La valiente historia de Daniel: “Yo aprendí a ver la vida cuando me quedé ciego”

Daniel, un joven que quedó ciego recientemente, habla de su lucha y su nueva perspectiva de vida.

Foto EDH / Menly Cortez

Por Susana Joma

Feb 17, 2019- 21:12

Quien ve a Daniel Oswaldo Bonilla Méndez con la guitarra entre sus manos, no imagina cómo es que ese joven, que tiene dotes de cantante, se ha sobrepuesto con coraje a la ceguera y está más que dispuesto a imponerse a las limitantes que este sector enfrenta en el país.

Daniel, quien es originario de San Salvador pero ha vivido la mayor parte de su vida en San Miguel, quedó ciego hace dos años y medio como resultado de un problema congénito.

Pero eso no impidió que tomara un examen de nivelación que le abrió la puertas a certificar sus estudios de Educación Media, así como hacer la PAES en diciembre pasado, con miras a convertirse en bachiller y honrar a su padre, un humilde vendedor ambulante.

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En medio de sus ansias de superación ha empezado a aprender inglés, y por ello cada sábado por la madrugada sale con rumbo a una academia de San Salvador; sin embargo, hubo un momento en que debido a la falta de dinero para costear estos estudios se vio forzado a interrumpirlos.

Su aspiración es la de dominar no solo el español, sino por lo menos cuatro idiomas para tener más oportunidades, y además, seguir una carrera universitaria que no descarta podría ser una Licenciatura en Psicología, una Licenciatura en Idiomas o en Comunicaciones.

Daniel perdió la vista paulatinamente como resultado de un virus que lo afectó cuando estaba en el vientre, eso ocasionó que en la medida que iba creciendo sufriera desprendimiento de retina y cataratas, hasta llegar el momento de quedar en la oscuridad. “En ese momento fue duro, bien traumante se podría decir, es algo indescriptible porque fue realmente feo”, afirma.

Reconoce que en un primer momento, en medio de la depresión, al igual que ha ocurrido a otras personas que nacieron con visión y la pierden, se cuestionó el para qué seguir viviendo.

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Según comenta, reaccionó cuando se puso a meditar y pensar que acostado en un lugar, sentado y aislado de todo no iba a resolver nada, y se animó cuando empezó a conocer personas ciegas que lo inspiraron y motivaron a seguir adelante; una de ellas le recomendó ir al Centro de Rehabilitación de Ciegos Eugenia de Dueñas, en San Salvador, en donde le enseñaron a ser nuevamente independiente, al punto que ya viaja solo desde San Miguel hasta San Salvador.
Afirma que el apoyo de Víctor, su padre, y sus dos hermanos, ha sido importante en estos momentos.

Foto EDH / Menly Cortez

En el centro de rehabilitación lo prepararon entre otras cosas en el área de informática y en masoterapia, y es con la práctica de esto último que obtiene algunos ingresos que no le son suficientes. Para contactarlo y pedirle un servicio de masaje, lo puede hacer al 7955 – 1340.

El joven comenta que en este momento su necesidad urgente es la de obtener un empleo estable para lograr cumplir necesidades básicas y todos esos sueños que tiene.

Daniel está muy entusiasta, decidido, valiente y no pierde las esperanzas puesto que su visión de la vida ha cambiado radicalmente.

“Yo aprendí a ver la vida cuando me quedé ciego, porque anteriormente, cuando veía, realmente no podía ver lo bonita que era la vida, y cuando me quedé ciego empecé a ver cosas que yo nunca en mi vida imaginaba ver realmente”, afirma.

Al consultarle qué cosas ha descubierto, el joven señala sin dudar que es “el hecho de poder sentir y conocer a una persona no por lo que ese exteriormente, sino por lo que es interiormente. Es una de las cosas más hermosas llegar a conocer realmente los sentimientos de otra persona”.

En esta nueva faceta de su vida Daniel no solo se inclinó a desarrollar más su habilidad para cantar, sino también a aprender a tocar instrumentos, por el momento la guitarra, un poco de piano y otro tanto de batería y bajo.
Así fue como esta semana fue visto como invitado en el Centro de Rehabilitación de Ciegos, donde interpretó varias canciones en español durante un evento.

“Siempre me dijeron que tenía buena voz para cantar, pero desde el momento que quedé ciego fue cuando ya tomé la decisión de caminar un poquito más, aprender un instrumento y poder interpretar algunas melodías”, afirma.

Óscar Zamora, instructor de informática del centro de ciegos, comentó que Daniel ya es un exalumno pero recuerda que durante el tiempo que estuvo ahí se pudo dar cuenta de que es muy inteligente y aprende bastante rápido, por lo que no duda que, si tiene oportunidades, saldrá adelante.

El joven reconoce que si bien no es fácil, deja un mensaje para las personas que recién enfrentan esta discapacidad y que aplica también para quienes gozamos del privilegio de ver:“Nos vamos a encontrar con dificultades en el camino, pero cuando nos proponemos salir adelante y lograr todo lo que nosotros queremos en la vida solo hay que echarle ganas y seguir”.

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