FOTOS Y VIDEO: Conozca tres de las primeras estaciones de trenes en El Salvador

La historia en El Salvador de este importante medio de transporte inició en 1882 

Estación ferrocarril en Chalchuapa, Santa Ana, 1934

Estación ferrocarril en Chalchuapa, Santa Ana, 1934

/ Foto Por CEPA

Por Marcela Fonseca

Sep 17, 2017- 11:18

Cuando el ferrocarril llegó a tierras salvadoreñas en 1882, inició una fuerte actividad comercial e industrial que potenció al país y cambió la forma de hacer negocios y transportarse.

En junio de ese año, el presidente Rafael Zaldívar inauguró oficialmente el servicio del ferrocarril, con la llegada a Sonsonate de la primera locomotora que conducía un convoy de pasajeros y carga.

 

 

La primera línea en construirse en el país conectó la ciudad de Sonsonate con el puerto de Acajutla, que después enlazó con Santa Ana y Chalchuapa (zonas cafetaleras) y luego con San Salvador.

1. Estación de ferrocaril en Chalchuapa, 1934. Foto: Fenadesal/CEPA


La zona oriental se integró por vía férrea en 1908 cuando la International Railways of Central
America (IRCA),  recibió la concesión del gobierno para conectar el puerto de Cutuco con el resto del país.

En 1912, se habilitó el tramo entre La Unión y San Miguel.


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Más tarde, en 1920 se terminó el tramo del ferrocarril que atravesaba el país desde la frontera con Guatemala en el norte del departamento de Santa Ana hasta Cutuco, en el Golfo de Fonseca, incluyendo el primer puente sobre el río Lempa y un ramal que llegaba hasta la ciudad de Ahuachapán desde un empalme en Texistepeque al norte de Santa Ana. El recorrido abarcaba San Salvador, pasando por Usulután, Zacatecoluca, San Vicente, Cojutepeque y San Martín.

De esta manera, según el libro “60 años de CEPA”, fue como se integraron las redes de ferrocarriles a las regiones de producción cafetalera y los puertos de embarque.

2. Estación de ferrocarril en Ateos, La Libertad. Fenadesal/CEPA


La máquina rodante constaba de dos locomotoras de 16 toneladas cada una; un carro para pasajeros de primera clase con ventanilla de vidrio y persianas, ventilación suficiente y cómodos asientos; un carro góndola con techo, descubierto a los lados; catorce carros pequeños de trabajo y un carro para rieles, según relata el sitio web de Fenadesal (Ferrocarriles Nacionales de El Salvador), entidad encargada de administrar los ferrocarriles.

3. Estación de ferrocarril, Nejapa, San Salvador. Foto: Fenadesal/CEPA


Las tarifas de los pasajeros oscilaban entre seis centavos por kilómetro en primera clase, tres centavos en segunda y por la carga que tenía un peso de veinte quintales o cuarenta pies cúbicos de medida les cobraban veinte centavos por kilómetro recorrido.

Foto: Fenadesal/CEPA 


Terminada la red ferroviaria hacia 1930, no se amplió en absoluto después de esa fecha. En ese año, ya asomaba su más grande competencia: los vehículos automotores.

 

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