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Un salvadoreño, 25 idiomas: conoce al políglota Manuel Escobar

El compatriota, quien se desenvuelve en el área de restaurantes, ha logrado aprender de forma autodidacta gracias a su curiosidad, su empeño y pasión por el conocimiento.

Por Susana Joma | Ago 30, 2021- 21:15

Entusiasta, decidido y siempre positivo. Los calificativos quedan cortos cuando se habla de Manuel Alonso Escobar Cáceres, un compatriota de 34 años que, por increíble que parezca, puede hablar 25 idiomas y hoy en día se abre paso en la cosmopolita Nueva York, Estados Unidos.

Este “soñador”, como se describe, domina en forma fluida seis idiomas: español, inglés, italiano, francés, ruso y portugués.

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Mientras, tiene dominio básico del ucraniano, búlgaro, rumano, griego, alemán, chino, japonés, coreano, filipino, turko, polaco, hindú, árabe, holandés, hebreo, guaraní, serbio, croata, e incluso el high valyrian (el idioma ficticio de la serie Game of Thrones).

La mayor parte de los idiomas los aprendió de forma autodidacta.

Escobar Cáceres, originario de San Salvador, migró a esa nación de Norteamérica en 2007, cuando tenía 19 años de edad; según dice lo hizo “aprovechando una oportunidad”, iba solo, pero en su bolsa llevaba el coraje, la valentía de ir a un país en donde no tenía contactos, así como su gran sueño de realizarse en lo académico, cultural, profesional y económico.

Cuenta que desde que llegó ha trabajado en el rubro de restaurantes. En este contexto su vida ha sido como nómada, siempre atendiendo nuevas oportunidades laborales de las que la gente le hablaba cuando lo veían “chispa”, habilidoso, responsable y capaz; así fue desde Maryland, pasando por Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, con visitas frecuentes a Georgia, Florida, hasta radicarse en Nueva York.

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“Empecé lavando platos y luego llegué a ser cocinero, luego llegué a ser mesero, después bartender, hasta que finalmente se me dio la oportunidad de ser administrador de un negocio”, relata.

Hoy en día Manuel Alonso Escobar Cáceres administra un restaurante neoyorquino argentino, muy frecuentado por personas de origen europeo y asiático.

En El Salvador vivió en la colonia Altavista, de Ilopango, estudió en el Liceo Juan Coto y cursó el bachillerato nocturno en el Centro Miguel de Unamuno. Sin embargo, tras su llegada a Estados Unidos, hizo el esfuerzo por tener el diploma de la High School, para poder estudiar en Community College un diplomado en finanzas.

Escobar también tiene otra pasión: volar aviones. Aprendió a hacerlo y ahora es un piloto certificado. Foto EDH / Archivo

Inglés, primer paso

Manuel Alonso dice que desde pequeño le causó curiosidad cómo sonaba el idioma inglés, escuchar sonidos que significaban algo que no entendía, un interés que creció con lo que le enseñaban en la asignatura de inglés que impartían en la escuela, a lo que de paso se sumó el gusto por la música.

El compatriota, quien desde pequeño fue aplicado para estudiar, cuenta que antes de irse para Estados Unidos pensaba que sabía inglés, pero al llegar se dio cuenta de que estaba en el nivel básico, que tenía que entrenar su oído para entender el acento estadounidense, que le faltaba porque hay modismos que solo se aprenden estando allá. Pero no se dio por vencido.

“Se puede decir que traía una estructura gramatical sólida, que fue lo que me ayudó a que al paso de seis meses, un año, yo hablara con fluidez (el inglés)”, detalla.

Afirma que el dominio del inglés y los otros idiomas se le facilitó porque precisamente le gusta mucho aprender cosas nuevas, y desde que llegó a Estados Unidos pudo trabajar con personas de diferentes países que llegaban en concepto de visa de turista. “Les preguntaba cómo se dice esto en tu idioma, y así poco a poco fue creciendo ese interés y por eso aprendí esa gran cantidad de idiomas”, rememora.

Muchas de esas personas con las que aprendió en sus primeros tiempos eran estudiantes no universitarios que, bajo un programa llamado “Trabaja y Viaja”, arribaban al lugar donde él laboraba.

“La verdad me gustan todos (los idiomas), todos tienen sonidos a veces muy diferentes a los que nosotros podemos reproducir en español, que es mi idioma nativo”, comenta.

Aunque le encantan la diversidad de idiomas confirma que se inclina por el italiano puesto que los propietarios de uno de los primeros lugares en donde trabajó eran de dicho país, y le ayudaron mucho.

