Los morosos y el tabú de por qué no quieren pedir ayuda

Según experta en finanzas personales, la falta de educación financiera aunada a la reproducción de creencias erróneas vuelven intimidante y difícil aprender sobre el dinero y cómo hacer un buen uso de él.

De acuerdo con la consultora experta en soluciones financieras Logros, hablar sobre dinero abiertamente y con transparencia supone asumir la educación financiera como una prioridad. Foto EDH / archivo / Foto Por elsalv

Por Vanessa Linares

Dic 04, 2018- 18:42

Etiquetar a alguien con el término “moroso”, generalmente genera vergüenza, o pena de ser visto como como alguien irresponsable con sus finanzas personales, además de la falta de educación y la reproducción de creencias erróneas y machistas, que se han convertido en una cadena intimidante que dificulta a la persona morosa pedir ayuda para salir de sus deudas así como aprender sobre el dinero y su buen uso. Pero, ¿por qué hablar de dinero se ha convertido en un tabú?

“Llegamos a creer que la falta de habilidad en el manejo del dinero es algo de lo que deberíamos avergonzarnos porque se cree que somos 100% responsables de la ignorancia en que vivimos, esto no es del todo cierto”, explicó la abogada y coach asociada de la empresa Logros, Ana María de Valladares.

De acuerdo con la experta en finanzas personales, “nadie quiere vivir inmerso en problemas de dinero”; sin embargo, la combinación de factores como “ausencia de educación, el consumo excesivo, el anhelo por un mejor nivel de vida (léase vivir de las tarjetas de crédito), la marginación social a causa de la economía doméstica, la intimidación, la vergüenza y un sistema donde el bienestar financiero de los individuos es menos importante que la generación de ventas y utilidades”, llegan a ser “fuerzas en contra” de las personas lo cual les dificultan salir de su emproblemada situación económica.

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Valladares explicó que una de las razones por las que a la gente no le gusta hablar sobre sus finanzas es porque el dinero – así como el sexo, la política y religión- se considera un tema del que no es socialmente correcto preguntar de manera directa o que “no debe tocarse para mantener la paz y armonía”.

Si bien es más fácil expresar un “qué caro está todo” o comentar en dónde encontrar grandes descuentos, son pocos aquellos que cuentan, incluso a su pareja, cuánto ganan, cuál es su presupuesto para X o Y actividad o el plan financiero que sigue cada año. Igualmente dañino es creer que “hablar de dinero es un asunto solo para personas adineradas, no cristianas y avariciosas” o, peor aún, “que el dinero y las finanzas son cosas de hombres solamente y las mujeres no tienen por qué tener ninguna opinión y mucho menos acción”, dijo Valladares.

No querer ser identificados con calificativos como morosos o sobreendeudados, y mucho menos ser criticados o juzgados por decisiones financieras tomadas con anterioridad, son precisamente los obstáculos para hablar abiertamente sobre dinero y con ello crecer y mejorar nuestras circunstancias financieras.

Algunos expertos consideran que las personas también desconfían de compartir sobre sus finanzas porque tienden a compararse con otros en aspectos equivocados. Por ejemplo, prestar atención sólo a cuánto tiene o gana “X” o “Y” persona sin saber si es fruto de una buena gestión del dinero o porque está en todas las “listas negras” de créditos, puede ser perjudicial.

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También se ha llegado a creer que hablar de dinero solo está bien cuando quien lo hace es una persona cuya profesión está relacionada o dedicada a ésta área, tales como economistas, contadores, abogados mercantiles, etc.

Pero, siendo realistas, al no hablar de dinero, es difícil saber si se es buen administrador de recursos o no. Sin hablar de hábitos de consumo y deudas, aún con amigos cercanos y familia, tampoco es posible recibir consejos ni aprender estrategias para administrar mejor los recursos.

De acuerdo con la consultora Fisherman Health Management, la mayor parte de las familias salvadoreñas está en crisis financiera o a punto de estarlo. Según el sondeo, publicado en el primer trimestre de este año un preocupante 70 % está quebrado o a punto de estarlo sin darse cuenta.

De ahí que, según Valladares, es necesario romper el tabú y comenzar a ser parte activa del cambio. “En la medida en que comencemos a hablar abiertamente y a ser transparentes respecto del dinero y de nuestras finanzas, estas comenzarán a parecernos una prioridad”, apuntó.

¿Qué hacer?

Romper el silencio

Comenzar a hablar del tema en casa y con amigos, de manera que la educación financiera sea natural y no intimidante.

Ser honestos

En lugar de inventar excusas para no hacer algo, o al contrario, para comprar cosas innecesarias, reflexione sobre los costos o beneficios que tiene.

Dar pequeños pasos

Un presupuesto que incluya todos sus ingresos y gastos- hasta los hormiga- le permitirá tener una imagen completa de su situación.

Establecer una meta

Una vez sea consciente de su condición financiera, le será fácil comenzar a establecer metas. Ahorrar por propósitos definidos es más motivador que dejar de gastar sin razón.

Buscar apoyo

Es útil compartir con otros que tienen sus ideales y entienden su situación. Pida consejos a expertos o a aquellos quienes son de confianza.

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