La tuberculosis se prolifera entre reos en hacinamiento

Tres de los centros penales con medidas extraordinarias están entre los recintos con más casos de tuberculosis. Hay 1,400 casos. En 2017 fueron registrados 8,737 casos de conjutivitis y 5,721 brotes de escabiosis o sarna.

El director de Centros Penales informó que en los próximos días quedarían libres unos 200 presos porque se les vence el plazo de la detención provisional y no se les ha hecho juicio o esperan condena. Foto EDH / archivo

Por Gadiel Castillo

Abr 21, 2018- 21:27

De los 39, 021 presos que están alojados en los diferentes centros penitenciarios de El Salvador, 1,400 reos padecen o han padecido de tuberculosis, es decir que el 3.5 % de la población presidiaria está contagiada con esta enfermedad que cada año cobra la vida de un promedio de 45 privados de libertad, de acuerdo con datos de la Dirección General de Centros Penales (DGCP).

Los recintos carcelarios donde se reportan más casos este año son Quezaltepeque, con 242; Izalco, con 183; y Ciudad Barrios con 187, cárceles que están bajo el sistema de medidas extraordinarias que pese a las recomendaciones de organismos internacionales para no ser prorrogadas, el pasado 7 de abril fueron renovadas por seis meses más por la Asamblea Legislativa.

Las medidas se extenderán hasta el 30 de octubre de este año, y quedará en manos de la legislatura 2018-2021, que entra el próximo 1.º de mayo, si las deja como medidas temporal o permanentes.

A estas personas con tuberculosis se suman otras 1,500 con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), insuficiencia renal (150), cáncer (60) diabetes e hipertensión arterial cuya condición se ve más afectada por el hacinamiento.

Para el año 2015 la DGCP registró un total de 59 muertes naturales y 35 homicidios, en 2016 fueron 69 circunstancias naturales y 34 de forma violenta. Sin embargo para el año 2017 la cifra se incrementó se reportan 146 muertes naturales y 13 asesinatos, en lo que va del 2018 hay 37 decesos tipo natural y 8 homicidios.

Del total de fallecidos en 2017, 49 fueron por tuberculosis.

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El ministro de Seguridad, Mauricio Ramírez Landaverde, explicó que las visitas serán "reguladas y adaptadas" a la capacidad de cada prisión en su duración y frecuencia para no saturar las instalaciones.

Las autoridades de penales relacionan las muertes naturales con la tuberculosis, cáncer, VIH, infartos, derrames cerebrales, desnutrición y todas aquellas vinculadas con enfermedades terminales.

Al respecto el director de Penales, Marco Tulio Lima negó que el incremento en las muertes naturales en los centros penales, denunciado por la Fiscalía y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), se deba al recrudecimiento del régimen de seguridad por las “medidas extraordinarias” aplicadas en los recintos con pandilleros.

Las medidas que han sido consideradas como “inhumanas” por la ONU, incluyen la suspensión de visitas, el encierro permanente de los reos “más peligrosos”,traslados a la cárcel de máxima seguridad, el corte de las telecomunicaciones en los penales y la creación y mantenimiento de centros temporales de reclusión.

La relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre ejecuciones extrajudiciales, Agnes Callamard, en su visita al país concluyó que los reos que están en la cárcel bajo estado de emergencia pasan 24 horas encerrados. Sostuvo que el principal objetivo de las medidas extraordinarias “es la deshumanización de los detenidos”.

Sin embargo para Lima “Lo inhumano es esa sobrecarga que existen en la infraestructura de los centros penitenciarios”, pero “el hacinamiento lo venimos arrastrando desde hace décadas”, apuntó el director carcelario.

Hacinamiento

Lima está consciente que se padece un “grave” problema de salud en el sistema penitenciario, asegura que la mayor de estas enfermedades y muertes naturales es parte del “efecto hacinamiento”.

La sobrepoblación de las prisiones se estima en 210 por ciento, aunque por debajo del 300 % de hace un año atrás. El hacinamiento es propicio para que las enfermedades se transmitan con mayor facilidad en los centros penales.

El informe de enfermedades en clínicas penitenciarias de 2017 reveló hubo 8,737 casos de conjuntivitis, en segundo lugar escabiosis o sarna (5,721), piodoerma o infección en la piel (4,096), faringítis aguda (4026), dermatofitósis o tiña (3.974). Estas son las 5 principales enfermedades.

De acuerdo con el infectólogo, Jorge Panameño estos padecimientos son repetitivos debido a los factores asociados con las condiciones de vida en las que se encuentran los reos.

“Este tipo de enfermedades son frecuentes en personas que viven en condiciones de hacinamiento. Muchas personas ocupando un pequeño espacio físico y luego, como está el acceso al agua potable, medidas de higiene ayudan a proliferarse”, agrega Panameño.

Asegura que mientras este problema no se resuelva la población recluida continuará enfermándose y generando más gastos al Estado. Según datos de la DGCP los gastos en tuberculosis el año pasado fueron $1,417,997 mientras que para VIH fue de $367,721.

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En junio de 2016 la Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional el cumplimiento de las penas en condiciones de hacinamiento en los centros penitenciarios, bajo el supuesto que vulnera el derecho a la integridad personal y a la salud de los que cumplen penas en las diferentes bartolinas policiales en el país

La Sala estableció que las autoridades competentes ordenen la construcción de nuevos establecimientos penitenciarios o readecúen otros inmuebles estatales con características similares.

La Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Raquel Caballero de Guevara ve como una inminente necesidad reducir el hacinamiento en el sistema penitenciario y que de acuerdo con ella han provocado un incremento “alarmante” de todas las enfermedades como tuberculosis y VIH.

Agrega que el hacinamiento carcelario atenta contra la dignidad humana, contra la salud de los reos pero también afecta al personal que labora en esos lugares.

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