Peces invasores proliferan en aguas salvadoreñas

En el listado se encuentran la carpa china y la machaca, que se reproducen en ríos y lagos. También se han identificado otras especies de mar como el tarpón.

Sábalo o Tarpón Nombre científico: Megalops atlanticus. Procedencia: Es de las aguas costeras del Atlántico, Florida y África.

Por Susana Joma

Ene 20, 2018- 08:18

Pese a que ahora, con el avance de la tecnología, hay mayor acceso a la información muchos salvadoreños de las nuevas generaciones desconocen, que algunos de esos peces que llegan a su mesa y degustan con placer no son propios de nuestra tierra. Sin embargo, el biólogo marino José Enrique Barraza ilustra que hay seis especies que han sido introducidas en las últimas décadas y que, en muchos de los casos, han puesto en riesgo a otras nativas.

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Barraza, en un estudio titulado Especies de peces exóticos en El Salvador, señala en esa lista a la tilapia, la carpa china, el guapote lobo, guapote tigre, la machaca y el pez diablo que se encuentran en algunos ríos y lagos del país; así como el sábalo o tarpón, en las aguas de la costa.

Una especie exótica es aquella que se introduce de otra zona geográfica ajena y que, por alguna circunstancia natural o del propio pez, logra sobrevivir y distribuirse en su nuevo ámbito geográfico, pero una especie exótica se vuelve invasora cuando afecta a otras especies, indica.

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Guapote lobo. Nombre científico: Anarhichas lupu. Procedencia: Parte atlántica de Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Barraza, quien desde 2014 ha hecho esfuerzos por identificar la presencia de peces con estas dos características, dice que en algunos casos, como el de la tilapia (Oreochromis niloticus) que es africana y el guapote tigre (Parachromis managuense), fueron introducidos en la década de los 50 con fines alimenticios, dada la cantidad de biomasa que tienen y su rápida reproducción. En la actualidad, afirma, éstos se encuentran en casi todos los ecosistemas acuáticos del país, excepto en ríos de zonas altas o montañosas.

Según el biólogo, cuyo trabajo de identificación de peces es el primero de este tipo en el país, a la fecha no se dispone de otros estudios que aborden el impacto que ha tenido la presencia de estas dos especies, pero tampoco lo descarta.

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“No se han hecho estudios a profundidad, pero posiblemente la tilapia afecta el ecosistema de otros porque acostumbra abrir hoyos, con lo cual no solo levanta sedimento, sino que destruye los nidos de otros peces donde hay huevecillos. El guapote tigre es un depredador que se alimenta de las poblaciones de peces naturales que tiene el país”, citó.

Tilapia. Nombre científico: Oreochromis niloticus. Procedencia: África. Esta puede medir hasta 60 centímetros de largo.

Con respecto a la carpa china señala que fue introducida en la misma época que la tilapia y el guapote tigre, y con el mismo fin. Esta también destruye nidos de otros peces por su costumbre de excavar. Y si bien ha tendido a desaparecer porque no es muy apetecida, aún se le encuentra en el Cerron Grande y algunos buzos la reportan en el lago de Coatepeque.

El biólogo marino, quien es investigador asociado del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI), de la Universidad Francisco Gavidia (UFG), explicó que la machaca (Brycon behreae), un pez parecido a la sardina que puede alcanzar 40 centímetros de longitud, es propio de acuíferos de la costa atlántica de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Acá se le observa desde 2013 y es notable en ríos que confluyen en el Lempa, en el sector de Santa Ana; así como en la zona norte de La Libertad.

¿Cómo llegó la machaca? El especialista manifiesta que sin duda hubo intervención del ser humano. Es decir alguien lo trajeron para criar o en calidad de mascota, pero luego lo liberaron o se le escapó.

Si bien la machaca es una especie que se alimenta de plancton y no es depredador, como el guapote tigre, no se puede descartar que su presencia altere el ecosistema.

