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“Yo pido justicia para mi hija”, padre de joven asesinada y lanzada a un pozo en San Ignacio

María de la Cruz Vásquez Rivera, de 21 años, desapareció el martes 12 de octubre en San Ignacio. Tres días después, su cadáver fue encontrado dentro de un pozo.

Por Lissette Lemus | Oct 20, 2021- 08:43

La noche del martes 12 de octubre, antes de las siete de la noche, Maricruz  recibió una llamada. La joven le dijo a su familia que iría al pueblo a comprar unas pupusas y aunque su madre le advirtió que no saliera porque ya era noche, la joven le dijo que no se preocupara que regresaría pronto.

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“Al principio nosotros pensábamos que se había quedado en la casa de algunas de sus amigas, como solía hacer de vez en cuando, pero luego nos empezamos a preocupar porque pasaban los días y no regresaba” relata Amilcar, hermano de la joven.

Tres días después, el cadáver de Maricruz fue encontrado dentro de un pozo cerca de una vivienda de madera dentro de una propiedad en la calle que conduce de San Ignacio hacia el cerro El Pital.

Foto/ Lissette Lemus

Entre la pobreza

María de la Cruz Vásquez Rivera, de 21 años, vivía junto a sus padres, sus tres hermanos y una cuñada, en un pequeño cuarto de bajareque y plástico que no mide más de tres por cinco metros, en medio de un cañal a la orilla del río San Ignacio.

El hogar de los Vásquez Rivera no es solo sencillo, sino de difícil acceso, para entrar a su hogar, tiene que caminar entre las piedras del río y adentrarse en el cañal.

La familia no cuenta ni con los servicios más básicos y viven de lo poco que ganan Carlos y Amilcar, trabajando como jornaleros en una “palillera”, como le llaman en la zona a los lugares donde se elaboran los palillos de madera para las paletas y los chocobananos.

Maricruz, al igual que su hermano Amilcar, solo estudiaron hasta tercer grado en la escuela de la localidad. Él se dedicó a trabajar con su padre y ella a ayudar en los quehaceres del hogar a su madre. “La pobreza no le deja a uno una ventana libre para salir adelante aquí”, dice Amilcar cuando explica que no pudieron seguir estudiando por falta de dinero.

Foto/ Lissette Lemus

Dentro de la vivienda, cuyos espacios de las ventanas están tapados con plástico negro, solo hay dos camas, una mesa y bolsas de plástico con ropa de cada uno de ellos.

En la mesa, tras el asesinato la familia ha colocado una vela y un vaso con agua, basado en la creencia que tras la muerte el alma sigue su viaje hacia la eternidad. Frente a estos  un cártel que una persona les regaló en el sepelio, el cual tiene una foto de la víctima y la leyenda “Justicia para Maricruz”.

Y lo que se lee en el cartel es lo único que esta familia agobiada por la pobreza, el dolor y la incertidumbre, piden a las autoridades.

“Yo pido justicia, mi hija no es un ‘animalito’, a nadie le gustaría que le hagan eso a un hijo. Espero que hagan cumplir la Ley”, dice con resignación Carlos, quien comenta que el cuerpo semidesnudo de Maricruz fue encontrado dentro de un pozo con graves lesiones en la cabeza.

María, la madre de Maricruz, aún no puede creer lo que le pasó a su hija. “Ella era mi primera hija, la amo aunque ya no esté aquí. Como hija fue muy amorosa conmigo” expresa la señora con palabras entrecortadas.

Amilcar, quien a sus 19 años ayuda a su padre con todas las responsabilidades del hogar, dice que espera que el crimen no quede impune. “Son cosas demasiado duras para la familia, no nos queda otra cosa que pedir justicia”, expresa el joven.

“La otra semana, el 27 de octubre, ella  iba a cumplir 22 años, nunca le celebramos porque no tenemos dinero para eso, pero ahora va a ser más triste”, se lamenta Amilcar mientras observa la foto de su hermana.

El asesinato de la chica ha tomado por sorpresa a los lugareños quienes lamentan la forma en que fue asesinada. “La cipota era bien humilde y no se metía con nadie, ojalá las autoridades hagan su trabajo” comentó una vecina.

Foto/ Lissette Lemus

Silencio de las autoridades

Sobre el crimen de la joven, la información de la Policía se ha limitado a un tuit en el que lamentan la localización de la “fallecida” y explican que la joven llevaba tres días desaparecida, pero que la familia no denunció.

Sin embargo, por las calles de San Ignacio, los lugareños aseguran que un hombre fue retenido por las autoridades tras el hallazgo del cadáver de Maricruz.

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