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Encerrados para alejarse del Covid, los hermanos Bryan y Gerson luchan contra la insuficiencia renal

Bryan y Gerson fueron diagnosticados con Insuficiencia Renal en 2019. Ambos viven en el municipio de San Juan Opico, La Libertad. La condición de los hermanos empeora con el tiempo. Su madre solicita ayuda para luchar contra la enfermedad y proteger a sus hijos del Covid.

Por Jonathan Tobías | Abr 23, 2021- 07:31

Bryan fue diagnosticado con insuficiencia renal a los 13 años. Su hermano mayor también padece la misma enfermedad. Ambos luchan por alcanzar sus sueños a pesar de una condición que empeora con el tiempo.. Video EDH / Jonathan Tobías

En el 2019, Bryan, de 16 años, y Gerson, de 22, fueron diagnosticados con insuficiencia renal. Ellos viven con sus padres en el caserío Plan del Hoyo, ubicado en San Juan Opico, La Libertad.

A dos años de su diagnóstico, su condición y situación económica ha ido de mal en peor. Su madre, Sonia Leiva, expresa sentir preocupación debido a que la salud de sus hijos es como “una bomba de tiempo” y teme que, tarde o temprano, pueda suceder lo peor. “Es una condición muy difícil, pero seguimos luchando para salir adelante”, dice, con tristeza.

Bryan y Gerson se encuentran en constante control médico para evitar que se presenten nuevas afecciones o cuadros clínicos que se sumen o empeoren su condición. Foto EDH / Cortesía de familia Leiva

Sonia aún recuerda el momento en que su hijo menor empezó a perder peso de manera repentina. Ella pensó que se trataba del crecimiento normal de Bryan. Sin embargo, luego que lo refirieran al Hospital de Niños Benjamín Bloom y le realizaran más pruebas, se confirmó que se trataba de una enfermedad renal.

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El hermano mayor de Byan, se ofreció para donarle un riñón. Luego de realizarle los análisis respectivos dentro del hospital, recibió la mala noticia que también había desarrollado el mismo padecimiento médico.

Bryan asiste a sus hemodiálisis dentro de casa, con la ayuda de su madre, mientras que Gerson viaja tres veces por semana a un hospital de San Salvador. Ambos se aferran a la esperanza de encontrar los donantes de riñón.

Lucha en medio de la pandemia

Desde que las autoridades de salud confirmaron los primeros casos de COVID-19 en El Salvador, la preocupación de la familia Leiva aumentó.

Al comienzo de la pandemia, no les quedó otra opción que cumplir a exactitud con todas las medidas de bioseguridad y evitar que la salud de Bryan y Gerson empeorara. “Sigue el miedo. Seguimos en cuarentena. Confiamos en Dios que pronto las cosas mejorarán”, expresa Sonia.

Gerson cumplió los 22 años dentro de un hospital privado en San Salvador. El joven viaja tres veces por semana para recibir su tratamiento de hemodiálisis. Foto EDH / Cortesía de familia Leiva.

Los hermanos Leiva no salen de su vivienda por temor a ser contagiados de COVID.19. La jornada de ambos se limita a estar rodeado de las paredes de su vivienda. Hacen sus tareas, juegan videojuegos, escuchan música o ven películas junto a la cálida compañía de sus sus padres. Los hermanos aseguran sentirse seguros dentro de casa. Sin embargo, cuando la salud de ellos empeora, no les queda otra opción que buscar ayuda medica fuera de casa.

Sonia afirma que la economía familiar fue afectada desde que el Gobierno decretó el cierre del comercio como medida de prevención contra el COVID-19. Su esposo, Jorge Leiva, se quedó sin empleo luego del confinamiento. Ahora, ellos generan ingresos a través de la confección y tejido.

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Bryan y Gerson se encuentran en constante control médico por la enfermedad renal. Su madre relata que gastan alrededor de $600 mensuales para la compra de medicamentos y los tratamiento de hemodiálisis.

El pasado 29 de marzo, la salud de Gerson empeoró. Fue trasladado de emergencia al Hospital San Rafael, en Santa Tecla. Al llegar al lugar, Sonia relata que los médicos le dijeron que su hijo sería ingresado en la zona de gripario con personas positivas a COVID-19. “Les explique que mi hijo tiene una enfermedad renal, pero me dijeron sería ingresado por covid. No lo solté en ningún momento porque yo sabía que no era eso”, afirma.

En ese preciso momento, Gerson fue llevado a un hospital privado de San Salvador en donde comenzó su tratamiento de hemodiálisis. Para Sonia, es un hecho lamentable que los hospitales nacionales dejen a un lado a los pacientes con enfermedades crónicas. “Gracias a Dios lograron estabilizarlo, pero la lucha sigue”, dice.

Por otra parte, una de las situaciones difíciles para Bryan es estudiar su noveno grado en modalidad virtual. A pesar de ser un estudiante destacado en el Centro Escolar Joyas de Cerén, la falta de acceso a internet y una computadora le resta las posibilidades de aprender de la mejor forma.

A pesar de las limitantes de la familia Leiva, ambos hermanos son aplicados y sobresalientes en el estudio, eso los ha motivado a seguir adelante en la lucha por alcanzar sus aspiraciones y sueños. Foto EDH / Jonathan Tobías

Sandra gasta alrededor de $20 mensuales para que su hijo menor reciba sus clases. Ella se encuentra a la espera de la computadora que el gobierno prometió para todos los estudiantes de las instituciones públicas del país.

A la espera de la vacuna contra el COVID-19

A pesar que Bryan y Gerson son adolecentes vulnerables al virus, aun no reciben la fecha de su vacunación. “Esperamos que pronto ellos puedan recibir la inyección para prevenir que se enfermen más. Yo no podría soportar si algo les pasara”, expresa Sonia. Ella afirma que la vacuna es muy importante para sus hijos con insuficiencia renal. Pide a las autoridades de Gobierno que prioricen a los jóvenes con enfermedades crónicas.

Bryan sigue apasionado por las matemáticas y su sueño es convertirse en un arquitecto. A Gerson le gusta el inglés y anhela continuar sus estudios para perfeccionar el idioma. Si desea comunicarse con la familia puede hacerlo al número 7064-6619. La familia también ha habilitado el número de cuenta 55-00-0027010-4 en el banco Fedecretido, a nombre de Sonia Estela de Leiva.

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