Changallo, el paraíso para el hurto de piezas de vehículos

La Policía admite que hay incluso agentes involucrados en ese ilícito pero también alega que no tienen los recursos para cuidar un predio tan grande. Pide que se denuncie.

Foto EDH/ Mauricio Cáceres

Por Gadiel Castillo

Abr 21, 2019- 22:07

Luis Maradiaga regresaba de departir con sus amigos y tras tomarse unas copas manejaba de regreso a casa, pero en un lugar de Santa Tecla golpeó el carro de una señora y al percatarse que el choque aparentemente no era considerable decidió continuar su camino.

Con lo que Maradiaga no contaba era que la víctima lo seguiría hasta la entrada principal de su colonia y horas más tarde la señora llegaría acompañada de agentes de la División de Tránsito Terrestre de la Policía Nacional Civil (PNC), para tratar de solucionar el problema del choque de su carro, golpe por el cual inicialmente pedía $3,000.

“Como a las 6 horas después del percance, creo, vino la mujer con la Policía y traían una orden. Y mi familia los dejó entrar. Y preguntaron por el conductor -del carro que estaba estacionado- dieron las especificaciones. Mi mamá dijo que yo no estaba, entonces le dijeron que me llevaban a mí o se llevaban el pick up. En el momento mi familia trató de negociar, quisieron conciliar, le ofrecieron como 1,000 dólares y la señora no quiso, ella quería 3,000 dólares, y el golpe no fue mayor, no estaban golpeados ni nada”, relata Maradiaga.

 

Changallo es una hacienda que es utilizada por unidades de la Policía Nacional Civil para depositar vehículos que fueron incautados en diferentes procedimientos y por varios ilicitos. El sitio ya rebasó su capacidad y no existe regulación alguna que controle el problema.

Como no acordaron nada, la Policía llevó su grúa y el vehículo fue trasladado hacia el famoso predio de Changallo, situado en Ilopango. Ahí comenzó un calvario para recuperar su carro y para su bolsillo, ya que Maradiaga terminó gastando cinco veces más de lo que pedía la señora.

Maradiaga tuvo que asumir el costo del alquiler de la grúa (200 dólares) y luego pagar un dólar diario por el periodo que estaría depositado su carro.

Changallo es una hacienda donde diferentes unidades de la PNC tienen depositados vehículos que fueron incautados en diferentes procedimientos y por diversos ilícitos como tráfico de droga, accidentes, hurto o vehículos decomisados a acusados de robar autos.

El subinspector Juan Roberto Castillo Díaz informó que divisiones de la Policía como Antinarcóticos, la División Central de Investigaciones, Finanzas y Tránsito Terrestre ocupan el lugar. Para el caso de la Policía de Tránsito, Castillo Díaz indicó que tienen automotores en calidad de chatarra, abandono, por percances viales y por faltas a la Ley de Tránsito.

El Diario de Hoy solicitó el dato general de vehículos resguardados en dicho predio, pero la información proporcionada por la Unidad de Acceso a la Información Pública de la PNC solo detalla que hay 1,636 automotores bajo la administración de la División de Tránsito. Se intentó conocer cuántos autos están bajo la administración de otras divisiones, sin embargo al cierre de este reportaje no se tuvo respuesta.

Foto EDH/ Mauricio Cáceres

Mientras el carro de Luis Maradiaga permanecía ya en Changallo, él fue demandado por lesiones culposas, por lo que tuvo que pasar todo el proceso hasta culminar en los tribunales. Como parte del burocrático proceso, dice que fue sometido a exámenes médicos, los cuales probaron que no manejaba bajo los efectos del alcohol, por tanto desestimaron las acusaciones de la demandante.

“La señora quería que me metieran preso, me pusieron medidas sustitutivas (alternas a la detención)”, contó Maradiaga.

Pero a decir de Maradiaga, cuando casi terminaba el proceso el juez dijo a la demandante que lo que ella solicitaba no se lo iban a dar y que era mejor que conciliaran. “Así fue, le preguntaron a ella cuánto pedía, yo en ese momento solo tenía unos $600 y ella solo pidió $500”.

