OPINIÓN: Las “medias verdades” y algunas mentiras con las que Bukele defiende militarización de Asamblea

El presidente de la República escribió un artículo en el Miami Herald para defender la incursión de militares con armas largas en el Salón Azul. Algunos de sus puntos, sin embargo, riñen con la verdad.

El 9 de febrero, una imagen dio la vuelta al mundo: el Ejército y la UMO se tomaron el Salón Azul del Palacio Legislativo. Foto EDH / Lissette Lemus

Por Ricardo Avelar

Feb 20, 2020- 22:45

El domingo 9 de febrero, Nayib Bukele dilapidó gran parte de su amplio capital político, tanto nacional como internacional, cuando llenó de militares con armas largas el Salón Azul del Palacio Legislativo para presionar a los diputados para aprobarle un préstamo de $109 millones para la tercera etapa de su Plan de Control Territorial.

Dentro del país, esto revivió momentos violentos de la historia en los que las Fuerzas Armadas eran aún cuerpos deliberantes y vinculados a la política. Fuera de las fronteras, la imagen “cool” del mandatario cedió ante un impulso de tinte autoritario, señalado ampliamente por diferentes dignatarios, analistas y algunos de los medios más prestigiosos.

Consciente de tener los ojos del mundo encima por su exabrupto y en un aparente intento de justificar sus acciones y salvar su imagen en el exterior, el mandatario publicó un editorial en el periódico Miami Herald, cuyo texto puede encontrar acá: https://www.miamiherald.com/opinion/op-ed/article240321126.html. Este artículo, sin embargo, contiene al menos 13 inexactitudes con las que Bukele busca minimizar el efecto, impacto y significado de sus peligrosas acciones.

Antes de empezar, es justo precisar que salvo algunos fragmentos particulares, Bukele no miente abiertamente. Es precisamente eso lo que vuelve más peligroso a este tipo de artículos: que parten de premisas aparentemente ciertas pero doblan sutilmente la verdad a fin de pintar una imagen que, simplemente, no existió.

Áreas grises -o mentiras- del editorial

El presidente inicia el artículo exponiendo cómo sus ocho meses de gobierno ha abordado el tema de la seguridad. También resalta, como es costumbre, su intento por desmarcarse de la política del pasado y de los partidos ARENA y FMLN, pese a que su carrera política empezó y despegó gracias a este último partido de izquierda.

Sin embargo, es en el desarrollo de la crisis donde el presidente miente (cuando dice que intentó proteger a los diputados de una insurrección que él mismo llamó), oculta información (cuando acusa a los partidos de pactar por pandillas, pero obvia que dos miembros de su equipo están siendo investigados por lo mismo), o confunde (cuando afirma que las solicitudes de préstamos han sido totalmente transparentes, al tiempo que los diputados siguen teniendo preguntas sobre el destino de los fondos y sus prioridades).

Finalmente, el presidente parece hacer un llamado a quien considera su principal socio a no darle la espalda. “Estados Unidos debería permanecer al lado de los buenos”, dice el mandatario. Los buenos, sin embargo, no deberían usan las armas para doblar la voluntad política de otro cuerpo de Estado.

Pasajes dudosos

A continuación, quince fragmentos del texto de Nayib Bukele que lucen, cuando menos, dudosos. Estos han sido traducidos por el autor de este artículo y se presentan en texto normal. En negrita, el contraste realizado. Para el texto original, consultar el artículo del Miami Herald.

  1. Cuarto párrafo del texto del presidente

Hemos descubierto por investigaciones recientes (…) que el liderazgo (de ARENA y FMLN) está activamente vinculado con grupos terroristas en El Salvador.

Hay exfuncionarios y ciudadanos procesados por presunto fraude electoral y asociaciones ilícitas. Sin embargo, se sabe por reportes periodísticos que cuando Bukele era alcalde capitalino, dos miembros de su equipo, Mario Durán y Carlos Marroquín, también se reunieron y pactaron con pandillas. La Fiscalía anunció que hay una investigación en curso que involucra a estos personajes.

  1. Quinto párrafo.

Para confrontar (el control de las pandillas), he pedido repetidamente a la Asamblea (…) aprobar un presupuesto de $109 millones para implementar la tercera parte de nuestro plan de seguridad.

Sí, y la discusión ya está en curso. Sin embargo, los diputados tienen dudas sobre el destino de los fondos, lo que ha prolongado la discusión. Otro punto que ha desacelerado el proceso es que el gobierno ha mostrado poca transparencia en cuanto al uso de sus recursos (OIE, Hotel Militar) y en cuanto a quién consiente a sus funcionarios (viajes de Osiris Luna). Es una facultad legislativa pedir información al Ejecutivo para una mejor y más completa deliberación.

  1. Quinto párrafo.

Los destinos del préstamo han sido completamente transparentes.

No, los diputados aún mantienen dudas al respecto. El gobierno todavía no las termina de aclarar, ni a los legisladores ni a la sociedad.

  1. Sexto párrafo.

Hasta el momento, el plan de seguridad está funcionando.

Si bien ha habido una notoria reducción de homicidios, quedan áreas por aclarar, como la forma en que se lleva el registro de muertes o el alza en las desapariciones. Asimismo, una investigación de El Diario de Hoy en noviembre de 2019 da cuenta que “la reducción de homicidios ha sido 5% mayor en los municipios no incluidos en el plan (de Control Territorial)”.

