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Hans Peter, un genio que tardó 20 años en graduarse de médico debido a discriminación y una enfermedad

En 1996 ganó un concurso a nivel nacional de matemática. en el 2000 obtuvo una beca presidencial al ser de las mejores notas de la PAES en el país; y cuando iba a realizar su servicio social universitario quedó entre los primeros 50 de un grupo de 770 alumnos

Por Cristian Díaz | Nov 24, 2021- 22:00

Hans Peter tardó 20 años en graduarse de médico debido a la discriminación por su esquizofrenia. Video EDH/ Fabricio Jirón

Hans Peter Lemus Orellana obtuvo su título como médico general dos décadas después de haber iniciado sus estudios universitarios, no porque fuera mal alumno, sino por lo que consideró dificultades en procesos administrativos y, además, discriminación en su contra por padecer de esquizofrenia paranoide.

Dicha enfermedad se la diagnosticaron a los 17 años; pero lo mantenía oculto por “el estigma social”.

Solo familiares y amigos más cercanos conocían sobre su situación porque en sí, solo la palabra esquizofrenia es considerada “altisonante”, contrario a otras enfermedades, como la depresión, manías o alcoholismo, expresó.

La esquizofrenia paranoide es el tipo más frecuente, donde predominan los delirios relativamente estables, a menudo de tipo paranoide (desconfianza y recelos de los demás).

En el 2001, Hans Peter inició sus estudios en el área de medicina general en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente (FMOcc) de la Universidad de El Salvador. Los primeros dos años transcurrieron con normalidad; sin embargo, en el 2003, “brotó” la enfermedad debido a un proceso de estrés.

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A partir de entonces contó que iniciaron los obstáculos para continuar sus estudios universitarios ya que por su enfermedad base “no me querían en el área clínica”.

“Entrando a la universidad se fue complicando la situación porque en el área hospitalaria, que empieza desde cuarto año en adelante, no les parecía bien que una persona con una enfermedad mental estuviera atendiendo pacientes. Decían que era violento por mi estatura, por mi corpulencia; yo siempre les decía ‘no soy violento’; pero es porque hablo fuerte en ocasiones y eso no les gustaba”, relató Lemus, quien tiene una voz grave y 1.88 metro de estatura.

En 1996 ganó un concurso a nivel nacional de matemática; en el 2000 obtuvo una beca presidencial al ser de las mejores notas de la PAES. Foto Cortesía

Recordó que cuando cursaba quinto año sufrió un ataque de pánico porque no se podía mover, por lo que tuvo que ser hospitalizado. Pedir el alta fue tomado como argumento para que en la universidad únicamente le permitiera inscribir materias básicas.

En esa situación estuvo entre el 2007 y 2009. En este último año asistió a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) para buscar asistencia con la finalidad que le permitiera continuar sus estudios.

“Ellos fallaron a favor mío, que tenía derecho a la educación; pero que el bien principal era el derecho a la vida, que si de verdad yo presentaba un riesgo para los alumnos tenía que estar en tratamiento y demostrar que no era un riesgo para los demás compañeros”, recordó.

En el 2001, Hans Peter inició sus estudios en el área de medicina general en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente (FMOcc) de la Universidad de El Salvador. Foto EDH / Fabricio Jirón

Aunque la resolución de los Derechos Humanos era que Hans, como es conocido, tenía que integrarse a los estudios de inmediato, no lo pudo hacer hasta el 2010 ya que en el ciclo par de 2009 no le salían materias.

Fue hasta el 2011 que logró nivelar la cantidad de materias por ciclo; pero la muerte de un familiar no le permitió que asistiera a un examen, dejando la materia de epidemiología.

“Siempre había una materia donde me quedaba; se me complicaba siempre… La universidad siempre intentó que desistiera, que me rindiera. La última que hicieron fue que la tesis no me la aprobaban. (Luego) me la aprobaban, me mandaron a cambiarla; pero no me la podían recibir porque ya había pasado el periodo de los tres años (desde que la pueden presentar tras haber egresado). Porque cabal en diciembre del último año la defendí, que sería en el 2017. Entonces me pidieron hacer el papeleo, me complicaron para hacer el papeleo (y) vino la pandemia y se complicaron más las cosas. Al final me decían ‘se le ha acabado el tiempo’; pero hubo un decreto que me permite más tiempo”, recordó.

