“Unos 15 me rodearon y cuatro me golpearon”. En la impunidad ataque de pandilleros en centro de retención Gamaliel

La Fiscalía afirmó a través de su vocero de prensa que desconocía de esos hechos. En tanto la corporación no contestó.

La PDDH reveló que el 30 de abril, un grupo de supuestos pandilleros golpeó a otras personas y atentaron contra la seguridad del centro de retención del edificio Gamaliel. Tras este incidente los trasladaron a Quelepa. EDH / archivo

Por Jaime López

May 18, 2020- 06:49

Christopher  lleva 35 días de encierro (contados hasta el sábado) en el edificio Gamaliel del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel, situado sobre la 75a. Avenida Norte en la colonia Escalón, en San Salvador. El joven asegura que ha vivido en ese confinamiento la peor pesadilla de su vida,  tras ser uno de las diez víctimas de una fuerte paliza de parte de un grupo de supuestos pandilleros alojados en ese lugar.

“Yo fui una de las diez personas que golpearon, me robaron mi dinero; acudí a las autoridades y no hicieron nada; se lo dije a los médicos y tampoco hicieron nada, ellos me dijeron que los encargados de investigar esos hechos eran las autoridades, no ellos”, denunció el joven.

Y lo peor del caso, asegura Christopher, es que quienes lo lesionaron ya están libres en sus casas.

El clima de violencia que experimentó en carne propia ocurrió en los primeros 15 días  de haber ingreso a ese centro. Asegura que todo provino porque el periódico El Faro publicó que en el centro Gamaliel había pandilleros y él retuiteó que “sí había pandilleros y que eran ellos los que tenían el control del centro de contención”.

“Ellos vieron mi Twitter, unos 15  me rodearon y cuatro de ellos empezaron a golpearme como a las 6:00 y 6:30 de la tarde”, y que tras ser maltratado, le remachaban que era por lo que había contestado en su Twitter.

“Me quedaron diversos moretes en la espalda y brazos, el siguiente día amanecí orinando sangre y todavía tengo moretes por todos los golpes que me dieron”, relata el muchacho, quien fue arrestado el 13 de abril en un municipio del occidente del país, tan solo porque había ido a transferirle en el banco dinero a  sus dos hijas y por ir a comprarle alimentos a sus padres.

Varios jóvenes detenidos según la Policía por violar la cuarentena domiciliar están alojados en el Centro de Contención en el edificio Gamaliel del Tabernáculo Bíblico Bautista en la colonia Escalón. Foto EDH / Yessica Hompanera

Tras lo sucedido, el joven relata que informó a los agentes de la Policía Nacional Civil a cargo de la seguridad del centro Gamaliel, y que a su vez les mostró los golpes que le habían hecho, pero no hicieron absolutamente nada. “Pudieron haber matado a una persona de los que habemos aquí  y por ellos (policías), todo está bien gracias”.

El modus operandi del grupo

El método que empleaban los supuestos pandilleros consistía en verificar que la persona que golpearían estuviera en el lugar adecuado, luego un grupo de 15 hombres la  rodeaban y procedían con las manos y los pies contra él  como suele suceder en los penales, explicó Christopher.  “Más de diez personas sufrieron ese maltrato físico”, detalla.

Después de la golpiza y como no había ninguna sanción, las personas para evitar esos problemas  se  hacían las dormidas y se cubrían de pies a cabeza con las sábanas.

En pocos días ese grupo de hombre hizo lo quería; a otros los  atacaron en los baños. Ahí, dice, llegaba el grupo a darle la paliza y las autoridades, añade, mejor se encerraban para no oír nada. “Nadie se meta porque le puede ir peor”, les amenazaban los agresores.

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Sobre estos hechos se solicitó una versión de la Policía, Fiscalía y la seguridad del centro Gamaliel.

La Fiscalía afirmó a través de su vocero de prensa que desconocía de esos hechos. En tanto la corporación no contestó.

No obstante, uno de los oficiales de la Policía en el Gamaliel, quien prefirió no identificarse, negó que en su turno se hubiere registrado esos hechos que, a su juicio, sí sucedieron debió haberse detenido a los agresores, haber levantado un acta policial y notificarlo a la Fiscalía.

Ante esa falta de aviso, Fiscalía no pudo iniciar las investigaciones ni solicitar a Medicina Legal que  evaluara los daños en las víctimas.

Pero la gota que derramó el vaso fue la noche del 3 de mayo, en que los disturbios obligaron a las autoridades a trasladar a 90 personas entre ellos los 15 hombres señalados como matones del centro y llevados a confinamiento en San Miguel.

Ese movimiento ayudó a mejorar el clima de convivencia en el Gamaliel, solo quedaron  42 persona de casi 223 que había; además de haber resuelto la carestía de agua y alimentos denunciadas.

Otras necesidades

En lo que no hay solución es en la falta de resultados e información de las pruebas de COVID-19 que les hicieron el jueves anterior (hace más de diez días), a diferencia de los 90 que trasladaron a San Miguel, que se las hicieron dos días después (el sábado) y el lunes fueron dados de alta, e incluso los protagonistas de los incidentes en el Gamaliel.

Christopher dice que le hicieron la prueba del COVID-19 en los primeros días de ingresar y salió negativo; tras eso acudió a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y esta admitió un recurso de hábeas corpus. Como medida preliminar ordenó que se le hiciera las pruebas y si salían negativas que fuera enviado a su casa.

Sin embargo, asegura  que dijeron que habían descubierto un infectado y que ese era el motivo para no darle el alta, pues tenía que pasar el proceso de observación. El  sospechoso fue llevado a otro centro donde no le hicieron la prueba y a los dos días lo mandaron a su casa. Entre tanto Cristopher, que sigue estable y sin presentar síntomas del virus  sigue en confinamiento.

“El estrés está en su máximo nivel ahora porque solo hay 42 personas porque las 96 que trasladaron a San Miguel ya están en sus casas y nosotros todavía seguimos en el Gamaliel”, manifestó.

Y no solo eso afecta la salud mental de Christopher. “Yo perdí mi empleo, mis hijas están súper mal, mis padres también, por mi depresión me mantengo durmiendo la mayoría de tiempo”, afirma el joven, quien además sufre de hipertensión arterial.

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