  1. Sexto párrafo.

Por cierto, tenemos pendiente otro préstamo de $91 millones para finalizar la segunda fase del plan de seguridad.

Para contrastar la urgencia a la que hace referencia Bukele, diputados confirman que la documentación para ratificar el préstamo de $91 millones aún no ha sido enviada al Congreso.

  1. Sexto párrafo.

Sin estos créditos no podemos continuar la fase dos o comenzar la fase tres (del Plan Control Territorial).

Por ponerlo en forma coloquial, el balón de la fase 2 está en la cancha de Bukele y el gobierno, no del Congreso. Esto, porque el gobierno aún no manda a la Asamblea la documentación para ratificar el crédito de $91 millones para la segunda etapa del plan.

  1. Séptimo párrafo.

Diversos diputados fueron grabados complotando con grupos terroristas y financiando sus actividades criminales y pidiéndoles ejercer coerción a la ciudadanía para votar por candidatos de sus partidos.

Como se dijo antes, también en su bando hay informes e investigaciones en curso por negociar con pandillas.

  1. Octavo párrafo.

Al invocar el artículo 167, sección 7 de la Constitución, el Consejo de Ministros convocó a la Asamblea Legislativa para una sesión extraordinaria del Congreso para votar por el préstamo (para seguridad).

Abogados constitucionalistas consultados por diversos medios coinciden en que la convocatoria fue improcedente, pues no cumple los requisitos que establece la Constitución: no hay amenaza a la soberanía, una catástrofe o alteración al orden público. La Asamblea no ha dejado de sesionar, el tema (aprobación de crédito) es de carácter ordinario y ya está en curso; y la Sala de lo Constitucional ya desestimó las razones de la convocatoria. 

  1. Noveno párrafo.

Mi administración estaba sumamente preocupada por una insurrección popular de salvadoreños frustrados que se movilizarían contra la Asamblea Legislativa.

Esto es falso. El mismo presidente y sus ministros se encargaron de usar engañosa y erróneamente el artículo de la constitución que hace referencia al derecho de insurrección, cuando lo que realmente hacían era presionar (incluso usando a la policía y el Ejército) a otro poder del Estado. Un día antes, el ministro de Defensa reiteró lealtad a Bukele. La incursión militar al Salón Azul fue un gesto de intimidación, no de protección.

  1. Noveno párrafo

Pedimos a las Fuerzas Armadas que estuvieran presentes, en caso se produjera violencia de cientos de miles de salvadoreños (…) pidiendo la remoción de los diputados. 

Foto EDH / Marcela Moreno

Fuentes gubernamentales reportaron decenas de miles de salvadoreños, pero medios independientes calcularon entre 3,000 y 5,000 personas. Muchos de los que asistieron eran servidores públicos que fueron obligados a acudir. Otros tantos fueron movilizados en vehículos del Estado. Todos, sin embargo, fueron arengados por el discurso del presidente y sus círculos más cercanos.

  1. Décimo párrafo

Respeto la separación de poderes. Quien sugiera que estaba haciendo lo contrario está abiertamente doblando la verdad. 

La evidencia no es equívoca: militares y policías incluso consideraron forzar los accesos al Salón Azul, hasta que llegó la llave. Bukele ingresó, se sentó en la silla del presidente legislativo “a orar” y luego salió a decir que ya se sabe quién tiene el control y que dios le había pedido paciencia. Después dio una semana al Legislativo para aprobarle el préstamo. Eso no es respeto al balance de poder, sino pretender decirle cómo trabajar.

  1. Décimo primer párrafo

Los medios deberían enfocarse en por qué la Asamblea le falla a la gente de El Salvador. 

Los medios deben tener como agenda prioritaria el estado de derecho y la institucionalidad. Por ello, el enfoque de múltiples notas ha sido la matonería contra un poder del Estado. 

  1. Décimo segundo párrafo

Mi administración está intentando retomar control del país con un plan de seguridad que tiene más del 90% de aprobación.

Esto puede sonar como hilar muy fino, pero una democracia no es solo la voluntad de la mayoría, sino el respeto a las minorías y la responsabilidad de gobernar para todos. Esto implica el derecho inviolable de expresar disidencia con planes gubernamentales, así sea mínimo el grupo que manifiesta dudas. Asimismo, en una república funcional, no solo importa el resultado de una política, sino la idoneidad y pureza de su proceso de formulación. Gobernar no es tener un cheque en blanco.

  1. Décimo tercer párrafo

Este no debería ser un debate sobre la separación de poderes, la cual no está en riesgo en El Salvador. Lo que está en riesgo son las vidas de salvadoreños trabajadores.

Como se dice en los puntos 11 y 15, además de resultados, en una república se requiere de seguir procedimientos para legitimar las decisiones públicas. 

Por otro lado, el estado de derecho otorga confianza, credibilidad y certidumbre. Eso atrae inversiones que generan trabajos y se desincentiva la violencia. Al actuar con matonería e irrespeto al estado de derecho, el presidente pone en riesgo a los salvadoreños y su prosperidad.

  1. Décimo quinto párrafo.

Estados Unidos debería siempre estar del lado de los buenos.

Los “good guys”, como dice el presidente, deberían respetar el estado de derecho sin excusas ni reservas. Esos son los amigos de todo país democrático. El mismo embajador de Estados Unidos reprobó el 10 de febrero la incursión militar y el haber violado el carácter apolítico de las Fuerzas Armadas.

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