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VIDEO: ¿Dónde ver "La batalla del volcán"?

Julio López, hijo de una familia salvadoreña que emigró a México debido a la guerra, considera que el conflicto "dejó heridas abiertas" que aún no han sido sanadas.

Por Lilian Martínez | 11.Nov.2021

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Del 12 al 14 de noviembre de 2021,fue posible ver "La batalla del volcán" completa de forma gratuita. En sus redes sociales, el director Julio López informó que el enlace para ver el documental recibió más de 12,000 clic y acumuló 5,000 horas de visionado. "¡Gracias por acompañarnos en este camino de memoria!", escribió en su cuenta de Twiiter.

 

VISITA TAMBIÉN EL MEMORIAL "ROSTROS Y VOCES DEL CONFLICTO"

Si te perdiste la oportunidad de ver "La batalla del volcán" de forma gratuita, puedes verla por paga aquí:

La Batalla del Volcán from Trípode Audiovisual on Vimeo.

A 32 años de la ofensiva guerrillera "Hasta el tope", Julio López, director de "La batalla del volcán", un documental repleto de testimonios de excombatientes de ambos bandos y víctimas civiles que sobrevivieron a la ofensiva de noviembre de 1989, conversó con El Diario de Hoy sobre las lecciones que aquellos dolorosos hechos le dejaron a él y al resto de salvadoreños.

"Es un proceso que hubiéramos podido, definitivamente, solucionar en mucha mayor medida si hubiera habido procesos de justicia, si hubiera habido procesos de restitución, de justicia restaurativa. Por desgracia no los hubo y, aún así, la gente, cada quien dentro de su entorno ha logrado tender esos puentes entre las diferencias políticas e ideológicas de la guerra", afirma.

¿Por qué elegiste la ofensiva como tema principal de tu ópera prima "La batalla del volcán"?

Hace poco menos de 10 años, quería hacer mi primer película sobre la guerra civil de El Salvador. Habiendo nacido en México, por culpa de la guerra, volví después con mi familia, después de la firma de los Acuerdos de Paz. Cuando me hice adulto quería que mi primera película como documentalista fuera una película de la guerra para poder entender, a profundidad, cómo la guerra había afectado a mi familia y al país. (...) Me puse a investigar sobre la guerra civil y, muy rápido, me salió el tema de la ofensiva. Me acordé que yo, de niño, escuchaba las historias de mis amigos, otros niños que habían visto la guerra en sus colonias, en sus calles, me había impactado mucho el pensar que mis amigos habían vivido la guerra en la ciudad de San Salvador. Ya de adulto dije, bueno, me pareció que la ofensiva era un hecho súper importante del que nadie hablaba, del que no había información, no había libros, no había nadie que contara qué había sido. Entonces, digamos, así fue como decidí que mi película iba a ser sobre la ofensiva "Hasta el Tope".

Director mexicano-salvadoreño Julio López Fernández. Foto EDH / Cortesía FICS

Entiendo que fueron tres años de producción. ¿Qué descubriste sobre la ofensiva al hablar con la víctimas que no pertenecían a ningún bando?

¿Qué descubrí de la ofensiva al hablar con los civiles que sufrieron la ofensiva? Para mí "La batalla del volcán" es la guerra civil salvadoreña, no es necesariamente la ofensiva. El enfoque que le hicimos para entender la batalla, por un lado era un enfoque político histórico para entender cuál era el balance de la ofensiva en la historia de El Salvador, también hicimos un balance militar. Digamos, militarmente, estudiamos la ofensiva para entender cuáles eran las características de la ofensiva tanto en lo político, lo histórico y lo militar. Sacamos conclusiones para poner en su justa dimensión histórica, dentro de nuestras capacidades analíticas, cuál era  el impacto de la ofensiva.

Ahora, sin embargo, en el lado personal (...) a mí como persona me afectó haber vivido la ofensiva, creo que ese análisis, realmente, se podía aplicar a toda la guerra, es decir, era como uno siendo civil o militante, o miembro de las fuerzas de seguridad del Estado, cómo uno había sufrido la guerra y cuáles eran las consecuencias de haber vivido o sufrido la guerra, yo creo que eso se aplica a toda la guerra; no solo a la ofensiva.

En ese sentido, ¿qué aprendimos? El aprendizaje es muy grande, es un aprendizaje de vida, creo yo. Yo creo que no hay ninguna sola familia en El Salvador que no haya sufrido o no haya sido víctima de algún hecho de guerra. Tal vez no directamente, pero sí con familiares cercanos,  con amigos. Es decir, la guerra civil enfrentó a la sociedad en v Yo creo que no hay ninguna sola familia en El Salvador que no haya sufrido o que no haya sido víctima de algún hecho de guerra. arios bandos. Nos hizo muchísimo daño. Nos generó heridas que siguen abiertas.

