Alcaldías ofrecen becas para evitar cierre del Instituto Tecnológico de Usulután

Seis municipalidades darán entre 10 y 15 becas a los jóvenes que, por factores económicos, no pueden continuar sus estudios superiores.

Foto / Lissette Monterrosa

Por Karen Salguero

Ago 25, 2018- 18:03

Setenta jóvenes podrán aplicar a una beca de estudio en el Instituto Tecnológico de Usulután (Itu), a través del apoyo de seis alcaldías, que financiarán la formación superior de jóvenes de escasos recursos.

Luego de la publicación realizada por El Diario de Hoy, el pasado 31 de julio, sobre el riesgo en que se encontraba la institución de ser clausurada debido a la escasez de estudiantes y a los problemas de inseguridad en la zona, varias municipalidades comenzaron a gestionar esfuerzo para reactivar lo que consideran, un patrimonio de Usulután.

De acuerdo con José Velásquez, director del Itu, actualmente las alcaldías que estarán otorgando becas para el próximo año son Santa María, Puerto el Triunfo, Ereguayquín, San Dionisio, El Tránsito y Concepción Batres.

“Empezamos a recibir llamadas y las municipalidades están muy interesadas en que la institución no se pierda, han confirmado seis alcaldías que nos estarán apoyando”, dijo Velásquez.

El Itu que tiene como plazo límite hasta febrero del próximo año, para presentar como mínimo 60 estudiantes y no ser clausurado por el Ministerio de Educación (Mined); ellos espera tener inscrito 100 alumnos.

El director dijo que cada municipalidad se ha comprometido a entregar entre 10 a 15 becas a jóvenes que no puedan continuar sus estudios a nivel superior, por factores económicos.

Los requisitos que el estudiante debe de cumplir para se beneficiario son buen rendimiento académico, buena conducta y que sea escasos recursos económicos.

Según Velásquez, los jóvenes que estén interesados en obtener una beca pueden iniciar el proceso desde este año. Para ello deberán asistir a las alcaldías mencionadas y solicitar información sobre el procedimiento a seguir.

El Itu imparte las carreras técnicas en mecánica automotriz, ingeniería informática, venta y mercadeo.

Además, conforme a la demanda estudiantil habilitarán dos técnicos más en turismo y mantenimiento de computación.

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Los becados fueron 150 jóvenes , que cursan educación media o carreras universitarias. Deben tener una nota mínima de 7.0

Velásquez explicó que están realizando diferentes gestiones para conseguir el apoyo de más municipalidades y de miembros del sector empresarial.

Hasta el momento ha mantenido reuniones con el Grupo de Usuluteca, ex alumnos del Itu, Cámara de Comercio e Industrial de El Salvador y con la Iglesia Católica.

Una de las próximas visitas en el plan son a las alcaldías de Usulután, Santa Elena y San Francisco Javier, con las que esperan obtener más becas.

Otra de las temáticas que han abordado son el transporte y la seguridad de los jóvenes, con el propósito de que no tengan inconvenientes en el trayecto hacia la institución.

De acuerdo con el jefe policial de la Subdelegación Centro de Usulután, durante este año no se han reportado incidentes delictivos en la zona.

El jefe policial aseguró que la zona se encuentra controlada desde hace más de un año, cuando se instaló junto a la fuerza armada una base de Fuerza de Tarea Neptuno.

“Antiguamente la zona fue de mucho accionar pandilleril, de un tiempo para acá el sector no reporta incidencia delictiva”, afirmó. Añadió que el 16 de agosto, mantuvo una reunión con el director del Itu y con otros sectores, con el que se comprometió a enviar patrullajes durante las horas de ingreso y salida de los estudiantes. También establecerán puntos estacionarios en las paradas de buses y reforzarán el trabajo de policía comunitario.

“Queremos crear un ambiente positivo al sector estudiantil”, añadió el agente.

Según cifras de la Policía, durante el último semestre no se han registrado homicidios en la zona.

Foto / Lissette Monterrosa

Las becas y esfuerzos que cambian la vida de los jóvenes y de sus familias

Tres alumnos que cursan actualmente diferentes carreras técnicas en el Instituto Tecnológico de Usulután narran sus esfuerzos, sueños y sacrificios por continuar sus estudios de Educación Superior.

Aunque las oportunidades de continuar estudiando eran pocas o casi nulas para José Aguilar, él decidió cambiar su futuro tocando puertas en cada lugar.

“Yo quería seguir estudiando, mi destino más próximo después del bachillerato era trabajar pero preferí intentarlo”, comentó el joven, que para estudiar en el Itu, por motivación propio buscó ayuda en la alcaldía de Concepción Batres.

José cursó en 2017 su bachillerato en el Instituto Nacional de Concepción Batres, y en ese momento él “pensaba que no tenía más opciones que dedicarme a trabajar”.

Durante sus últimos días como bachiller, personal administrativo del Itu visitó el centro educativo para ofrecer las carreras que impartían. Conocer la oferta académica del lugar y la accesibilidad de los precios. Eso dio una esperanza a Nelson que lo hizo soñar. Su madre, quien se dedica a la venta de tortillas, le enseñó que no existe mayor satisfacción que aquella que se logra con humildad y sacrificio.

José decidió vencer sus temores y buscó apoyo a través de la alcaldía, que al conocer su esfuerzo lo reconoció con una beca en el Itu. “Es una bendición que me hayan beneficiado con una beca, porque seré un profesional”, dijo el joven que actualmente cursa su segundo ciclo en el técnico de mercadeo y ventas.