Los idiomas como trampolín

Este joven políglota sostiene que dominar varios idiomas le ha abierto muchas puertas en el aspecto laboral, lo que le ha ayudado a ascender.

“Imagínese presentar un currículum como una persona que entre las aptitudes laborales habla una cantidad bastante prominente de idiomas. (Eso) me ha posicionado mejor que los demás, porque (en el momento) genera cierta curiosidad a la persona que está contratando”, comenta.

Es esa curiosidad que él despierta la que ha llevado a que le den la oportunidad de mostrar sus habilidades y quedan sorprendidos del cómo se desenvuelve a la hora de tratar con los clientes.

Manuel Alonso, quien está casado y tiene tres hijos pequeños, señala que cuando le habla a los clientes en sus idiomas nativos les hace sentir mejor, más cómodos, se desarrolla cierta cercanía, amistad, y es así que muchos siguen regresando al negocio. Lo mismo pasa con los compañeros de trabajo.

“Recuerdo una vez (que) estaba atendiendo unos clientes, que eran 12 personas; unas chicas que venían en concepto de visa de niñera, y todas eran de diferentes países. Entonces de pronto escuché que una hablaba en su idioma y le empecé a hablar en su idioma y se quedó sorprendida (…); empecé a hablar con las demás en sus idiomas, fue una cosa que se quedaron súper shock, incluso continúan siendo clientas del lugar”, dice con alegría.

Aclara que para aprender estos idiomas no ha tomado ningún curso formal en academias o universidades, todo ha sido empírico, apoyándose en internet, practicando con personas de otras naciones.

“La tecnología ha jugado un papel importantísimo en el aprendizaje de los idiomas. Hay muchas aplicaciones que se pueden utilizar; de hecho uno de mis sueños sería desarrollar una aplicación para que más personas puedan aprender idiomas de la manera que yo aprendo; una aplicación o un método”, comenta.

Es así como del internet, de YouTube, de redes sociales, consulta páginas, videos y otros materiales que luego fusiona para hacer más eficiente su aprendizaje.

Otros recursos que utiliza para aprender, además de la música, son las películas que tienen enfoque cultural de cada país.

“Cuando voy hacia mi trabajo conecto el audio en el carro y en lugar de ir escuchando música o de llevar la radio apagada voy escuchando cosas que me enseñen idiomas, aprovechando el tiempo”, explica sobre otra forma de aprender.

Multifacético

Este salvadoreño tiene un canal de YouTube bajo el nombre Manuel Escobar 103, el cual inicialmente creó hace dos o tres años para fomentar el barismo, una actividad que aprendió en uno de los tantos restaurantes en donde laboró. Tiene también mucha creatividad con los diseños en el café.

Sin embargo, hoy respondiendo a su pasión ha contemplado utilizar su canal para motivar a otras personas a que aprendan distintos idiomas, considerando las ventajas que a él le ha traído ser multilingüe, no solo en el ámbito personal, laboral, sino también para la salud dado que ayuda a ejercitar el cerebro.

“Voy a procurar concentrarme un poco más en el tema de los idiomas y voy a empezar a subir más contenidos, posiblemente tutoriales para personas que quieran aprender otros idiomas y así poco a poco para poder desarrollar también un método para cumplir ese objetivo que se tiene”, precisa.

Este extraordinario joven, además, tiene gusto por la música, algo heredado de su madre quien canta, también se inclina por la Matemática, al igual que su padre, un ingeniero.

Fue así como durante su niñez aprendió a tocar piano y guitarra de manera empírica, bastó con que dos amigos le enseñaran los términos básicos, luego él consiguió libros para practicar. Hoy en día siempre practica esos instrumentos y utiliza videos de internet para ir mejorando.

Otras de sus aficiones son la fotografía y viajar, de hecho otro de sus sueños es el de poder visitar sino todos los países, por lo menos varios de los que tiene conocimiento del idioma.

Manuel Escobar además tomó un curso que le permitió obtener licencia de piloto. Es así como puede pilotear aviones pequeños, en su caso un DHC-6 Twin Otter, que es un avión ligero o avioneta. Sin embargo, dice que ahora no vuela con tanta frecuencia.

Hoy está enfrascado en que sus hijos aprendan bien el español, que no pierdan sus raíces, para que se les abran puertas y a la larga puedan tener una vida con estabilidad.

En general motiva a las personas a que aprendan un segundo idioma, porque si bien a veces la situación económica no permite pagar cursos formales, o no se tiene amigos que ayuden a practicar, se de echar mano de la internet, puesto que a veces hay lugares públicos o comercios en donde hay Wifi gratis, entonces ahí se puede aprovechar para descargar audios o videos de otros idiomas y verlos.

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