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El ritmo de vacunación contra covid-19 en El Salvador está estancado

Médicos especialistas alertan que el Gobierno debe ajustar su estrategia y enfocarse en ampliar las primeras dosis, en lugar de priorizar las dosis de refuerzo para la población en general.

Por Carlos López Vides | Nov 23, 2021- 21:59

Charla a fondo con el especialista médico y consultar internacional Alfonso Rosales, quien explica el panorama de la aplicación de dosis contra covid-19 en el país.

Habrá que esperar hasta septiembre de 2022 para que toda la población elegible en El Salvador esté totalmente vacunada, si se mantiene el actual ritmo de aplicación del biológico: así lo alerta el médico epidemiólogo Wilfrido Clará, quien junto a otros especialistas sostienen que la aplicación de la primera dosis de vacuna anticovid en el país se ha estancado.

Clará sostiene que esos números a la baja en la aplicación de la primera dosis lleva ya al menos seis semanas, sin el que las autoridades del Ministerio de Salud hagan ajustes en su estrategia.

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El epidemiólogo explicó en Twitter este lunes que “la vacunación de primera dosis está estancada. Se aplican cuatro refuerzos y dos segundas dosis por cada primera dosis. El ritmo de vacunación baja de 0.35 a 0.29 dosis al día por cada 100. Hay 1.43 millones de personas elegibles sin ninguna dosis”.

Agregó otros datos para comprender el estancamiento: “durante la semana anterior solo se aplicaron 18,345 primeras dosis en El Salvador, mientras que 74,646 dosis de refuerzo generalizadas fueron aplicadas. Esto muestra cuál es la prioridad para el Minsal. El enfoque es erróneo”.

Las personas arriba de 60 años son un grupo prioritario para recibir la vacuna contra covid-19. / Foto EDH Archivo

En la misma línea, el doctor Alfonso Rosales, también especialista en epidemiología, considera que el programa de vacunación se ha estancado en el país, y añade que debido a la presencia de la variante delta en el territorio y a que ahora la población blanco a vacunar incluye a los niños mayores de seis años, la cantidad de personas a vacunar llega a los 6 millones de personas, pero por ahora solo se ha vacunado a cerca del 64.5% de dicha población. Este dato, según la Universidad de Oxford, Inglaterra, es todavía menor: 62% hasta el domingo pasado.

¿Por qué ha bajado la primera dosis?

Para el doctor Rosales, este estancamiento ha ocurrido en parte porque el Gobierno decidió colocar recursos en la dosis de refuerzo a la población en general, en lugar de priorizar la colocación de primeras dosis para ampliar así el número de personas vacunadas.

“Si sabemos que una persona mayor de 50 años tiene 20 o 40 veces más riesgo de hospitalizarse que una persona joven, mi prioridad tiene que estar en esa población, también mis recursos”, explica Rosales, sobre por qué la dosis de refuerzo no debería ofrecerse para la población en general, sino - como ocurre en otros países - para ciertos grupos que deben estar cubiertos, como el personal de primera línea, adultos mayores y quienes tengan enfermedades crónicas o degenerativas.

El sistema de salud de El Salvador ha recibido más de 13.5 millones de dosis de vacunas contra covid-19 entre febrero y noviembre de 2021. / Foto difundida por el Ministerio de Salud

Agencias internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud recomendaron concentrar la tercera dosis de refuerzo en estas poblaciones vulnerables, y no al público en general; pero en El Salvador se ha hecho para todo el universo de población a vacunar, lo que para el doctor Rosales “fue una decisión política más que una decisión técnica”.

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Rosales sostiene que “no digo que la tercera dosis no es adecuado. Es bueno que tengamos acceso a ella. Lo que estoy criticando es la estrategia que utilizó El Salvador para ofrecer la primera dosis”, una estrategia que ha llegado hasta el estancamiento actual de la dosis inicial.

Lamenta Rosales que en El Salvador las autoridades de salud no hayan hecho estudios para medir el nivel de resistencia entre la población del país a las vacunas, pero trae a cuenta que según estudios de la Universidad Jhon Hopkins, dicha resistencia estaría cerca del 11%.

