el 75 % del pescado, eso no es sostenible, no es un modelo económico sostenible”, aseveró el Recalde.

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Según Recalde, dos de los grandes errores que se han cometido es que se abandonó el sector agrícola desde finales de los años 70 y además, el país prácticamente sobrevive de las remesas.

“Ha habido un descuido enorme de la política pública y de la inversión hacia el sector agropecuario. Se debe tomar más conciencia y es necesario cambiar ese modelo que no es modelo porque una economía no puede ser que subsista de las remesas, que por cierto han caído en 17%”, aseveró el representante de la FAO.

Recalde señala que con las graves afectaciones de los huracanes Eta y Iota que azotaron a Nicaragua, Honduras y Guatemala la oferta de productos se reducirá, y a El Salvador, un país que importa casi al 100 % sus alimentos, le tocará comprar mucho más caro.

“Eso derivará en una inflación importada. El país tiene el gran reto de recuperar su producción primaria y de revertir esas importaciones, solo veamos como ejemplo las pupusas, los quesos de Nicaragua, el maíz o la harina mucha importada de México, hortalizas de Guatemala, no puede ser, esto no es sostenible, se debe hacer un futuro resiliente, producir alimentos y generar empleos”, señaló el experto.

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