“Quiero que esto no le pase a otra mamá”: embarazada denuncia que su bebé falleció en el ISSS por atención tardía

La paciente fue ingresada al hospital el 15 de octubre, pero le realizaron una cesárea de emergencia dos días después, cuando su hija nonata ya presentaba signos vitales débiles.

Por Violeta Rivas

Feb 10, 2019- 23:15

Sonia Yesenia Matozo, de 33 años, pide una explicación sobre su caso al Hospital Regional de Santa Ana del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), por lo que ella considera mala praxis en su parto; aunque no quiere “desgastarse” con una demanda en tribunales.

La paciente llegó remitida de emergencia del ISSS de Ahuachapán, con 41 semanas de gestación, al hospital regional del ISSS de Santa Ana, pero no fue atendida a tiempo, según sus declaraciones, y su bebé falleció.

“Todo fue normal en el embarazo, sin ningún riesgo. Ultrasonografías que me hicieron en el ISSS solo tengo una, cuando tenía como cuatro meses (de embarazo)”, explica Matozo.

Según dicha ultrasonografía realizada en el ISSS de Santa Ana, la paciente tenía como fecha probable de parto, el 3 de octubre del 2018, pero por precaución, y para saber que su hija estaba bien, Matozo se tomó ultrasonografías en una clínica particular, donde la fecha posible de parto aparecía que era el 11 de octubre del 2018.

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Los controles del embarazo los inició en el hospital del ISSS de Santa Ana, pero que debido a su cambio de domicilio los continuó en Ahuachapán, siempre en el ISSS comenta Sonia.

Foto de Shutterstock

“Faltándome cuatro días para las 40 semanas (el 5 de octubre), yo fui (al ISSS de Ahuachapán) porque llevaba contracciones, pero no dolores. El médico que estaba de turno me mandó de emergencia para el Seguro de Santa Ana para monitorearme. Me dijo que llevaba contracciones, solo que no iba dilatando”, relata la paciente.

Matozo fue ingresada ese día, le hicieron evaluaciones de rutina a ella y a la bebé nonata, donde los resultados fueron normales.

“La doctora me dijo: ‘Te voy a poner una inyección’, si te provoca dolores es porque ya es tiempo, sino te va a dar sueño nada más, y a mí no me hizo ninguna reacción. Entonces me dijeron: ‘A usted le faltan cuatro días para las 40 semanas, váyase de regreso y me dieron el alta”, dice Matozo.

Sonia explica que luego tuvo contracciones el 15 de octubre, por lo que consultó en el ISSS de Ahuachapán, donde la remitieron de emergencia para el hospital de Santa Ana del ISSS, debido a que ya tenía una semana de retraso en la fecha de parto, según las ultrasonografías tomadas al inicio del embarazo.

La causa de muerte

"Si la bebé expulsó el meconio, lo pudo aspirar hasta las vías pulmonares y causar un daño al pulmón"

Miguel Guidos, presidente de la Asociación de Ginecología de El Salvador

Cuando llegó al hospital de Santa Ana la ingresaron, debido a que llevaba contracciones y un centímetro de dilatación. Le realizaron trazos (monitoreo fetal) y evaluaciones de rutina y, según comentan Matozo, todo estaba bien.

“Yo ingresé el lunes 15 de octubre, como a las 6:00 de la tarde, la doctora que me ingresó me dijo: ‘Yo creería que a usted ahora la van a operar porque ya viene pasada una semana, no podemos correr riesgos’. Como a las 11:30 de la noche me hicieron una ultrasonografía, donde la doctora incluso se sonrió, me dijo, a mí me sale que usted está para el 4 de noviembre. Qué raro, le dije yo. Y ella me preguntó: ‘¿Qué tiene dolor?, No, le dije yo. ‘Porque el estómago lo tiene duro, no le puedo tomar las medidas a la niña, como que no le cabe ya’, me dijo la doctora”, narra Sonia.

En dicha ultrasonografía, según cuenta Matozo, la doctora le explicó que la placenta estaba deteriorándose y que el líquido amniótico estaba bajando su nivel normal.

La joven permaneció en el hospital el martes 16 de octubre, donde siguieron con las evaluaciones de rutina. Ese día los médicos de turno solo le decían que le iban a inducir los dolores, pero no lo hacían.

“En todos los trazos (monitoreo fetal) ella (bebé) salía muy bien, su corazón estaba muy bien, se movía porque era muy inquieta”, comenta Sonia.