Machaca. Nombre científico: Brycon behreae. Procedencia: Acuíferos de la costa atlántica de Guatemala, Honduras,

Del guapote lobo, o pez lobo (Anarhichas lupu), que también es propio de la parte atlántica de Honduras, Nicaragua y Costa Rica, afirma que se empezó a capturar en las redes de los pescadores allá por 2009 y pudo haber sido introducido de la misma forma que la machaca.

En el caso del guapote lobo, a diferencia de las dos especies nacionales que son el guapote verde y el guapote pando, tiene los labios superiores más gruesos, incluso que los del guapote tigre, y además posee una línea negra en los costados: “(Al guapote lobo) lo he visto donde he encontrado a la machaca (…) y en lago de Güija. Es posible que llegara al lago primero y de allí bajara por el desagüe al Lempa”.

Carpa china. Nombre científico. Ctenopharyngodon. Procedencia: Es de la parte sur de China, y ha sido introducida a más de 40 países. Acá se encuentra en el Cerron Grande. Biosphoto / Michel Loup

Sobre el pez diablo (Hypostomus plecostomus), que es una plaga con impacto económico en algunos lugares de México y Guatemala, el especialista sostiene que desde hace años se ha exportado como mascota de peceras, pero que seguramente alguien liberó acá algún espécimen y fue así como en 2016 se encontraron siete ejemplares en el Lago de Coatepeque.

Barraza dijo que para fortuna los pescadores ya no han hallado más ejemplares del pez diablo en el acuífero, pues esta especie se reproduce tan rápidamente que hace desaparecer a otras que son propias de los ecosistemas a los que llegan.

Guapote Tigre. Parachromis managuense. Procedencia: En acuíferos de Nicaragua. Los machos pueden alcanzar los 55 centímetros de longitud.

Este pez, al igual que la tilapia y la carpa china, excava y destruye los nidos de otros, y llega a proliferar tanto que cuando los pescadores tiran sus redes solo capturan de esta especie.

La presencia del pez diablo en el lago de Coatepeque, que fue dada a conocer el año pasado por este matutino, generó alerta y hubo coordinación de esfuerzos entre el sector académico de la UFG, Cendepesca y la Fundacotepeque, con el fin de conscientizar a los residentes que si encontraban más ejemplares era urgente eliminarlos.

Señaló que el pez diablo no es muy bueno para el consumo porque tiene mucho hueso y poca carne, a tal punto que en México, se están haciendo inversiones millonarias para buscar formas de sacarle provecho.

El doctor Barraza comentó que el año pasado se conoció de una especie invasora pero en aguas costeras salvadoreñas, específicamente en el muelle artesanal de Acajutla: Se trata del sábalo o tarpón (Megalops atlanticus) de El Caribe, que de alguna manera habría atravesado el Canal de Panamá.

Pez Diablo. Nombre científico: Hypostomus plecostomus. Conocido como limpia cristales. Procedencia: Es originario de Sudamérica y puede alcanzar 40 centímetros de largo.

Fue a través de las redes sociales que este investigador conoció que un pescador había sacado un ejemplar de tarpón, que de acuerdo con sus explicación puede alcanzar un metro de largo y es muy preciado por los pescadores deportivos porque opone resistencia.

El profesional reseñó que en 2010 los especialistas del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales de Panamá detectaron la presencia de esta especie en las costas pacíficas de esa nación; pero también fue encontrado en Colombia y para 2014 en Costa Rica.

Barraza señala que está a la expectativa de que otra especie exótica invasora, el pez cobia (Rachycentron canadum), ya esté en la costa local. Este es un depredador voraz de crustáceos, calamares y otros peces, entre ellos la corvina.

El cobia habitaba todos los océanos, excepto en el Pacífico Central y Oriental, pero en abril de 2015 ejemplares de cobia, que eran criados en jaulas que estaban en la costa de Ecuador, se escaparon. Desde entonces ya fueron localizados en Colombia y Panamá.

Los temores ante el posible arribo del cobia y más tarpones estriba en que en estas aguas no tienen depredadores naturales por lo que tienden a expandirse sin control.

Un ejemplar de sábalo o tarpón, como los que aparecen en la foto inicial de este artículo, fue pescado el año pasado en el muelle artesanal de Acajutla, Sonsonate.

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