Yo creo que parte de los problemas de violencia social que tenemos ahora, los tenemos ahora porque, en su momento, no resolvimos las heridas de la guerra. Las heridas de la guerra hicieron otras heridas más grandes y más difíciles de cerrar aún. Y es lo que estamos viendo ahora en casi todos los planos de la vida social.

Así que, ¿qué aprendí yo? Aprendí que, por desgracia, nuestro país se vio enfrentado en este conflicto, que fue, digamos, la culminación de un proceso que podríamos rastrear desde 100 años antes, desde finales del siglo XIX, y que, por desgracia, no lo supimos resolver. No pudimos resolver las diferencias, no pudimos resolver las heridas y eso nos ha llevado a lo que tenemos ahora. ¿No?

Julio López, durante la producción de "La batalla del volcán". Foto EDH / Cortesía Julio López

Es muy triste pensar que todas esas heridas siguen abiertas, pero que ahora hay más heridas y, digamos, los 30 años de posguerra generaron una violencia distinta que generó también más heridas. Entonces, yo diría que El Salvador es una enorme herida abierta por los crímenes, por las atrocidades, de principios del siglo XX, de mediados del siglo XX, de finales del siglo XX, de la Guerra Civil y, ahora, de la posguerra y de los conflictos sociales que tenemos ahora. Por desgracia, como salvadoreños, nunca hemos podido tener procesos reales de reconciliación y de sanación de las heridas. Y eso era muy evidente. Hablando, específicamente, del hecho de la ofensiva y hablando con la gente con la que pudimos entrevistar. No quiere decir, necesariamente, que haya odio todavía como el odio de los 80. Creo que ese odio, de alguna forma, ya se se superó. Pero las heridas ahí siguen; pues sí, los daños ahí siguen.

¿Cuál era la conclusión al escuchar las memorias de militares y ex guerrilleros y verlos darse la mano, incluso, darse un abrazo?

Creo que hay un proceso de madurez respecto a la gente que hizo la guerra. Entienden las razones por las cuáles se fue a la guerra, entienden que no era algo personal (contra las personas); era contra una idea, contra una ideología, contra una forma de entender la vida, la política. Creo que eso se superó. Yo creo que los odios, en buena medida, esos odios, en específico, creo que se superaron. Pienso que no toda la gente que combatió tiene la misma madurez política para poder hablar con esa sinceridad y con esa fraternidad frente a los antiguos adversarios. Sin embargo, me da la sensación que sí (tiene esa madurez) la gran mayoría de la gente que estuvo ahí. Es un proceso que hubiéramos podido, definitivamente, solucionar en mucha mayor medida si hubiera habido procesos de justicia, si hubiera habido procesos de restitución, de justicia restaurativa. Por desgracia no los hubo y, aún así, la gente, cada quien dentro de su entorno ha logrado tender esos puentes entre las diferencias políticas e ideológicas de la guerra.

Con el clima actual, digamos, de la política salvadoreña actual, creo que es todavía más evidente que ese conflicto ya no es el conflicto que está ahora. Ahora tenemos otras situaciones. Creo que nunca será tarde mientras estemos vivos todos los que estuvimos en la década de los 80, nunca va a ser tarde para tener estos diálogos y ya estas reconciliaciones. El Salvador siempre es un país joven. La media de edad salvadoreña anda por los 25 años. Eso quiere decir que más de la mitad de gente viva, salvadoreños vivos, no vivieron la guerra. Ya somos pocos los que sí estábamos vivos en los 80. No somos pocos, pero somos minoría. Y mientras nosotros sigamos vivos creo que es nuestra labor hablar de esos temas y buscar, todavía, esos diálogos, esas reconciliaciones.

Mapa de la filmación "La batalla del volcán". FOTO EDH / CORTESÍA JULIO LÓPEZ

¿Qué nos ha dejado "La batalla del volcán"?

La película, La batalla del volcán, creo que es un ejemplo pequeño pero contundente de que sí se pueden tener esos diálogos, de que sí nos podemos estrechar las manos, de que sí podemos hablar de cuáles son nuestros dolores. En la película se da el hecho de memoria y luego de pedir perdón y luego de reconciliación, en ese orden. Primero es la memoria. Luego, está el caso de de María y la familia Altamirano y, luego, está también el caso de los combatientes, del capitán del Atlacatl y los combatentes de las FPL. Entonces, bueno, yo creo que sí se puede. Creo que la película es un ejemplo. Creo que la película ha servido también para que estos procesos se destapen en un montón de familias en El Salvador que han podido ver la película y compartirla.

Así que, bueno, digamos que la tarea sigue pendiente de seguir generando esos espacios para tener estos diálogos porque son importantísimos. Son importantísimos para nosotros que estábamos vivos cuando fue la guerra, como para las generaciones que nos siguen y, aún así, se ven afectadas , si saben que parte de su historia personal y familiar y de la sociedad está marcada por lo que sucedió en la guerra civil.

¿Qué lecciones nos dejó, como sociedad salvadoreña, la ofensiva? ¿Necesitamos recordarla?