Matozo cuenta que le dijo a uno de los médicos que llegaron al turno, el resultado de la última ultrasonografía, porque estaba insegura si estaba en su expediente, y el médico le respondió: “Ya vamos a ver”.

“Nombres no recuerdo, porque fueron muchos (médicos) los que desfilaron por la sala. El martes tampoco me indujeron. El miércoles (17 de octubre), que pasó una doctora y el mismo médico, me dijeron: ‘hoy sí’. Ese día, en la madrugada, yo sentí que la niña se movía menos y que eran bien lentos los movimientos”, dice Matozo.

A los lentos movimientos de la bebé se sumaron dolores en la columna vertebral de Sonia.

“Yo le dije al médico, cuando pasó por la mañana, que me agarraban unos dolores bien raros en la columna, y la niña se movía menos. ‘Ya vamos a ver’, me dijo. Pues me revisó, lo que hacen de rutina cada vez que agarran turno. Ya te vamos a dar “la tomita” para que salgas ahora, me dijo, eso fue a las 8 de la mañana. Como a las 10 pasaron de nuevo, y me dijeron que si no me habían dado la tomita, y yo les dije: ‘todavía no’. Ya te la voy a ordenar otra vez y que te hagan otro trazo, me dijo el médico”, relata Matozo.

A las 10:30 de la mañana le realizaron un monitoreo fetal, donde le dijeron que la bebé estaba bien y a las 11:30 a.m. le dieron el medicamento para inducirle los dolores de parto.

“Pasaron 10 minutos para que me hiciera efecto ‘la toma’ y empezaron a darme unas contracciones terribles cada tres minutos. Llegó la hora de visita, mi esposo y mi mamá llegaron a verme. Mi mamá bien contenta me dijo: ‘voy a venir a chinear ya en la noche’, pues creo que era normal, mi esposo estaba nervioso, era mi primer bebé”, cuenta Sonia.

En ese momento la paciente fue a que le tomaran un monitoreo fetal, donde se encontraba el director del nosocomio, quien le dijo que regresara otro momento porque estaban atendiendo un parto.

“Como a las 2:10 p.m. yo regresé a hacerme el trazo para saber cómo estaba la bebé, y ese ya me salió mal, la doctora que me lo tomó, lo hizo como tres veces y yo le pregunté que qué pasaba, y yo con los grandes dolores, pero no estaba dilatando, siempre estuve con un centímetro de dilatación”, dice Sonia.

Ya para esa hora la bebé ya no se movía, según describe Sonia, y fue cuando los médicos le colocaron dos sueros abortivos para hacer reaccionar a la nonata.

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“La doctora me dijo que la bebé ya no se me movía, y obviamente, como cualquier mamá, me agarró angustia y me dijo que me iba a ordenar una cesárea”, explica Sonia.

Entre las 2:30 p.m. y las 4:00 p.m. estuvo la paciente en la sala de partos, y fue hasta las 2:25 que la bebé nació.

“Cuando nació la niña no pudo llorar, y la enfermera dijo que venía llena de mostaza, quizás por no decir que se había hecho sus necesidades adentro, me imagino yo”, comenta Matozo.

Los familiares de la paciente llegaron a visitarla por la tarde, donde se enteraron del delicado estado de salud de la recién nacida. Según cuenta Sonia, la bebé recibía respiración mecánica debido al daño ocasionado por inhalar meconio (tejido que se desprende al formarse el intestino, el cual es expulsado por el recto).

Por la noche, según relata Sonia, ella estaba sedada, pero escuchó a lo lejos que un hombre gritaba afuera de la sala donde estaba ingresada.

“Como a las 11:30 de la noche yo escuché un hombre que gritaba. Era mi esposo cuando les avisaron que la niña había muerto. Mi hermana y mi esposo comenzaron a investigar por qué me pasó eso, estando monitoreada, y porqué los médicos no reaccionaron a tiempo. Lo que me dijo el director del ISSS (de Santa Ana) es que la niña no había dado síntomas que podía pasar eso”. expresa Matozo.

Sonia y su esposo pidieron hablar con el director del hospital regional de Santa Ana, quien les dijo que las cesáreas no pueden ser indicadas a todas las pacientes que llegan con retraso en la fecha de parto, según les dicta el reglamento de la institución de salud.

