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Bebés siameses, un extraordinario caso atendido hace 25 años en el Hospital Bloom

Los bebés murieron a causa de una cardiopatía 20 horas después de haber nacido, estaban unidos por el tórax y abdomen. Durante el embarazo los médicos no detectaron que eran dos bebés y hasta el momento de la cesárea se dieron cuenta que estaban unidos. 

Por Nancy Hernández | Jun 06, 2021- 12:00

La Unidad de quemados del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom. Foto Archivo

El 6 de junio de 1996 una publicación de El Diario de Hoy (EDH) consignaba la muerte de los siameses José Miguel y Juan Carlos Galdámez. El caso fue atendido en el Hospital de Niños Benjamín Bloom por el doctor Ulises Iraheta Rosales, quien en ese momento era Jefe del Departamento de Cirugía Pediátrica.

“Vivieron menos de 24 horas, esta vez la vida no pudo sostenerlos por mucho tiempo. Los bebés siameses nacidos el martes (4 de junio) fallecieron ayer ( miércoles 5 de junio) por la mañana”, se lee en la nota.

“A las 10:55 a.m., los frágiles corazones – o el frágil corazón, eso no se pudo definir – de los pequeños José Miguel y Juan Carlos Galdámez no pudieron seguir latiendo. La gravedad de las malformaciones complicó el cuadro”, se explica en la publicación.

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Los bebés nacieron en el hospital de Metapán, fueron trasladados al Bloom para ser atendidos por los problemas cardíacos que tuvieron al nacer. Al llegar, uno de los bebés sufrió un paro cardíaco y estuvo a puntos de fallecer, pero la atención inmediata evitó la muerte en ese momento.

Los médicos no lograron determinar si compartían corazón, aunque se cree que no. Foto: Archivo EDH

Los bebés estaban unidos por el tórax y abdomen. Fueron conectados a tubos para que pudieran respirar, mientras se hacían los exámenes necesarios para determinar qué órganos compartían y si era posible una separación.

Según la publicación los bebés murieron de cardiopatía, no se comprobó si tenían corazones separados, pero sí que compartían las costillas.

El doctor Rolando Espinoza, quien era director del Bloom en esa época, explicó que los bebés siameses casi siempre presentan problemas de corazón y son afectados por un “shock” respiratorio.

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En el caso de los bebés Galdámez, tenían malformaciones clasificadas como onfalocele, defectos de la pared abdominal, que produce múltiples hernias de las vísceras intestinales. También tenían malformaciones en el rostro y otras partes del cuerpo.

En 1981 el Bloom logró una exitosa separación de mujeres unidas por la espalda. “Se han registrado unos cinco casos en 20 años, pero no han podido sobrevivir”, decía el reporte.

El drama de una madre

La madre de los bebés Galdámez no los conoció, cuando nacieron de una vez fueron llevados a la incubadora sin que lo pudiera ver.

Los siameses nacieron en el Hospital Nacional de Metapán y fueron trasladados al Bloom para ser atendidos. Foto: Archivo EDH

La madre estuvo consciente durante el parto, pero no logró verlos. Los siameses eran su cuarto embarazo: “Ocho años después de su último hijo, este fue diferente a los demás, ya que desde el inicio sufrió severos dolores de espalda”, se lee en la nota.

“Teníamos ocho años de vivir juntos y cuando nos decidimos a tener un hijo, Dios quiso que naciera pegado, y para colmo que no los conociera. Dios me los dio y él me lo quitó”, manifestó a periodista de EDH.

También le entristecía que no volvería a ser madre porque al tener a los siameses fue esterilizada.

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El padre de los pequeños declaró que él conocía de la situación y sabía que los bebés nacerían con esta condición, pero evitó contarle a su esposa porque “era muy nerviosa y le podía afectar” durante el embarazo.

Él planeaba velarlos la misma noche del deceso.

Un parto complicado

“Los médicos del Hospital Nacional de Metapán describen el nacimiento de los siameses como un caso especial y único al que supieron atender con dedicación y profesionalismo”, se lee en la publicación.

Los bebés fallecieron 20 horas después de haber nacido. Foto: Archivo EDH

Los bebés pesaron cuatro kilogramos y midieron 41 y 42 centímetros.

“Su estado era delicado y sus esperanzas de vida muy pocas, sobre todo en el segundo bebé. Nacieron con insuficiencia respiratoria y conforme pasaban los minutos, la situación se complicaba”, detalla el informe.

El parto fue atendido por Maritza García de Mendoza, ginecoobstetra del Hospital Nacional de Metapán, ella explicó que el parto no presentó riesgos, pero la posición anormal en la que estaban los bebés, no de cabeza como es lo normal, sino de frente, complicó el alumbramiento e hizo entrar en estado de inconsciencia a la madre, a pesar que el nacimiento fue por medio de cesárea.

Los bebés no fueron detectados, en la semana 34 se hizo una ultrasonografía y sólo se proyectó un bebé, por tanto no se esperaba que fueran gemelos o siameses en ese momento. Sin embargo, las dudas surgieron de nuevo cuando la madre se pasó un mes de la fecha prevista. En ese momento fue ingresada y se practicó otro examen que reveló a los dos bebés, pero no mostró indicios que estuvieran unidos.

Los médicos procedieron hacer la cesárea y hasta que se complicó la extracción, detectaron que eran siameses.

Otros casos de siameses 

En agosto de 2005 se dio otro caso de siameses que también fueron atendidos en el Bloom, los bebés compartían el corzón, abdomen y otros órganos. Nacieron la madrugada del 15 de agosto en Armenia, Sonsonate y murieron al siguiente día porque el Hospital no contaba con las herramientas necesarias para la separación, según consigno ACAN – EFE.

“Las fuentes médicas aseveraron que en este país centroamericano no existen condiciones sanitarias para separar a los niños siameses, por lo que los doctores los mantenían con respiración artificial y no pudieron hacer nada más para salvarles la vida”, detalla el informe.

En septiembre de 2010 se reportó otro caso, dos bebés de género femenino que nacieron compartiendo el tórax, hígado y el corazón. Las bebés fueron internadas en la unidad de Cuidados Intensivos del hospital Bloom. En este caso se descartó la cirugía porque los órganos que se compartían eran “vitales”, según EFE.

Bebés siameses no fueron detectados durante los controles prenatales de la madre. Foto: Archivo EDH

Las bebés fueron identificadas como Cármen y Mélida, nacidas en Morazán. Cada una pesó 2.17 kilos, horas después de su nacimiento fueron trasladas al Bloom.

“El reporte médico de ingreso señala que las niñas, hijas de una joven de 23 años que no ha sido identificada, presentaron problemas cardíacos, por lo que tuvieron que ser intubadas y reanimadas antes de trasladarlas a la unidad de Cuidados Intensivos”, consignó la agencia internacional.

En esta publicación se cita la separación exitosa de siameses unidos por el abdomen en 2008, el trabajo fue hecho por cuatro cirujanos del hospital Bloom.

Los siameses son aquellos gemelos “monocigóticos” (que proceden de un solo cigoto) que durante el periodo de gestación no logran desarrollarse adecuadamente y formarse como dos individuos independientes. A la hora de nacer, los bebés comparten órganos. El término “siamés” procede de los hermanos Chang y Eng Bunker, nacidos en Siam, Tailandia, en 1811, y quienes vivieron compartiendo su hígado y sistema circulatorio hasta los 63 años.

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