En el Itu ha encontrado una familia, con la que camina con un fin, el de verse triunfar junto a sus compañeros.

Entre los sueños de José está poner un negocio propio al culminar la carrera.

Foto / Lissette Monterrosa

“Gracias a Dios y al Itu podré tener un mejor trabajo. Mi sueño es seguir estudiando la ingeniería en mecánica”

Un préstamo escolar, viajar a diario con sólo 50 centavos en sus bolsillo para almorzar y conocer un nuevo lugar son retos que Nelson Escobar decidió tomar, en busca de un futuro mejor para él, su madre y su hermano de 12 años.

“Tome el reto de arriesgarme cuando se dio la oportunidad”, expresó con convicción el joven de 21 años, que actualmente se encuentra en su último año del técnico en mecánica automotriz.

Para Nelson, un joven de escasos recursos y proveniente del cantón La Peña en Usulután, las oportunidades son de una en un millón.

“Sabía que se venían obligaciones grandes, por las que decidí luchar”, dijo Nelson.

El joven realizó en condiciones precarias su bachillerato en el Instituto Nacional del Usulután (Inu), pues su madre, quien siempre ha sido el único sustento del hogar, a través del servicio de lavar y planchar, costeaba limitadamente los gastos de estudio, alimentación y demás.

Durante su último año de bachillerato, el instituto nacional recibió la visita del personal administrativo del tecnológico, que a través de la oferta académica dieron una oportunidad a Nelson para continuar sus estudios a nivel superior. “Mi futuro después del bachillerato era trabajar pero cuando supe que los precios del Itu eran económicos, no dude en decirle a mi mamá”, comentó el joven.

Nelson describe que en su interior nacía una esperanza, que desde hace mucho había perdido. Con su madre visitaron las instalaciones del Itu, en busca de una beca de estudio. Sin embargo las condiciones de la institución sólo le pudo ofrecer una cuota más baja. Tras días y noches de desvelos en busca de una decisión, junto a su madre decidieron optar por un préstamo escolar, pese a las dificultades que sabían que implicaba esa determinación.

Entre alegrías, miedos y nerviosismo, Nelson comenzó su trayectoria en el Itu, la que describe como una experiencia de aspiraciones y satisfacción.

“Los profesores me impulsaron a seguir adelante y yo nunca pensé en rendirme” dijo Nelson.

Con tan sólo $2 de pasaje, uno que le entrega su mamá y otro dólar dado por su abuela, el joven ha asistido cada día de su jornada estudiantes.

Explicó que $1.50 es el gasto que hace en pasajes y con 50 centavos tiene que comer.

Su jornada diaria la pasa entre las prácticas y los estudios de la carrera.

Sin embargo, este año, Nelson recibió una noticia como premio a su esfuerzo, el Itu le otorgó media beca.

“Me siento feliz porque eso implica hasta que mi madre no vivirá tantas preocupaciones”, expresó Nelson, que se encuentra a unos meses de culminar su técnico en automotriz.

Foto / Lissette Monterrosa

 “Cada sacrificio representa el triunfo del mañana”

“Estando entre maquinas y motores es como la vida me sonríe. Sin duda se ha hecho mi pasión”, comenzó describiendo Marlon Mejía, estudiante del técnico en mecánica automotriz del Instituto Tecnológico de Usulután (Itu).

A Marlon desde muy corta edad no le importó ensuciarse las manos si se trataba de la reparación y el mantenimiento de los carros.

El joven de 19 años se involucró como mecánico desde su bachillerato, en el Instituto Nacional de Usulután, pues se disciplinó en el área de mantenimiento automotriz.

En la práctica diaria, la que lo llevo hacia un taller, hizo que utilizar las herramientas se convirtieran en su juego favorita. Se describe como a un niño que toca sus juguetes por primera vez. Durante ese tiempo, las oportunidades de seguir estudiando a nivel superior eran limitadas, sin embargo sus mismo compañeros de taller lo animaron a tocar puertas en el Itu.

“Yo no conocía el lugar, pero ahí encontré varios ex alumnos de la institución que me dijeron que acá podría solicitar una beca de estudio”, dijo el joven.

Convencido de su pasión y con la convicción de tener un futuro mejor, se acercó a las instalaciones del Itu en busca de una beca. La madre de Marlon se dedica a los labores domesticas, con esfuerzo, entre lo poco que ganaba del taller, la ayuda de su madre y hasta de una tía, comenzó los estudios mientras esperaba la oportunidad que le podría cambiar la vida. “A los dos meses me dijeron que habían aprobado la beca, me sentí tan feliz porque eso no solo cambia mi futuro, si no el de mi familia”, expresó Marlon.

El joven viaja todos los días desde el caserío El Martillo, sus jornadas son entre el taller, las practicas y los estudios, actividades con las que empieza desde las 7:00 de mañana y culmina alrededor de las 5:00 de la tarde.

Actualmente cursa su segundo ciclo del técnico, donde cada día se convierte en una oportunidad nueva para aprender.

“La institución no tiene precios elevados a diferencia de otras universidad. Yo les digo a otros jóvenes que se animen a llevar una carrera, si tienen una pasión”, afirmó Marlon, con su mirada fija en la reparación de un motor, en el taller de prácticas del Itu.

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