Parque Chantecuán, una reserva natural en Soyapango

El parque cuenta con 49 manzanas de terreno para el entretenimiento familiar a tan solo 15 minutos del centro del municipio.

Foto EDH/Marcela Moreno

Por María Navidad

Abr 17, 2019- 15:38

Chantecuán, que significa la cueva de la fiera, es la única reserva natural dentro del municipio de Soyapango y está situada en el kilómetro 3 y medio de la calle antigua a Tonacatepeque, frente a la residencial San Antonio.

El parque es el único pulmón que va quedando en la zona, el cual produce 60 toneladas de oxígeno aproximadamente, según explicó el jefe de mitigación y riesgos del parque, Bernardo Murcia.

El sitio cuenta con 49 manzanas de terreno para realizar senderismos, ciclismo y otros deportes extremos.

Las caminatas en los senderos se dividen en tres etapas, la primera hace un recorrido por el pequeño zoológico, el vivero y visita a las colmenas. Este dura 30 minutos.

El segundo sendero conduce al mirador, el cual se encuentra sobre una supuesta pirámide según historias del cuidador del parque. El recorrido dura 45 minutos. La última caminata conduce hasta un nacimiento de agua, este tramo dura una hora y media.

Para este sendero esperan agregar la visita a un tatú, un escondite durante la guerra, el cual fue encontrado recientemente pero no ha sido habilitado por los mantenimientos que realizan.

Recientemente, la municipalidad inauguró un espacio dedicado al canopy con la certificación de la Federación Salvadoreña de Montañismo y Escalada.

El canopy tiene 420 metros de longitud y su altura áxima alcanza los 47 metros. El costo es de $1.00 por persona.
Dentro de las actividades extremas, un grupo de emprendedores de la zona ha instalado un espacio especial para paintball.

Para los visitantes que gustan de los deportes menos arriesgados, el parque ofrece alquiler de bicicletas. El lugar cuenta con mesas y bancas para los refrigerios de las familias que los visitan. Con motivo de la Semana Santa, la alcaldía ha colocado dos piscinas inflables para niños.

Uno de los atractivos del parque es la biodiversidad de fauna y flora que alberga. Dentro del recinto ha habido avistamientos de loras nuca amarilla, las cuales se encuentran en la lista de peligro de extinción, así como tucanes. Además hay una variedad de flora. Hasta la fecha han contabilizado 10 tipos de especie de orquídeas.

El parque cuenta con un pequeño zoológico donde resguarda conejos, un mapache, aves nativas y peregrinas y la famosa mona “panchita”.

También poseen un vivero con diversidad de árboles como caoba, cedro y pepeto, los cuales utilizan para la reforestación del terreno.

Cada año siembran alrededor de 5,200 cedros rojos con el objetivo de proteger el manto acuífero. Este mes, el parque tiene 16,000 plantas de café para sembrar.

Como parte de los proyectos de conservación el sitio cuenta con un apiario escuela, con el objetivo de dar a conocer la importancia de las abejas en el ecosistema y su uso medicinal.

Hasta la fecha tienen cinco colmenas y la miel obtenida será donada a los hospitales nacionales para ser utilizado en personas con quemaduras graves.

El administrador del parque, Salvador Godinez, explicó que están teniendo convenios con diferentes instituciones para seguir protegiendo este último pulmón que tiene el municipio.

La Universidad de El Salvador y el Ministerio de Medio Ambiente aportan la parte técnica para el cuido de las especies y la flora del lugar.

Dentro de sus planes a futuro tienen la elaboración de un herbario, la contabilización de las especies que habitan el sitio y la continuidad con el proyecto del apiario escuela.

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