Yo no hablaría de lecciones que nos dejó la ofensiva, porque a nosotros como sociedad creo que las lecciones de las ofensivas son las mismas lecciones que nos dejó la guerra. ¿Qué lecciones nos dejó la guerra? Es difícil. Yo creo que el proceso de guerra civil en El Salvador, en muchos de los momentos de gestación, fue inevitable que la gente que se organizó en las diferentes organizaciones del FMLN lo hiciera. Había un panorama que, básicamente, obligaba a que la gente se organizara de esa forma. Creo que, a grandes rasgos, ¿cuál es la lección que nos deja habernos ido a la guerra? Que la violencia nos va a traer, irremediablemente, más violencia. Nos va a traer más dolor, nos va a traer más destrucción del tejido social. Yo creo que si algo debimos o deberíamos de haber aprendido de la guerra es que hay que privilegiar siempre el diálogo y la negociación. Por desgracia, en la década de los 70, eso no se pudo hacer. Y las diferentes personas que integraron los diferentes bandos de todos los aspectos políticos de ese tiempo, de una u otra forma, con sus decisiones, nos llevaron a la guerra y al respectivo baño de sangre que hubo, al respectivo dolor y destrucción que hubo.

Entonces, como salvadoreños, deberíamos saber que la polarización, que el odio, que la confrontación no nos van a llevar a un mejor país. De hecho, nos van a llevar a un país que sigue alimentando esta máquina de guerra, esta máquina de sangre. Creo que ese discurso de odio sigue vigente en El Salvador. No con los mismos actores, no bajo las mismas banderas, no bajo las mismas ideologías que en ese tiempo, pero el discurso de odio con el derramamiento de sangre nunca se han ido de El Salvador. Entonces, creo que parte de la importancia de estar haciendo proyectos de memoria es justamente para eso, para recordar de dónde venimos y hacia dónde podemos ir, si no nos sentamos a dialogar, a construir una sociedad más justa, más igualitaria, a través del diálogo y de la negociación.

El fotoperiodista Francisco Campos en una de las imágenes del documental "La batalla del volcán". Foto EDH / Cortesía FICS

 

Hemos estado viendo el sitio web donde se se comparten varios varios clips, varios cortos que se hicieron durante la producción de "La batalla del volcán". ¿Cuál es el objetivo de compartir este material? ¿Qué buscan lograr?

Bueno, el objetivo de compartir el material en el sitio web de "La batalla del volcán", y en el canal de YouTube, es el mismo del proyecto en general. "La batalla del volcán" es un proyecto de documental cinematográfico que busca rescatar testimonios, memoria oral y reflexiones, análisis sobre la ofensiva "Hasta el tope" de noviembre del 89, bajo un contexto de guerra civil en El Salvador. ¿Para qué queremos hacer esta memoria? Un poco, para lo que ya hablábamos antes. En El Salvador, todos los procesos artísticos, los procesos académicos, los procesos relacionados con las humanidades siempre están en el último vagón de las probabilidades, siempre. Es un país que siempre está en crisis, lo cual puede ser medianamente explicable, pero los artistas, los creadores, los académicos consideramos que parte de la solución para salir de los problemas que tenemos en El Salvador es apostarle a las humanidades para generar pensamiento crítico, para que la ciudadanía pueda acceder a piezas discursivas que generen pensamiento crítico para entender nuestra realidad.

De nuestra parte, de nuestro trinchera como cineastas, de nuestra trinchera como documentalistas, a mí me parecía fundamental hacer un proyecto de largo aliento sobre la guerra civil salvadoreña para ofrecer mi aporte a esa construcción de pensamiento crítico. Ese aporte se centró en la ofensiva porque la ofensiva tiene características que le hacen un evento histórico inigualable en la historia de la humanidad, la historia del siglo XX. Y es algo que en El Salvador nunca se reconoció y esperemos que este proyecto sirva para reconocer un poco la ofensiva como ese hecho histórico.

Y justamente para poder empezar a tender lazos, no solo que hagan un memorial y un sitio donde podamos encontrar las memorias y las palabras de las personas que vivieron la guerra, que sufrieron la guerra, que hicieron la guerra, sino también, justamente, para tener los procesos de análisis y reflexión que nos hagan entender por qué como sociedad nos enfrascamos ahí.

Por otro lado, para entender qué sociedad se construyó a partir de esos eventos, qué sociedad queremos construir actualmente.

Entonces, un proyecto como "La batalla del volcán", que incluye la película, que incluye las 9 horas de material de entrevistas testimonios de YouTube y que incluye una diversidad de textos y análisis, publicados en el mismo sitio web y todos los conversatorios que hemos hecho después, van siempre en esa misma lógica. Vamos a construir piezas de memoria, piezas de discurso, que nos ayuden a generar pensamiento crítico para ser una sociedad informada, para ser una sociedad analítica y una sociedad que pueda defenderse y defenderse frente a los atropello y exigir los derechos que, como seres humanos, nos merecemos todos en El Salvador.

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