El proceso duró 82 días, el mismo tiempo que el pick up de Maradiaga pasó depositado en Changallo, y conforme avanzaban los meses, cada vez más piezas del vehículo desaparecían, además se deterioraba por el sol, la lluvia y otros factores climáticos.

“Para retirar el carro tardé una semana más, para que dieran el papel necesario para sacarlo, prepararon el papeleo de la grúa y al final llegamos”, resume Maradiaga.

El día de recoger el vehículo llegó y para sorpresa de Luis, el pick up estaba completamente desmantelado, algo que él ya lo veía venir, pues el día que entró al depósito ya no llevaba la CD-player, “ya no iba ese módulo, se lo arrancaron antes de que llegara al depósito en el transcurso de la grúa y algunos accesorios de adentro”, comenta.

“En el depósito te entregan un acta con el reporte de entrada”, dice Maradiaga, en referencia a la hoja en la que se registra todos los accesorios que tiene el vehículo y que la entrega un agente al momento de un decomiso de un auto.

Hurtos

“Se nos dan situaciones que hay hurto de piezas y es una queja del ciudadano. Pero es una situación complicada para la custodia de vehículos y, se lo digo: no reúne las condiciones de seguridad para estarlo custodiando”, asegura Castillo.

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En ese documento se detalla todas las piezas del automotor (llantas, audio, luces, llaves, sistema de aire, bocinas, etcétera) y el estado de estas, entre otras cosas. Sin embargo, para Luis esta hoja de nada sirvió pues a su vehículo le quitaron los rines, todas las piezas pequeñas, espejos, estribos. “El motor no se lo quitaron, de ahí todo lo que se pudieron llevar se lo llevaron”, asegura.

Cuenta que le abrieron el “sunroof” (techo corredizo o quema coco) para sacarle las piezas de adentro y lo dejaron abierto y como en esos días era temporada de lluvias, manifiesta que se hizo una gran poza y los asientos y la alfombra se pudrieron.

Maradiaga se lamenta de no haber negociado desde un principio con la víctima y así no se hubieran llevado el vehículo hasta Changallo, pues terminó gastando mucho más de lo que se le pedía.  “El carro costó 5,000 dólares para levantarlo, lo dejaron completamente desnudo y es un carro nuevo”, asegura.

Un predio sin ley

Aunque en teoría ese es un lugar resguardado por la Policía, el ingreso al predio se vuelve fácil para los delincuentes, pues el terreno no tiene mayor seguridad que un cerco perimetral, la extensión del terreno no permite tener un control total del lugar por los encargados de darle la seguridad.

El lugar se vuelve vulnerable a hurtos, además la zona en que se encuentra es dominado por pandillas. A estos últimos las autoridades responsabilizan de los robos de piezas. Aunque algunas personas que ya pasaron por el calvario de tener un carro en Changallo, han expresado que hay cierta complicidad entre los delincuentes y algunos agentes policiales, pues dicen que estos ven que alguien merodea en la zona y no se molestan en sacarlos.

El subinspector Castillo Díaz dice estar consciente de que este tipo de robos son comunes en Changallo, pero achaca esta situación a lo extenso del terreno y la falta de personal para custodiar el lugar.

“Se nos dan situaciones que hay hurto de piezas y es una queja del ciudadano. Pero es una situación complicada para la custodia de vehículos y, se lo digo: no reúne las condiciones de seguridad para estarlo custodiando”, asegura Castillo.

Por parte de la División de Tránsito hay un aproximado de 10 grupos de tres agentes, quienes se turnan cada tres días para cuidar el lugar. Además, las otras divisiones tienen agentes para cuidar los automotores de su departamento.

Policías involucrados en el hurto

El hurto de piezas de vehículos no se limita a los delincuentes de la zona, pues también hay antecedentes de casos en los que han estado implicados agentes policiales. En la Fiscalía General de la República también hay expedientes en los que se investigan a agentes policiales por casos de robo de piezas.

Para el caso, el policía Ervin Ernesto Cruz de León, fue condenado por el Tribunal Tercero de Sentencia en 2006, por vender el chasis de una motocicleta que, en teoría, custodiaba en Changallo. El agente estuvo en prisión por seis meses.