“A mí no me interesa obtener dinero de ellos, en lo más mínimo, lo que yo quiero es que lo que a mí me pasó, no le pase a otra mamá. Quisiera decirle a los médicos del Seguro (ISSS), que lo que perdí no es un producto, es una vida, una ilusión. Teníamos el cuarto pintado, la cuna puesta, regresar a mi casa fue difícil, ir al Seguro es como revivir todo lo que pasé en ese hospital, es duro, los sueños que a uno le destruyen por una negligencia, es algo que solo una madre puede entender”, relata Sonia con lágrimas en sus ojos.

Confusión en fechas probables de parto

Según explica Miguel Guidos, presidente de la Asociación de Ginecología de El Salvador, los médicos para poder determinar una fecha probable de parto se basan en el cálculo clínico según la fecha de último período menstrual.

La fecha probable de parto puede tener un margen de error de dos semanas y esta se compara con primer ultrasonografía, para conocer la edad del bebé, según las medidas de la cabeza, abdomen y fémur.

“Si el bebé está en buenas condiciones, y si llega a la fecha probable de parto, que son 40 semanas, y no entra en trabajo de parto, nosotros (médicos) nos podemos esperar hasta la 42 semana. Llevando controles en ese lapso de tiempo, de cómo está el bienestar fetal, cualquier señal de que el bebé se está desmejorando pues se procede a evacuarla”, dice el médico.

En este sentido, se deben evaluar como momento de evacuación (parto) cuando los movimientos del bebé han disminuido, además de la frecuencia cardíaca.

Durante un trazo (monitoreo fetal), el bebé debe tener un número determinado de movimientos en un lapso de 20 minutos, y si hay un número adecuado de movimientos y si se acelera el corazón, se determina que el bebé está bien, comenta el médico.

Para completar el estudio se realiza una ultrasonografía, la cual mide la cantidad de líquido amniótico, los movimientos respiratorios, el tono, lo cual da otra información que complementa el trazo, y dice si la bebé está bien o no.

El médico comenta que para poder dar una versión certera de si se siguieron los protocolos, es necesario hacer una revisión del expediente. Pero que hubo una confusión según la fecha de la última ultrasonografía tomada a la paciente, el cual decía que la fecha de parto era hasta el 4 de noviembre.

En cuanto a que la bebé aspirara el meconio, Guidos explica que puede suceder en un bebé que ha llegado a las 40 semanas, que se ha pasado de la fecha de parto, o en un nonato que tenga menos de 40 semanas de gestación.

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Todo depende de las condiciones del útero, si la placenta está funcionando de forma adecuada o si ya tiene alguna deficiencia, esto repercute en el bebé, que ya no puede tolerar las contracciones que se dan cuando está en trabajo de parto la madre, explica Guidos.

El ginecólogo indica que el que una mujer no dilate a la hora del trabajo de parto puede tener varias razones, una de ellas puede ser que el útero no responda, o que la cadera no sea amplia.

En el caso de Sonia, donde se manifiesta, según la información del certificado de defunción de la recién nacida, que pesó al nacer 3100 gramos, cerca de las siete libras, una mujer con cadera normal puede tener a un bebé de ese peso por parto vaginal, no es necesaria una cesárea, porque el bebé no es grande, como cuando hay un bebé que tiene un peso de 10 libras, dice Guidos.

En cuanto a la bebé, cuando aspiró el meconio, Guidos comenta que la nonata, dentro del vientre, no respira, pero que cuando llegan a su término (nueve meses) realizan movimientos respiratorios, que fue el momento en el que la bebé pudo haber aspirado la sustancia.

“Si la bebé expulsó el meconio, lo pudo aspirar hasta las vías pulmonares y producirle un daño al pulmón que no le permite dilatarse, ya cuando el niño nace. Esa sustancia es irritante para los tejidos pulmonares y no puede hacer su función de expandirse y oxigenar”, señala el médico.

Esta pudo ser la causa de que la bebé no llorara al momento de nacer.

El ginecólogo menciona que la función del pediatra neonatólogo en ese momento, pudo haber sido de entubar a la bebé, darle respiración manual, realizarle lavados pulmonares, y colocarle suero, pero que lo probable es que no respondió al tratamiento.

Según Guidos, lo normal es que la función del intestino del bebé se inicie con la primera alimentación, es decir que el bebé tendría que haber evacuado el meconio hasta después de nacer.

Por lo irritativo que es el meconio, ya que el ph es alcalino irrita los tejidos pulmonares, lo más recomendables es realizar lavados de las vías respiratorias, o en dado caso que lo haya tragado se debe hacer lavados gástricos, indica el médico.

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