Personas ciegas que elaboran colchones urgen de ayuda por falta de ingresos durante la cuarentena

Los colchoneros piden apoyo a la población, empresa privada y gubernamental para que adquieran sus productos, les donen víveres o alguna ayuda económica, ya que no tienen como subsistir los siguientes meses.

Por Cecilia Fuentes

Abr 29, 2020- 19:14

La angustia de aproximadamente 14 personas ciegas crece cada día por la falta de trabajo en su empresa de fabricación de colchones. El desempleo aumentó desde que inició la cuarentena por el coronavirus en El Salvador.

En la “Colchonería Santa Lucía” laboran solo personas con ceguera total, la mayoría de ellos, son de la tercera edad. Mesas, máquinas de coser, tijeras, tela y algodón es todo lo que estas personas utilizan para elaborar colchones, almohadas y ropa de cama.

La situación en la Colchonería, que está ubicada en la colonia Providencia de San Salvador, siempre ha sido inestable, ya que son pocas las personas que compran sus productos y ahora con las medidas sanitarias que se han tomado para evitar la propagación del coronavirus les afectó aún más.

Todos ellos se han visto perjudicados porque no tienen materia prima para trabajar ni quién les quiera comprar, dijo Mario Cruz.

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Los colchoneros tienen más de un mes sin laborar y por tal razón, ya no tienen dinero para adquirir sus productos de la canasta básica.

Por dicha situación, todos se han visto obligados a buscar ayuda en estos momentos de crisis, ya que algunos no salieron favorecidos con el bono de $300 otorgados por el Gobierno.

Personas no videntes se encargan de elaborar colchones y colchonetas en la colchonería Santa Lucía, en San Salvador. Foto EDH/David Martínez.

Pastor Echeverría, quien perdió su vista a los 28 años debido a una enfermedad y que se dedica a cortar las fundas en la colchonera, está preocupado porque con la ampliación de la cuarentena ya para “el próximo mes no tenemos ninguna esperanza” dijo.

Echeverría, quien tiene más de 33 años de trabajar en la colchonería, está consciente de la situación y que no se puede salir a rebuscarse, sin embargo, su situación económica no es la mejor en estos momentos y urge poder trabajar.

“Se nos pide que nos quedemos en casa pero claro estamos afectados por esa situación”, dice Echeverría.

La producción de la Colchonería Santa Lucía se ha reducido en los últimos años. Para todos los trabajadores es lamentable la situación en la que se encuentran, ya que no reciben los ingresos suficientes para sostenerse.

Los colchoneros hacen un llamado a la empresa privada y gubernamental que apoyen este tipo de industria, ya que un pedido, aunque sea mínimo, es suficiente para que tengan un ingreso fijo.

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Además, piden a la población que compren sus productos y en estos momentos cualquier tipo de ayuda “es bienvenida y agradecida” dice Cruz.

Los trabajadores se han organizado estos días para conseguir canastas básicas y así ayudarse entre todos, principalmente, quienes tampoco recibieron el subsidio.

El arte de hacer colchones

Todo el esfuerzo y la gran capacidad que tienen estas personas se ve reflejado en las unidades que producen diariamente.

Pero, por la discapacidad visual que todos poseen, el procedimiento de elaboración varía al tradicional, “lo hacemos un poco lento porque lo hacemos así a tijera, por la clase de material y porque las cortadoras eléctricas no las podemos usar”, expresa Echeverría.

Echeverría es el encargado de cortar las fundas. Sus instrumentos de trabajo solamente son tela, una regla y tijera.

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Sus demás compañeros tienen asignadas diferentes tareas, como el caso de Fidel Majano, de 78 años, quien es el encargado de preparar el algodón. Entre los demás trabajadores se distribuyen otras actividades como cortar y coser los materiales.

Posterior a la preparación del material se pasa al área de corte y costura. Para terminar la funda está el apoyo de dos costureras. Con paciencia y mucha delicadeza, cada una de ellas cose la tela que prepara Echeverría. Ambas, son las únicas que pueden utilizar máquina de coser.

Luego de elaborar la cubierta, pasa a otra sala donde se rellenan los colchones con algodón.

Foto EDH/David Martínez

Colchonería Santa Lucía

El proyecto manufacturero se remonta a principios de 1945. Un grupo de personas con discapacidad visual estableció el primer taller para la elaboración de colchonetas y colchones.

Al pasar los años, el grupo ya organizado se unificó en una cooperativa denominada ACOPASANTAL.

Durante los primeros quince años, la Cooperativa se dedicó a la producción de colchones de algodón, por el auge de las camas de hierro y además a consecuencia el conflicto armado que sufrió El Salvador había mucha demanda de colchonetas livianas para usos temporales.

Actualmente, en la colchonería, ubicada en la calle Madrid y avenida San Antonio, Colonia Providencia, San Salvador, este grupo de personas trabaja en la elaboración de colchonetas de algodón y espuma, almohadas y ropa de cama. Además, hay una sala de masajes.

Si usted desea colaborar con los colchoneros se puede contactar con Mario Cruz, quien es presidente del Consejo de Administración y representante legal de la Cooperativa al 2270-0521 o con El Diario de Hoy a través del correo cecilia.fuentes@eldiariodehoy.com.

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