“Si vemos que El Salvador necesita llegar a un 94.3% (de personas con esquema completo), que es su población blanco del total, y a eso le restamos un 11%, quiere decir que a pesar de que El Salvador tiene la cantidad suficiente de vacunas para llegar a la inmunidad de rebaño, no necesariamente la va a obtener, porque hay un porcentaje importante de personas que no se van a vacunar, por diversas razones” que las llevan a rechazar el biológico, un rechazo que se da “por miedo, desconocimiento de la vacuna, razones ideológicas o religiosas”, añade el especialista Rosales.

Justamente esas razones son las que el Gobierno debería desmontar a través de una campaña educativa entre la población, o con la información adecuada, transparente y oportuna sobre los efectos de las vacunas en El Salvador; sin embargo, Salud no ha comunicado nada sobre este último punto.

Miedo a los efectos y falta de información

Un factor que ha alejado a las personas de recibir el biológico es el temor a los efectos secundarios que a veces ocurren tras su aplicación, como malestar general, fiebre, dolor de cabeza y en la zona donde se recibió la inyección, etc.

Rosales explica que “a mayor producción de anticuerpos habrá mayor malestar”; es decir que esos efectos no son negativos, sino una confirmación de que el organismo está respondiendo a la vacuna y que su protección ante el SARS-CoV-2 será mayor.

El sistema de salud del país cuenta con más de 160 puntos de vacunación para covid-19, el megacentro en el Hospital El Salvador y la opción de dosis en el vehículo en La Gran Vía. FOTO EDH / Archivo

El especialista califica de “leves” estos efectos secundarios, a comparación de la alta protección que alcanzan las personas al recibir la vacuna, que las aleja del desarrollo grave de la enfermedad y de perder la vida.

Así mismo, Rosales confirma que ya hay suficiente evidencia científica de que “la reacción del sistema inmunológico es mucho más potente si se usa una plataforma diferente. Por ejemplo, si recibí dos dosis de Moderna, me conviene recibir la Astra Zeneca (como tercera). Es una ventaja que debería comunicársele al público, porque creen que (la mezcla de fabricantes) es negativo; y al contrario, es positivo para su sistema inmunológico”.

Sobre cuál vacuna recibir como dosis de refuerzo (después de las dos aplicaciones originales), Rosales recomienda ponerse “la que está disponible en ese momento. No tenga miedo si le dan una vacuna diferente, porque es una ventaja. Pero si le ofrecen la misma, por ejemplo una tercera Coronavac, póngasela también. El beneficio siempre lo va a tener, hay evidencia de estudios nuevos, que la tercera dosis es importante tomarla después de seis meses después de haber tenido su segunda dosis”.

A futuro - sostiene Rosales - no será raro que sea necesario una cuarta, quinta o más dosis de vacuna contra covid-19, ya que “hay mucha evidencia, al momento, que parece indicar que este virus se va a comportar muy similarmente a la influenza, y que está influenciado por las estaciones del año. Por eso estamos ya viendo una nueva alza, porque en los países europeos y EE.UU. están entrando en el invierno, y así se comporta el virus. Es posible que se tenga que establecer un programa de vacunación anual” en años venideros.

¿Vacuna obligatoria por ley? 

El epidemiólogo Alfonso Rosales aclara primero que está en contra de que los gobiernos impongan obligaciones a nivel sanitario, pero luego argumenta que “desde el punto de vista científico, médico, humanitario y de salud pública, este es un bien colectivo. Y aquellas personas que no se vacunen están poniendo en riesgo que este virus siga circulando. Eso afecta no solo nuestra salud, sino la economía, la educación, varios aspectos básicos de nuestra vida”.

En ese sentido, Rosales abre el panorama hacia la estrategia que han tomado otros gobiernos a nivel internacional, pues “hay países que lo que están haciendo es que las personas que no se vacunan se van a tener que quedar en su casa, porque no van a poder ir a los supermercados, a los restaurantes, a las universidades, a las escuelas, etc.”, al no tener su cartilla con las dosis recibidas.

“Es una forma indirecta de llevar a las personas a que se vacunen”, remata.

Varios países de Europa, como Austria, Holanda y Alemania, han colocado como una obligación legal el recibir la vacuna anticovid, pero la medida ha provocado incluso marchas y protestas en las calles por parte de cientos de personas, que no aceptan recibir el biológico.

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