Sobre lo anterior, el subinspector Castillo Díaz admite que es una realidad y que han procedido a la detención de algunos agentes de su unidad (de Tránsito). Agrega que a la fecha tienen procesos disciplinarios por la negligencia en la pérdida de piezas de autos; sin embargo, manifiesta que nadie va estar patrullando toda la noche un terreno abierto y oscuro.

“Se ha sorprendido a agentes encargados de la custodia en esos predios que están hurtando piezas en complicidad con extraños, con mecánicos, y esos han sido casos divulgados y es una realidad que debemos enfrentar”, dice el jefe policial.

El oficial manifiesta que a partir de las denuncias presentadas en la Fiscalía se ha abierto investigaciones contra agentes, y si hay indicios, proceden como contra cualquier otro delincuente y que se les ordena la detención por el delito de hurto e incumplimiento de deberes.

También dice que hay varios agentes que fueron destituidos porque se les ha comprobado su participación en ese ilícito.

El subinspector invita a la población a denunciar si durante el tiempo del depósito de sus vehículos le hurtaron piezas, solo basta con presentar la hoja de accesorios que se entrega al momento del decomiso y se convierte en una prueba. Pero muchos ciudadanos, al igual que Luis Maradiaga, desisten de este recurso porque alegan que el proceso es muy engorroso y las autoridades no responden por los daños.

“Mi papá, que es abogado y maneja, me dijo que eso era un proceso complicado y que no vale la pena, al final no iban a regresar nada. Nadie iba a responder y por eso no decidimos denunciar, nadie vio nada”, expresa Luis.

Subastas

Ya ha habido intentos para que un carro que no ha sido recuperado después de un año sea subastado y esos recursos se utilicen en el mismo predio o para lo que dispongan las autoridades.

Subinspector Castillo Díaz,

Changallo rebasó su capacidad y no hay regulación para subasta

El jefe policial informó que Tránsito tiene asignada una manzana de terreno para depositar los carros, pero que esa capacidad para parqueo fue superada hace dos años, por lo que tuvieron que arrendar otro terreno. “Habrá un momento en que nos vamos a rebasar nuevamente y el cuido se va a volver más complicado”, advierte.

Producto del incremento de vehículos en el predio, el jefe policial informó que han tomado la medida de no decomisar vehículos y han optado por quitar las placas de los automotores, las cuales son entregadas hasta que el conductor pague la esquela impuesta.

“Solo estamos quitando las placas, no remitimos los vehículos, aun si es causal de remisión. De esta forma presionamos al infractor para que haga su trámite para recuperar esas placas”, indicó.

Según el oficial, tampoco remiten a este lugar los vehículos que decomisan a los conductores temerarios. “Se le entrega el vehículo a un familiar o a alguien que designe el propietario. Se están beneficiando porque no tienen que pagar grúa”, detalla.

El carro de Víctor Ramírez forma parte de los 1,172 vehículos resguardados en el predio por faltas a la Ley de Tránsito, pero al igual que otros, decidió perder su vehículo por lo complicado y el costo del proceso.

De acuerdo con el subinspector Castillo Díaz, casos como el anterior, deberían estar normados por una ley que permita deshacerse de estos automotores que ocupan espacio y se gastan recursos en el cuido. “Nosotros lo hemos intentado que se legisle en cuanto a eso, es contradictorio que estemos custodiando chatarra desde hace 25 años, vehículos que sabemos que sus piezas útiles podrían ser utilizados por alguien más”, propone.

Dice que ya ha habido intentos para que un carro que no ha sido recuperado después de un año sea subastado y esos recursos se utilicen en el mismo predio o para lo que dispongan las autoridades.

Reveló que hubo un año hicieron una campaña para localizar a los propietarios de los vehículos para que se los llevaran a casa; sin embargo, dice que no lograron localizar a la gran mayoría pues habían cambiado sus direcciones y otros no quisieron atender al llamado.

“Es que es un proceso muy engorroso. Hay vehículos que tienen 3 años en el recinto; haga el cálculo, más el costo de estar estacionado (debería pagar 1,095 dólares de parqueo), por eso tenemos una acumulación de vehículos que a esta fecha nos consume recurso humano y material”, manifiesta.

(Los nombres de las víctimas de hurtos fueron cambiados por motivos de seguridad).  

 

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