Una aventura sobre dos ruedas que busca la paz en el mundo

Dnyan Yewatkar, desde hace cuatro años está viajando alrededor del mundo en su bicicleta, con el motivo de celebrar el 150 aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi.

Por Ajendra García

Feb 15, 2020- 22:55

Ropa, libros, tienda de campaña , saco para dormir, accesorios electrónicos y elementos para cocinar son los 45 kilos que Dnyaneshwar Yewatkar carga cada día sobre su bicicleta, desde hace cuatro años que inició su aventura alrededor del mundo.

La iniciativa surgió para celebrar los 150 años de Mahatma Gandhi, y durante este tiempo se mantiene transmitiendo un mensaje de paz y amistad, para motivar a las personas a cambiar la sociedad.

Su viaje comenzó dentro de India, luego visitó países de Asia, después se dirigió hacia América, empezando con Estados Unidos, y continuó con Cuba, México, Belice, Guatemala y por el momento se encuentra en El Salvador.

En cada destino “Dnyan” se reúne con las personas locales, para conocer sobre sus culturas y problemas, también visita colegios y universidades para ver de qué manera puede ayudar, incentivándolos a la no violencia.

Desde diciembre se encuentra en el territorio nacional, y aseguró que se ha reunido con personas que trabajan con niños en áreas rojas, donde existe bastante violencia.

Uno de las comunidades que visitó fue en Soyapango, donde un amigo cada sábado desarrolla programas para la educación de pequeños y jóvenes de la localidad.

Dnyan tuvo ahí la oportunidad de platicar con los padres de los niños, muchos de ellos personas que pertenecen a pandillas, y preguntarles si querían que sus hijos siguieran sus pasos.

Dnyaneshwar Yewatkar . Foto EDH

La respuesta de los padres fue que no, ellos no desean que sus hijos sigan ese camino, sino que tengan mejor educación y un trabajo.

Por ello el activista social comentó que es importante acercarse a estas comunidades para conocer el problema, y así apoyarlos y darles iniciativas que les brinden un mejor futuro.

Para él es fundamental cambiar la perspectiva de las personas, debido a que cambiando a una de ellas, el entorno también cambiará.
Y este pensamiento puede transformarse con educación, y no solo para obtener un buen trabajo o salario, sino para ayudar y desarrollar a nuestra sociedad, explicó.

El primer reto de Dnyan fue cuando a los 17 años decidió realizar un viaje dentro de India, caminando alrededor de 13,000 kilómetros; deseo que no fue apoyado por sus padres, así que una noche decidió irse de su casa en busca de cumplir ese sueño.

Él contó que durante dos años no tuvo contacto con sus padres, pero fue ese tiempo el que hizo que se encontrara con sí mismo, y saber qué deseaba hacer con su vida.

Al regresar a casa le comentó a su madre la experiencia, y que deseaba continuar con la aventura alrededor del mundo, así que después de un tiempo optó por iniciar el viaje fuera de su país, situación que ya es apoyada por su mamá.

La experiencia no ha sido nada fácil, se ha enfrentado al sol, lluvia, frío, calor, montañas, ríos, bosques, ciudades, pueblos y carreteras.

Cada espacio tiene una historia diferente. En un país asiático tuvo que acampar a la intemperie y se encontró con un tigre, que afortunadamente no le hizo nada. En otra ocasión una serpiente se enrollo en su pierna, y la tuvo ahí durante mucho tiempo, sin recibir una mordida.

Una de las vivencias que lamenta es cuando se encontraba en Malasia, y paró en una gasolinera para ir al baño, ya que al regresar se habían robado todas sus pertenencias, menos la bicicleta.

Durante un mes Dnyan tuvo que pasar con el short y camisa que tenía puesto. Sin dinero ni sus pertenencias, habían momentos en los que pasaba hasta tres días sin comer, el cual sostuvo que fue duro pero siguió su camino, y no se arrepiente.

“No hay malas experiencias, a veces quizá el cansancio hace que me duelan las piernas porque estoy en la bicicleta, pero no me puedo arrepentir. Siempre hay que aprender de estas experiencias, y tomarlas de el lado positivo”, dijo Yewatkar.

En México existe otra historia que resaltó; mientras se encontraba acampando en el bosque un grupo de personas del cártel de drogas, le apuntaron, lo cubrieron de la cara y se lo llevaron al lugar en donde ellos permanecen.

Diez días estuvo con ellos, al inicio la comunicación fue complicada debido a la diferencia de idiomas, pero con el tiempo lo lograron, e incluso cuando les pidió que lo dejaran ir, ellos le colocaron dinero en su bolso para que le ayudará durante su viaje.

El Salvador estaba en la ruta, a pesar de que sus amigos y noticias en los medios de comunicación solo mencionaban el lado negativo del país.

“Cuando llegué al país me di cuenta que no era así, El Salvador es un país muy impresionante, con personas muy increíbles, les gusta ayudar en todo”, expresó Dnyan.

Además, enfatizó que si las personas jóvenes se dedicarán a ayudar en diferentes áreas, la sociedad salvadoreña podría cambiar muy rápido debido a que es un país pequeño, comparado con la población de otros.

Él opinó que los colegios y universidades pueden realizar programas en los que jóvenes tengan la oportunidad de ayudar a los demás, empezando con pequeñas cosas, que se conviertan en grandes cambios.

Para Yewatkar la educación es la herramienta más poderosa que tenemos las personas, con la cual podemos cambiar el rumbo de una nación.

Conocer diferentes lugares le ha permitido a Dnyan reconocer que todos los seres humanos somos iguales en cuanto a derechos y capacidades, sin embargo, resaltó que la diversidad de culturas y pensamientos es lo que enriquece a nuestro planeta.

Por ello hizo un llamado a no juzgar ni etiquetar a las personas por sus diferencias de razas, pensamientos o ideologías, ya que esos aspectos hacer que la sociedad se desarrolle más.

“En la sociedad no tendríamos que tener un estigma para etiquetar a las personas, deberíamos de estar bajo el símbolo del amor, y así crearíamos una mejor sociedad entre todos”, afirmó Dnyan.

También motiva a las personas de cada sitio que visita a que persigan sus sueños, a pesar de las adversidades, porque todo lo que se propongan lo pueden hacer realidad.

El viaje no termina aquí, sus próximos destinos son Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Brasil y parte de Europa, en donde busca compartir sus experiencias para ayudar a los demás.

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