Labor artesanal carece de manos jóvenes

Empresarios exportadores tienen dificultad para encontrar artesanos. A pesar de que pueden ganar hasta $12 al día, no hay interés juvenil.

La producción de artesanías está quedando en manos de los adultos. Hoy es más difícil que un joven se involucre en estas actividades. / Foto Por Gerson Sánchez

Por Magdalena Reyes

Ene 07, 2018- 21:24

Los telares de San Sebastián, en San Vicente, así como los talleres de cerámica en Ilobasco y los de madera en Nahuizalco parecen no gozar de la simpatía de los jóvenes.

Las jornadas de elaboración de telas para hamacas, sábanas, mantas y caminos de mesa, entre otros, son dominadas por personas mayores, que a pesar de sus años, aún realizan su labor, para atraer ingresos y mantienen viva la actividad textil.

La situación que se enfrenta, tanto en producción de hamacas como en cerámica y madera, hace que los empresarios encuentren dificultad para adquirir y exportar productos salvadoreños.

En imágenes: Los telares de San Sebastián aguardan nuevos artesanos

El número de artesanos que trabajan cada día en el taller de “Productos Textiles” depende de los pedidos que se tengan. Foto/ Marlon Hernández

“Es una tristeza, porque es un sello de identidad y se deben ofrecer cosas nuevas sin dejar de lado ese sello”, comentó la empresaria Elena de Alfaro.

La también exportadora, quien envía hamacas y artesanías hacia Europa, afirma que ha enfrentado dificultad para abastecerse de estos productos por la falta de personal, de ahí que la alternativa en los telares para hamacas fue emplear a las esposas de los artesanos, quienes trabajan en los talleres de sus casas.

Una mujer artesana costurera, con maquinaria industrial, puede confeccionar entre 60 y 100 hamacas diarias y se les paga $0.80 por cada una.

La empresa también les ha brindado facilidades de financiamiento a las costureras para que puedan adquirir su propia maquinaria industrial.

Los costos los agobian porque los comparan con los ar-tículos chinos, y a pesar de que transparentan sus costos, los compradores les piden que bajen sus precios.
Luis Cardenal, empresario del sector madera, manifiesta que también tiene dificultad para encontrar carpinteros.

La migración que se dio en el país durante el conflicto armado, pues hizo que mano de obra calificada como maestros de obra, mecánicos, carpinteros y electricistas, entre otros, dejaran el país.

Los exportadores incentivan a los artesanos a replicar sus conocimientos a los jóvenes.

El empresario, quien se dedica a la venta de madera y muebles, comenta que hace 10 años ponían un anuncio, por dos días en el periódico, solicitando a un carpintero y se presentaban unas 25 personas que buscaban el puesto.

En la actualidad anuncian la plaza durante quince días y llegan uno o dos aspirantes, quienes en la mayoría de ocasiones no cuentan con el 100 % de las competencias.

Hace una década la empresa se ubicaba en los rubros comercial e industrial, porque elabora puertas, ventanas y otros muebles, pero ante la escasez de mano de obra calificada ahora solo se dedica al comercio y un poco de producción.“Antes de la guerra exportábamos a Europa y Estados Unidos, ahora no exportamos nada, nos hemos dedicado a importar productos y a venderlos en el mercado local”, explica Cardenal.

Para el empresario la migración, la falta de posibilidades de capacitación y la ausencia de interés de los jóvenes por aprender el oficio hace que estas profesiones tiendan a ir a la baja.

Gregorio Abarca Quintanilla, de 71 años, es uno de los artesanos que trabaja en los telares de San Sebastián. Foto/Marlon Hernández

En cuanto a las artesanías de Ilobasco, también es difícil encontrar artesanos. De Alfaro comenta que los hijos de los dueños de talleres emigran hacia Estado Unidos u optan por estudiar carreras ajenas a la labor artesanal.

“Esas artesanías hechas con cariño, con creatividad y con dulzura ya no están en Ilobasco”, asegura.

Agrega que, incluso, en la zona se encuentran artículos importados, que es notorio que no están hechos en Ilobasco, se distingue por los colores y formas diferentes que tienen.

“Hay artesanos, cuyos hijos no han querido seguir sus pasos, a pesar de tener talleres muy bonitos”, destaca la exportadora, quien por iniciativa propia se dio a la tarea de buscar artesanos de telares en San Lorenzo, San Vicente, y se encontró con la decepción que muchos están vendiendo las maderas de los tejedores para leña.

La artesanía en madera de La Palma, en Chalatenango, es de las pocas que aún conserva el interés de los jóvenes. “Sinceramente estamos bien desesperados, porque andamos buscando nuevos artesanos y es bien difícil”, lamenta de Alfaro, quien ha exportado artesanías a toda Europa.

Los artesanos verifican cada detalle de su trabajo, en cada fase del proceso de producción. Foto/Marlon Hernández

Comentar Comentar

Te recomendamos

Noticias La “Mansión Guirola” y la historia de la enigmática familia
Noticias El Salto de Malacatiupán y sus míticas leyendas
Noticias Comuna de la capital anuncia creación de Corredor Urbano