El juez salvadoreño que desafió a los nazis

Fue Canciller y diplomático de carrera en Europa y también asesoró para la creación del máximo organismo mundial: la ONU

Por José Zometa

Oct 15, 2018- 22:56

El Doctor José Gustavo Guerrero se caracterizó por ser un juez que defendía con hidalguía la no intervención en los asuntos internos de los Estados, así como las normas del Derecho Internacional. Ese pensamiento lo llevó a desafiar ni más ni menos que al mismo régimen nazi de Adolfo Hitler en sus planes de expansión en Europa, donde el insigne jurista salvadoreño vivió por muchos años en su carrera como diplomático y como juez presidente de la Corte Permanente de Justicia Internacional, con sede en La Haya, Holanda.

La Justicia universal rinde tributo este martes 16 de octubre a uno de sus principales baluartes, el salvadoreño Doctor José Gustavo Guerrero, en un acto póstumo en la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, Holanda, la cual él dirigió como su primer Presidente.

 

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José Guerrero, el juez salvadoreño que salvó a miles de judíos

El Doctor José Gustavo Guerrero se caracterizó por ser un juez que defendía con hidalguía las normas del Derecho Internacional. Ese pensamiento lo llevó a desafiar ni más ni menos que al mismo régimen nazi de Adolfo Hitler en sus planes de expansión en Europa.

El destacado jurista salvadoreño ingresó en 1930 como juez en dicho tribunal de justicia internacional y tan sólo un año después se convirtió en vicepresidente de dicha Corte. En 1937, en pleno ascenso del nazismo en Europa, el Doctor Guerrero asumió como presidente, hasta que fue forzado a salir en 1940 por los nazis.

Precisamente tras la caída de Holanda, el 17 de mayo de 1940, los nazis intentaron tomar el Palacio de la Corte Permanente de Justicia en La Haya, pero se encontraron a un salvadoreño, el único juez que se quedó con un grupo de oficiales holandeses, resuelto en la puerta principal. Cuando se acercó un general alemán de rostro inconmovible, el Juez Presidente le dijo: “La Corte y su personal son inviolables. Sólo sobre mi cadáver pueden penetrar al palacio”.

Este insigne hombre que hacía honor a su apellido era el jurisconsulto salvadoreño Dr. José Gustavo Guerrero, quien desafió la invasión nazi al máximo tribunal.

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Aunque al final, los hitlerianos tomaron el edificio, el doctor Guerrero les demandó y consiguió que le permitieran salvar los valiosos archivos. Por este y otros antes de valentía en defensa del Derecho Universal, el Doctor Guerrero fue nominado en dos ocasiones al Premio Nobel de la Paz.

 

Una vez establecido en Ginebra, el doctor Guerrero recibió la visita del Cónsul General de El Salvador en Suiza, el coronel José Arturo Castellanos, quien había llegado huyendo de Alemania, donde fungió como Cónsul hasta que El Salvador rompió relaciones con el régimen de Hitler.

El coronel Castellanos había otorgado ya varias visas a personas de origen judío que eran perseguidas por los nazis. Sin embargo, ahora formaba parte de un más grande proyecto: la entrega de documentos falsos de nacionalidad salvadoreña a personas de origen judío.

Castellanos consultó entonces al Dr. Guerrero, quien de inmediato accedió a ese plan que salvó la vida de miles de judíos. Según las investigaciones, el Doctor Guerrero habría contribuido a redactar el texto del documento que luego les fue entregado para salvar sus vidas.

En 1945 se llevó a cabo en San Francisco, California, la conferencia a la que asistieron más de 50 países y en la que se fundó la Organización de Naciones Unidas (ONU).

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El Dr. Guerrero, y por ende El Salvador, fue invitado en calidad de asesor para la institución de la nueva organización mundial de países.

Para ello, Estados Unidos envió un avión de la armada a Ginebra exclusivamente para traer a América al destacado jurista salvadoreño.

Al año siguiente, al crearse la nueva Corte Internacional de Justicia, que sigue siendo en la actualidad el máximo tribunal de justicia de la ONU, el Doctor Guerrero fue nombrado como primer Presidente, convirtiéndose así en la única persona en el mundo en presidir así las dos cortes mundiales.

 

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