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“Hay que hacer arte del árbol caído”: Sabas, el escultor de Apastepeque que da vida a trozos de madera

Usando sobrantes de árboles talados, Sabas Gómez ha tallado piezas artísticas y religiosas de tamaño real, que sorprenden a todos.

Por Fabricio Jirón | Ene 09, 2022- 07:31

Sabas recuerda que cuando inició su proceso de aprendizaje duró alrededor de 6 años, en los que la mayor parte del tiempo solo observaba lo que hacía el maestro. Video EDH/Fabricio Jirón

Rodeado de trozos de madera, cinceles afilados, potentes motosierras e imaginación, José Sabas Gómez, conocido como “Sabas” esculpe sueños con sus manos, dándole una nueva vida a trozos de la naturaleza.
José Sabas es un salvadoreño talentoso que nació en el Barrio El Calvario del municipio de Apastepeque en San Vicente; en una familia humilde y siendo el mayor de cinco hermanos. Recuerda que a la edad de cinco años, por las condiciones económicas de sus padres, tuvieron que cambiarse del lugar donde residían, sin saber que en su nueva casa conocería al que se convertiría en su maestro en el arte de la escultura en madera.

Sabas cuenta que, debido a las largas jornadas de trabajo de sus padres, era el maestro Erasmo Rosales quien lo cuidaba. Ahora él recuerda aquella época con mucho cariño, por todas las enseñanzas y afecto que el maestro le dio, sin embargo, acepta que durante su niñez y adolescencia nunca se sintió atraído por el arte.
Sus padres le contaban sobre el talento de su abuela materna, quien con mucha delicadeza, elaboraba atarrayas, hamacas y muñecas; y aunque reconoce que aquella mujer nunca pensó que creaba piezas de arte ella fue el inició de la vena artística de la familia.

Sus primeros acercamientos al mundo artístico fueron en noveno grado, en las clases de estética y manualidades que recibía en la escuela, posteriormente fue experimentando con técnicas de dibujo, hasta que al llegar al bachillerato decidió estudiar una especialidad en artes, en el Centro Nacional de Artes (CENAR), pero debido a las carencias económicas de su familia solo pudo realizar año y medio de estudios; esta desilusión lo alejó del arte durante dos años, en los que se dedicó a trabajar en diferentes áreas.
A pesar de experimentar otros oficios, el arte, que siempre estuvo en su ADN lo hizo regresar a lo que tanto amaba, y es así como a los 23 años volvió al taller de aquel maestro que lo cuidaba de niño para aprender a esculpir en madera.

Sabas recuerda que cuando inició su proceso de aprendizaje duró alrededor de 6 años, en los que la mayor parte del tiempo solo observaba lo que hacía el maestro. “Mi proceso de aprendizaje fue más solo de ver, yo me sentaba a la par de él y hasta me dormía viéndolo”, recuerda.
El ahora escultor, cuenta que lo primero que hizo fueron pequeñas reparaciones, lijar o retocar alguna pieza. Entre las anécdotas de su aprendizaje y que lo impulsaron a seguir en el arte, recuerda una vez cuando don Erasmo, su maestro, ya le había tomado más confianza en el trabajo, dejó a cargo de algunas cosas en el taller, sin imaginar que tendría que demostrar lo que había aprendido.

José Sabas Gómez, es un escultor de madera de Apastepeque, que realiza sus trabajos con troncos caídos. Foto EDH/ Fabricio Jirón

“En una ocasión el maestro fue a ver un partido de fútbol, y tenía un pedido que había dejado sin detalles, le faltaban las pestañas; llegaron los clientes y estaba sin terminar, me acuerdo que la esposa de él, preocupada me decía: ¿cómo hacemos?, fue así como me anime a hacerle las pestañas y se las llevaron” recuerda.
Durante varios años, Sabas Gómez elaboró carrozas y altares junto a Rosales, toda esa experiencia le permitió labrar su camino y con mucho esfuerzo poner su propio taller, en donde inició a consolidarse como artista; esculpiendo diferentes piezas y especializándose en la escultura religiosa y artística.

Aunque muchos no consideran que la creación de imágenes religiosas sea un arte, para José Sabas sí lo es, ya que tallar cada figura tiene sus dificultades, se necesita de conocimientos, carácter y profundización, además asegura que para elaborar piezas religiosas es importante la intención con la que se talla, porque de esa forma, lleva impregnada la devoción de la comunidad religiosa.

Otro factor importante a la hora de realizar las esculturas es el estado anímico afirma Sabas, pues a la hora de esculpir una determinada pieza el estado de ánimo contribuye a la definición, exactitud y el éxito del proyecto, tanto en piezas religiosas como artísticas.
Ahora José Sabas tiene más de 30 años siendo escultor. Una de sus obras más grandes es “Madre Tierra” una pieza en la que trabajó durante 8 días y que lo llena de orgullo y satisfacción, ya que representa uno de sus compromisos más importantes: el medio ambiente.

Para José Sabas, la naturaleza es algo que se debe cuidar siempre, incluso a la hora de hacer arte, es por eso que sus obras en madera son hechas con una recopilación de troncos de árboles caídos o sobrantes de algún tipo de proyecto en el que hubo la necesidad de talarlos. Su frase favorita es: “no hacer leña del árbol caído, hay que hacer arte del árbol caído”.

José Sabas ha recibido diferentes reconocimientos a su invaluable y destacado trabajo artístico, entre ellos por la organización del proyecto: Boulevard escultórico, que aporta al interés formativo del arte.Sabas es la prueba de que aquellos dotes artísticos de su abuela han traspasado las generaciones, pues ahora Sabas también ha heredado a sus hijos el arte en diferentes ramas, desde la música, la pintura, el dibujo e incluso la escultura.

La familia inspiración del arte.
Sabas Gómez ha elegido a la familia como tema artístico favorito para trabajar en las esculturas, pues representa parte de su proceso para ser artista. Algunas de sus obras son: “Una madre soltera” “Una mujer embarazada” “Una familia constituida” “Un padre cargando a su hija”.

Labrando un legado de sueños
“El arte debe perdurar”, es lo que expresa José Sabas, bajo este pensamiento es que decidió crear un museo/taller en su casa, con esto, busca destacar las obras artísticas de sus diferentes colegas, rescatando piezas antiguas. José busca impulsar la creatividad y el arte en su taller, inspirando a más jóvenes, adultos o niños que deseen aprender, para que así Apastepeque continúe viendo nacer a más artistas.Musa Galería es el legado que José Sabas quiere dejar. Un espacio cultural en donde los jóvenes puedan enriquecer sus conocimientos del arte.

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