En el 2021 nuevamente acudió a los Derechos Humanos debido a los retrasos que sufría en el proceso de graduación; la entidad resolvió nuevamente a su favor.

El título de doctor lo recibió el 17 de noviembre de 2021; los siguientes pasos que dará es gestionar el sello, permiso y el carné para ejercer su profesión, esperando también ser contratado en alguno de los centros de atención del Ministerio de Salud.

Hans Peter Lemus Orellana recibió el título de doctor el 17 de noviembre de 2021, de la Universidad de El Salvador. En
la foto le acompaña su madre, Josefina del Carmen Orellana. Foto Cortesía

“Me gradué después de veinte años, veinte largos años cuando yo era de los mejores. Aquí estamos ante una situación de que le decía a mi papá, cuando estaba en vida, que quería estudiar medicina porque quiero curarlo de su enfermedad. Él me decía ‘no hijo, esa es una carrera donde las personas no valoran a los médicos’. (Y le respondía) ‘no, pero quiero ser como Doogie Howser porque voy a salir antes de tiempo’. ‘No hijo ni siquiera de primer grado lo promovían (cuando) usted leía seis libros; en los número iban hasta el mil y usted llegaba hasta el 100,000 y nunca te pasaron de grado. En este país a los genios los matan, hijo’. Yo me quedé pensando que era tremendo y es cierto porque yo me enfrenté, no solo en mi caso sino que también otros casos de personas brillantes que caían mal y les dejaban las materias”, contó el doctor, originario de Chalchuapa.

Hay dos momentos en la vida de Hans que le despertaron el deseo de estudiar medicina. Una de ellas fue el estado de salud de su padre quien tenía una infección en una de las piernas, que lo llevó a desarrollar la enfermedad conocida como elefantiasis.

Él deseaba estudiar medicina para atender a su progenitor, quien falleció en diciembre de 1991.

Otro de los aspectos fue el amor por los libros, llegando a leer, cuando tenía siete años aproximadamente, uno sobre anatomía, fisiología e higiene.

“Mi papá al ver que me acababa los libros, como el sembrador, el farolito, pepito, y todos libros pequeños, me compró libros más gruesos. Empecé a leer sobre minerales, historia universal y estaba ese libro de medicina; entonces me fascinó ver los huesos, los músculos, cómo era el ojo. Después fue que él se enfermó y que yo le dije (que quería ser doctor)”, relató el chalchuapaneco de 41 años.

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El vicerrector Académico de la Universidad de El Salvador, Raúl Azcúnaga, conoce el caso de Hans ya que entre el 2011 y 2019 fue decano de la Facultad Multidisciplinaria de Occidente (FMOcc).

Azcúnaga reconoció que la sociedad en general no está preparada para la inclusión de personas que tienen alguna discapacidad; lo que llevó a que en la universidad se formara en el 2013 la unidad de atención a estudiantes con discapacidad.

La misma busca, entre otros aspectos, velar por los derechos de dicho sector ante los docentes y autoridades.

“Hans era un estudiante brillante académicamente; pero con serios problemas por su condición de salud. La universidad no puede, ni en aquel momento lo hizo, cerrarle las puertas. Hans aparte de estudiante brillante también tenía una beca con Fantel; es decir él estudió becado. Los constantes quebrantos de salud lógicamente de Hans, porque tomaba medicamentos muy fuertes, hacía que a veces se retirara de los ciclos y también le generó, en algún momento, dificultades en los hospitales. Él cumplió con todos los requisitos, lógicamente no al ritmo de los demás estudiantes; sino que a su propio ritmo. Para nosotros Hans es un orgullo realmente que él se gradúe”, expresó el vicerrector Académico.

Agregó que el hecho de que el chalchuapaneco haya obtenido su título de médico es un símbolo de tenacidad, entrega y perseverancia.

Sobre la esquizofrenia paranoides que le diagnosticaron cuando tenía 17 años, Hans Peter ya no ha presentado complicaciones debido a que se encuentra en tratamiento en el Hospital San Juan de Dios de Santa Ana.

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