Opinión: Logística en tiempos de crisis

Debemos de estar preparados para afectaciones externas cada vez más frecuentes y complejas.

Foto de archivo de los contenedores que se ordenan en el estacionamiento del Puerto de Acajutla, en Sonsonate. Foto EDH/Archivo

Por René Vásquez*

Feb 07, 2020- 18:32

En el mundo de la logística pura, los factores que más afectan la cadena de suministro son los externos, es decir aquellos sobre los cuales no tenemos control directo como operadores.

En las últimas semanas hemos sido testigos cómo un problema de salud pública en la República Popular China ha puesto en riesgo el flujo normal de productos desde y hacia ese país. Una situación de estas características tiene muy baja probabilidad de ocurrencia, sin embargo, su impacto puede llegar a ser muy fuerte para los consumidores.

En términos generales, las empresas que dependen del comercio exterior deben de planificar anticipadamente este tipo de escenarios a fin de evitar consecuencias mayores. En Centroamérica esto es especialmente válido dada la fragilidad de nuestras cadenas de suministro. Todos los años, por ejemplo, sufrimos por lluvias, deslaves y similares, cortándose periódicamente importantes rutas comerciales. En años recientes hemos sido testigos cómo la inestabilidad política puede llegar a paralizar el comercio. A esto debemos sumarle las afectaciones generadas por la burocracia y la discrecionalidad de algunas autoridades, las cuales pueden llegar incluso a tener de similar magnitud que un huracán, una revuelta popular o una lejana epidemia.

Esto último quedó evidenciado en mayo pasado cuando la región colapsó al entrar en funcionamiento la Declaración Única Centroamericana, DUCA. Una muy buena idea, la cual lastimosamente fue mal implementada.

Sean factores coyunturales o estructurales, las empresas deben de estar preparadas para administrar estos riesgos y evitar la interrupción de sus procesos. A base de experiencia podemos resumir algunas prácticas que permiten mitigar este tipo de impactos.

La primera es redefinir las políticas de inventario en función de realidades prácticas y no teóricas. Debemos resguardar suficiente stock y evitar trabajar en la medida de lo posible sobre la base del justo a tiempo. En nuestros países es demasiado riesgo casarse con esta política. En otros mercados temas de frontera, infraestructuras o conectividad remota, no representan riesgos. Rara vez fallan o distorsionan. En nuestra región de manera cotidiana nos afectan. Este cambio de paradigma tiene importantes repercusiones financieras las cuales sin embargo son más rentables que dejar de vender.

La segunda es contar con aliados sólidos y responsables. Hace muchos años que la logística dejo de concentrarse en stocks y ascendió al concepto de flujos tercerizados. La cadena de suministros tiene ahora más eslabones y con uno que falle, la estructura se rompe. En este sentido debemos evaluar permanente la calidad y el compromiso de nuestros proveedores de servicios logísticos y hacernos la siguiente pregunta: ¿Si en tiempos normales tienden a quedarse cortos en nivel de servicio, como nos responderán en circunstancias excepcionales?

La tercera es contar con planes de contingencia. Este es un reto cultural fuerte pues normalmente dedicamos muy poco tiempo a la planificación. Debemos tener mapeadas todas las rutas comerciales que siguen nuestros productos en términos de proveedor, distancia, medio de transporte, tiempo y costo. Para cada uno de estos cinco factores debemos conocer cuál será nuestro Plan B. El pre registro de proveedores alternativos es una herramienta muy eficaz para saber a quién recurrir en caso de ser necesario.

La cuarta y no menos importante es mantenerse informados. Muchas coyunturas pueden anticiparse sobre la base de análisis de tendencias y capitalización de experiencias anteriores. En casos concretos, debemos tener filtradas nuestras fuentes de información por área de relevancia y tener la capacidad y el criterio para contrastar la información. La comunicación empresa-proveedor-cliente es clave. Por el contrario, las redes sociales no son fuentes a tomar en cuenta. Muchos proveedores logísticos de clase mundial cuentan con sus propios mecanismos de gestión de información y crisis, los cuales además de oportunos son muy confiables.

Así las cosas, debemos de estar preparados para afectaciones externas cada vez más frecuentes y complejas. Lejos de mejorar, muchos de los factores (sobre todo los ambientales) tenderán a empeorar. En este sentido, la clave de la empresa exitosa gravitara en su capacidad de reacción y garantizar la cadena de suministros.

*Presidente del Comité de Transporte y Logística de la Cámara de Comercio.

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