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El mayor obstáculo de Benito no es la ceguera, sino los escasos recursos para pagar una universidad

Benito Escobar nació con problemas de visión y su mayor sueño es seguir estudiando. Población con discapacidad recibirá, del Gobierno, un bono mensual por 50 dólares.

Por Cristian Díaz

Dic 01, 2018- 18:49

AHUACHAPÁN. A Benito Alberto Escobar de la Cruz, de 25 años, le detectaron, cuando nació, cataratas compactadas, lo que genera que tenga una visión corta y que deba de desplazarse con la ayuda de un bastón.

Pero el principal obstáculo que ha enfrentado para cumplir sus sueños de superación ha sido la pobreza. Sus padres se ganan el sustento a través de la agricultura, en el caserío El Palmo, cantón El Sincuyo, en Tacuba, Ahuachapán.

“Gracias a Dios he logrado estudiar hasta el bachillerato; pero por las dificultades económicas no he podido continuar estudiando”, dijo, tras recordar que terminó su educación media hace tres años.

Su sueño es seguir preparándose académicamente; pero no cuenta con los recursos económicos para cancelar una universidad, e, incluso, en algunas ocasiones, tampoco tiene para pagar el transporte que lo lleva desde su caserío hasta la ciudad, que es una distancia de seis kilómetros.

“Lo que sueño es tener una beca para estudiar comunicaciones o una licenciatura en música. Después (del bachillerato) traté de buscar cosas adicionales; pero se me ha complicado también por las dificultades económicas. Eso nos pasa a nosotros, al ser del área rural, porque tenemos dificultades hasta para llegar a nuestro municipio”, reflexionó el joven.

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Benito aprendió a tocar la guitarra en la escuela, donde fue atendido a pesar de no tener las condiciones para un estudiante con este tipo de discapacidad.

Cuando inició su preparatoria era llevado a un centro de ciegos, en San Salvador, donde aprendió el método braille.

Tras terminar su bachillerato se ha dedicado a interpretar canciones para continuar desarrollando sus habilidades con la guitarra, ya que no pierde la esperanza de encontrar ayuda para estudiar música.

Además colabora con los quehaceres del hogar y desea ser capacitado en alguna área vocacional para generar ingresos económicos.

El joven, junto a otros 124 tacubenses, recibirá mensualmente $50 en el marco de la pensión básica solidaria para las personas con discapacidad y dependencia, programa que fue lanzado por el gobierno en este municipio.

El programa ha identificado que en 30 municipios hay a 6,620 personas con discapacidad, en edades entre los cuatro y setenta años, que presentan dicha condición, y podrían ser beneficiados con el bono.

Actualmente le entregarán dichos fondos a 3,200 personas, lo que representa un desembolso de $2 millones provenientes del fondo del gobierno y de la Unión Europea.

Benito contó que utilizará los recursos para la adquisición de ropa, calzado y medicamentos.

El gerente de desarrollo social del Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL), Rafael Artiga, expresó que inicialmente identifican a las personas que tengan alguna discapacidad y luego el Ministerio de Salud, con criterios médicos, establece cuáles son las condiciones que generan dependencia para poder entregar el bono.

El programa también incluye la mejora en la atención para este sector de la población en los temas de salud, educación y el acceso a condiciones de vida para la persona y su grupo familiar.

Blanca Rosa Escobar, de 55 años, también será beneficiada con el apoyo económico. Su estatura no sobrepasa un metro.

La fémina vive únicamente con su padre José Escobar, de 78 años, quien aún trabaja en la agricultura para tener qué comer junto a su hija. El septuagenario presenta problemas de audición.

Los cincuenta dólares que recibirá servirán para paliar los gastos en la alimentación.

“El mismo vicepresidente lo citó en su discurso que no es suficiente; pero es una ayuda inicial”, expresó Artiga .

Petronila Escobar, quien es hermana de Blanca, expresó que tanto la última hija de sus padres, como su hermana Blanca, presentaron el mismo problema.

Blanca es la número seis de siete hermanos. Y la séptima hija falleció hace once años, por causas naturales.

“No sabemos porqué nacieron así; antes no había lo que hay ahora, de que una mujer sólo sale embarazada y la están controlando. Mi mamá en ese tiempo no se controlaba; no llegamos a saber por qué tuvo a las dos así”, expresó.

La condición de Blanca no la limita a que tenga que ser la encargada de los quehaceres domésticos en su casa que está construida de lámina, en el caserío La Vueltona, de Tacuba.

El alcalde de Tacuba, Carlos Milla solicitó al vicepresidente Oscar Ortiz, presente en el lanzamiento del programa, que también les brinden ayuda para combatir la inseguridad, la pobreza, la desnutrición y la falta de empleos en ese municipio.

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