VIDEO: “Él publicó mi número en una página de prostitución”, relata víctima de acoso sexual en El Salvador

Los chistes de doble sentido, "piropos" y tocar alguna parte del cuerpo sin el consentimiento de la persona son algunas de las formas de acoso que sufren muchas mujeres salvadoreñas.

Por Cecilia Fuentes/ Jonathan Tobías

Oct 27, 2019- 10:03

La calle, lugar de trabajo, transporte público, estudio o incluso hasta al interior de su propia familia, son algunos lugares en donde se hombres y mujeres pueden ser víctimas de acoso sexual.  Los casos han aumentado por  la falta de denuncia, por miedo o falta de información, propicia abusos e impunidad en muchos de los casos.

Desde enero, hasta julio de 2019, la Policía Nacional Civil registró más de 446 víctimas de acoso sexual en todo el país. Solo en San Salvador, durante las mismas fechas, la Policía registró 130 casos, un 29% del total.

Del acoso a la violación

En muchas de las ocasiones, el acoso puede venir de la persona que las víctimas menos se esperan. Paula Martínez (nombre falso por seguridad), fue víctima de una experiencia que le afectó tanto física como emocionalmente. “Yo fui abusada”, recuerda la joven, con un tono muy bajo y entrecortado, como si tuviera un nudo en su garganta o como si aún tuviera miedo.

Martínez, relata que unas manifestaciones de acoso en su relación amorosa pudieron llegar a convertirse en una violación de no haberlas detenido a tiempo. “Todo comenzó cuando empecé a trabajar. Él me decía que yo estaba perdiendo mi tiempo porque no servía para nada”,  menciona la joven.

Con el paso del tiempo, su expareja la intentaba frecuentar en horas laborales e incluso discutía con ella, con el fin de alejarla e incomodar a sus amigos. “Al principio pensé que él quería conocer mis amigos, pero luego me di cuenta que lo hacía para mantenerme más controlada”, señala la víctima.

Varias manifestaciones continuaron desencadenando una tras otra, desde burlas, ofensas, hasta localizarla en lugares inesperados. “Una vez fui a un concierto con una amiga, sin yo decirle, pero para mi sorpresa, él estaba ahí”, dice Martínez.

La joven analizó la situación y rompió su relación con su pareja, pero él continuó sus características de acoso a través de llamadas, mensajes y buscándola en su trabajo. Ella entró en desesperación cuando, de manera inesperada, comenzó a recibir llamadas y mensajes de números desconocidos. “El había publicado mi número en una página de prostitución porque decía que yo, por prostituta lo había dejado”, detalla Martínez, siendo esa una de las razones que la obligó a cambiar de teléfono.

“Después de un tiempo decidí ir a su casa porque me debía dinero, pero no pensé que lo peor estaba por venir”, manifiesta la víctima, y es que su expareja, en son de paz, le ofreció tomar una bebida, actitud a la que la joven no le tomó importancia, hasta que pasaron los minutos y empezó a sentirse rara.

“Sentía mareos y poco a poco debilidad en todo mi cuerpo”, señala. Para la víctima no cabía duda que había sido drogada, sin embargo, no perdía de todo la conciencia, es por esa razón que recuerda cómo fue violada.

Al día siguiente, Martínez se sentía llena de temor, ansiedad e incertidumbre de saber hasta qué punto fue capaz su expareja y le contó a su padre lo sucedido. La respuesta que recibió fue un golpe duro para ella. “Por loca te pasa eso”, son las palabras que la joven recuerda, con mucha tristeza, que salieron de la boca de su padre.

En cambio, su madre, al enterarse de la situación, decidió apoyarla y hacerle compañía para anteponer la denuncia al ISDEMU (Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer), siguiendo todos y cada uno de los requerimientos del proceso.

Dentro de los procesos judiciales, las autoridades no le dieron mucha importancia al caso, según declara la afectada. “Yo quería que fuera a la cárcel, pero el mismo Juez desconfiaba de mi palabra”, añadió. Parte de la resolución final fue una indemnización y orden de alejamiento. “Gracias a Dios que ya no me siguió molestando. Creo que como mujeres debemos estar alertas ante todo tipo de acoso sin importar de quien viene”, reflexiona.

Acoso en el transporte público

Una de los escenarios en donde más casos de acoso se dan es en el transporte público. Alison Salazar (Nombre falso por seguridad), recuerda que tenía que reunirse con unos compañeros de la universidad para afinar algunas actividades. Salió de su casa y abordó una de las rutas que utilizaba frecuentemente, “Cuando me subí vi a lo lejos a un hombre con un aspecto raro, que te infunde temor”, señala.

Por esa misma razón, la joven decidió bajarse del bus y esperar otro, pero para su sorpresa, al abordar otra ruta vio al mismo hombre. “En ese momento me sentía vulnerable, pensaba y pensaba en que algo me podía pasar”, recuerda.

A unas cuantas paradas de bajarse, decidió caminar hacia la puerta trasera del bus. Alison recuerda que el autobús iba totalmente lleno de pasajeros, cuando de pronto sintió como que le levantaron la falda. “Cuando yo volví a ver, el hombre literalmente tenía el pene afuera”, recuerda.

La víctima señala que en ese momento, debido a ese acto inesperado se quedó totalmente paralizada, a la vista de todos los pasajeros que se encontraban en esa unidad de transporte. “Lo que más me duele es que me quede parada sin hacer nada, sin poder defenderme, tenía un gran miedo de que me hiciera algo”, relata.

“Yo miraba alrededor y la gente me miraba como que yo tenía la culpa por como andaba vestida. Incluso, mi mamá y abuela me dijeron que porque usaba vestido para andar en bus”, recuerda Alison.

Buscar ayuda

Dentro de nuestro país, existen diferentes instituciones encargadas de apoyar a las mujeres que diariamente se exponen a este tipo de circunstancias, como el Isdemu y la Organización de Mujeres Salvadoreñas por La Paz (Ormusa).

Un punto muy importante es que se debe manifestar de manera clara que toda denuncia, de cualquier tipo de acoso, tiene su amparo en el artículo 165 del Código Penal. El castigo por cometer este tipo de acciones va desde los cinco a diez años de cárcel, dependiendo de la falta.

No importa qué tipo de acoso es, lo esencial es identificarlo y no tener miedo de denunciar, porque una acción, por más insignificante que parezca, puede llegar a convertirse en una agresión, violación o muerte, dicen expertos.

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